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Agustín Villanueva

Economía

CAJAS DE AHORRO LA CORRUPCION Y LUJOS

                                    EDITORIAL “COLOQUIOS EN LIBERTAD”

                   CAJAS DE AHORRO: LA CORRUPCION Y LUJOS

                           esRadio 103.7 Elche y 107.4 Alicante

 

   Un político español decía que importa que se sepa si voy a gobernar veinticinco años. Bien por el Estado de Derecho. Groucho Marx podía haberle contestado diciéndole si alguien plantase en los campos a políticos, ya no haría falta abonarlos con estiércol; también es verdad que hay políticos que harían campaña hasta en la morgue. Orwell también nos enseño que no hay mayor consumación del ejercicio de poder que la capacidad de transformar la mentira en la verdad, la paz en guerra, y los “10 minutos del odio”  en genuina expresión de amor. Debemos abandonar de una vez para siempre la idea, genuinamente romántica, de que cuando los procesos son democráticos todo es huego limpio.

    El despilfarro y la corrupción en las cajas de ahorro españolas durante los años del “pelotazo del ladrillo” explican la precaria situación financiera en la que han quedado y la quiebra de todo el sistema financiero y económico de España. Los directivos y consejeros, políticos, nacionalistas y sindicalistas, han vivido a todo tren: viajes de lujo, comisiones millonarias, automóviles de alta gama, pensiones de por vida…, pero eso si a costa de llevar a la ruina a las cajas que “gestionaban” que ahora están siendo gestionadas por el Gobierno, digo mal por todos los ciudadano de España, a precio de oro. Pero eso sí, la culpa es de Alemania y la UE.

    De Norte a Sur, de Este a Oeste, en comunidades gobernadas por el PP, el PSOE O LOS NACIONALISTAS, en todos los rincones de España se han cometidos atropellos en las cajas. En el periódico “El Mundo”, es un profundo  trabajo de investigación, desveló una serie de abusos de millones de euros para la alta dirección. El ex director general, José Luis Méndez, gastaba cada año dos millones de euros en un velero para codearse con lo más granado de la sociedad a golpe de regata y puerto deportivo.

    La lista de despropósitos es interminable: Caja Madrid, Caja Castilla-La Mancha; Caja España, Caja Sur; BanCaja; Caja Navarra; CAM; Caja Vital, etc. En Banco que compro Caja Madrid en Miami. Fue votada la compra por 8 consejeros del PP, 4 del PSOE, 1 de IU, 5 de CCOO y UGT.

    El rescate de una entidad financiera sin exigir ninguna responsabilidad, como dice Felipe Herranz, a las personas que han dirigido la entidad en los años de la burbuja ya es algo que provoca escándalo. Pero el momento adquiere tintes surrealista cuando la entidad Bancaja que debe ser rescatada con dinero público no es un banco privado al uso sino una caja de ahorros. Las cajas de ahorro son esas entidades que antaño,  no las del Padre Piquer, presumían grandilocuentemente de obra social, ayudas al desarrollo y créditos al pequeño y mediano empresario y que ahora se encuentran con el agua al cuello debido a una horrorosa gestión del desarrollo inmobiliario. No sólo han participado en inversiones de riesgo en las que una caja de ahorros nunca debería haber participado, sino que han incumplido sus principios al ofertar preferentes a clientes sin una mínima formación financiera.

    Lucas 6:34 decía: Y sin tan sólo prestáis dinero de quienes esperáis recibir algún beneficio. ¿Qué mérito será el vuestro? ¡Incluso los malos prestan dinero a los malos, a fin de recibir de ellos otro tanto!

   El éxito judío  en el negocio de prestamista en la banca medieval, tenía una regla importante: Si prestare dinero a mi pueblo, al pobre que vive contigo, no has de ser para él como acreedor, no le impondrás interés. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, para la puesta del solo se lo habrás devuelto, porque es su único cobertor.

    Montesquieu afirmaba que la constante experiencia demuestra que todos los hombres investidos de poder son capaces de abusar de él y de hacer valer su autoridad tanto como pueden. Poquísimos son los hombres que saben tolerar en los demás sus propios defectos.

 

 

                                         AGUSTÍN VILLANUEVA

                                Director de “Coloquios en Libertad”

                                              2013/ 05 / 21

 

ECONOMISTAS Y POLITICOS

                           LOS POLITICOS Y LOS ECONOMISTAS

 

 

        En el diccionario de los Políticos de Juan Rico, se define a los políticos como zánganos de colmena que se alimentan únicamente con la miel de la patria. Su oficio es nadar de acá para allá zumbando y picando cuando no encuentran comida. Las laboriosas y cándidas abejas, vulgo contribuyentes, los aborrecen con justicia, porque les roban sus duces y costosas cosechas, introduciendo la discordia entre sus colmenas y destruyendo sus enjambres. Y cuando son oposición es un infierno donde padecen los ambiciosos, los pretendientes sin esperanzas, los impacientes, los quisquillosos; en el infierno de la oposición no se oyen más que blasfemias, implicaciones y amenazas.

   Hace unos días fui invitado a la presentación de un nuevo libro del profesor y catedrático de la Jean Monnet, Salvador Forner. El nuevo libro era sobre Europa, esa gran Europa que en estos momentos sus políticos y administradores andan también más para allá que para aca. Lo malo es que unos, los del Sur, estamos más para allá, o sea, empezamos a no estar. El profesor Roque Moreno, en su día invitado a mis programas, como  me lo recordó, hizo la glosa del libro; pero, de repente, nos cito a Krugman, persona de “moda” entre los keynesianos, y gran “vendedor” de libros. Le ocurre como aun político europeo que cuando habla baja la bolsa y sube la prisma de riesgo. A Krugman le basta venir y decir que se define como un partidario del libre mercado (a oído usted bien, libre mercado), “pero al mismo tiempo defiende mucho la intervención del gobierno”. Pocos días después, mió caro amico, el profesor Asensi escribe un artículo en el Información donde vuele a citar a Krugman. Pepe, yo he sido bueno y te aprecio un montón, pero no me pidas “sacrificios”

    En uno de sus libros, no solo leo a Hayek, el profesor de Princenton  nos habla de los políticos y los economistas. En 1994 nos dice que los políticos obedecen simplemente las órdenes de grupos de intereses, y que los políticos son comprados y vendidos por los grupos de presión, y se formula la siguiente pregunta: ¿de donde proceden las ideas de la economía? La clase de los economistas abarca dos especies radicalmente distintas: los profesores y los vendedores de políticas económicas. Creo, eso lo digo yo, le falto definir otra tercera clase, los vendedores de libros. Esta es la especie del llamado Enigma Krugman.

    Norberto Bobbio, decía que no lograba separar en su mente la ciega confianza en la providencia histórica o teológica de la variedad de quien cree que es el centro del mundo y que todo sucede por indicación suya. Pero la historia nos ha enseñado que hay una cosa más peligrosa que un individuo poderoso: un individuo necio convencido de estar en posesión de la verdad.

   Es necesario buscar la verdad científica, sin hacer concesión alguna en aras de lograr a cambio alguna ventaja o influencia política a corto plazo. Y es, como señalaba Hayek, “no son compatibles el trabajo político y el verdadero estudioso de la sociedad. En efecto, creo que para tener éxito como político, para llegar a ser un líder político, es casi esencial que no tenga ideas originales sobre las cuestiones sociales, que solo exprese lo que siente la mayoría… Por eso, indica el profesor Huerta de Soto, el economista debería abstenerse de ligarse a un partido o incluso entregarse predominantemente a una buena causa. No solo nubla su entendimiento, sino que la influencia que así obtiene se compra casi seguramente a costa de la independencia intelectual. El economista no ha de ponerse, así lo afirma el profesor Rallo, los zapatos del trabajador, ni los del capitalista, ni los del político, ni los del especulador, ni los del banquero, ni los del terrateniente, ni los del paro. Ha de vestirse con los zapatos del economista, o sea, los de un científico social que estudia la conciliación espontánea de intereses en ese proceso dinámico de cooperación y coordinación pacifica que es el mercado. Los economistas deberán describir cómo, a través de la propiedad privada, los contratos voluntarios. La libre determinación de precios, la competencia de planes empresariales,…. Y colaboren en la creación y distribución de riqueza. Lo mejor para llegar a algún sitio es echar a andar hacia allí en vez de intentar alcanzarlo de un salto y darse de narices. Nosotros lo hemos llevado a cabo en casi ocho años y ahora en ocho meses. No es la economía es la política.

 

 

                                                                Agustin Villanueva

                                                                Profesor Honorífico de la UMH

                                                                       2012/07/02

¿CUÁNTO DEBEN MENTIR LOS POLÍTICOS?

 

En una gran película, “Tempestad sobre Washington”, un senador  no hacía otra cosa más que reírse, el portavoz de su grupo le preguntó: y usted de que se ríe. El Senador descompasado  en sus risas, dijo es que soy muy patriota, A lo que el portavoz le dice, Estados Unidos no necesita patriotas como usted. En nuestro país, un líder de la oposición, dice al jefe del Gobierno, “Ría, ría, aunque no se de que ríe”. Pues bien, ante la situación de nuestra economía lo único que no se puede hacer es reírse. La Gran depresión, lejos de haber sido un signo de inestabilidad inherente al sistema de empresa privada, fue un testimonio que pueden causar las equivocaciones de sus individuos cuando disponen de vastos poderes sobre el sistema monetario de un país. Todo sistema, según Friedman, que  tanto poder da a unos cuantos individuos cuyas equivocaciones, disculpables o no, pueden tener consecuencias tan graves, es un mal sistema. Es un mal sistema para los que creen en la libertad simplemente porque da a uno cuantos individuos tales poderes sin ningún control efectivo por parte del Estado; no digamos de nuestro Parlamento que es una cámara de no solo si señor,  sino que además se ríen, o NO.

    Cuando se dice que hay que crecer, hay que refundar el capitalismo, fuera el liberalismo,…. creo entender que lo que se pretende es más intervencionismo, más gasto,…. La intervención es una disposición particular dictada de forma autoritaria por el poder social mediante la cual se obliga a los propietarios de los medios de producción y a los empresarios a emplear esos medios de manera diferente a como lo harían en otro caso.. El capitalismo es un sistema de organización que descansa en la propiedad privada y en un intercambio voluntario. Mi amigo Groucho Marx solía decir que si alguien plantase políticos en los campos de América, ya no haría falta abonarlos con estiércol.

    Una de las características típicas de los políticos es su habilidad para engañar y mentir al electorado. ¿Es esto inevitable? ¿Cuáles son los límites que nunca debe traspasar un político?  Huerta de Soto manifiesta que algunos políticos creen que las circunstancias políticas no permiten llagar más lejos y permanecen “agazapados” a la espera de que las circunstancias cambien y puedan convertirse en políticos capaces de impulsar reformas radicales.  Nos faltan políticos con capacidad de convencer a la ciudadanía de la necesidad de reformas, capacidad de ilusionar a la mayoría con su proyecto. Un político liberal, nunca deberá perder la guía de referencia (que son los objetivos finales y sus implicaciones teóricas y éticas esenciales) y, como mucho, podrá aceptarse que adapte su comportamiento a las dificultades y escollos de cada momento.

    Nunca puede admitirse: a) mentir deliberadamente en relación con algún aspecto concreto de la actividad política diciendo a los ciudadanos justo lo contrario de lo que piensa llevar a cabo; b) aceptar modificaciones en el programa que desdibujen del todo el ideario liberal; y c) lo más grave, tomar medidas que vayan en la dirección opuesta a lo que se dice perseguir a largo plazo y que incluso traicionen los principios éticos o teóricos esenciales del ideario liberal. Dice Huerta de Soto que no hay más lamentable que el caso frecuente del político que alcanza el poder con un programa liberal y un gran apoyo ciudadano y, cuando llega la hora de la verdad, por falta de tesón o convencimiento en sus propias ideas y por timidez a la hora de plasmarlas en la práctica, se queda muy lejos de las expectativas creadas, desprestigiándose completamente a sí mismo y, lo más grave, al ideario liberal que decía defender. Cuando un político haya reflexionado sobre la reforma que prepara; cuando se esté de acuerdo en que es oportuna y beneficiosa, entonces échela al mundo y hágala prosperar con todas sus fuerzas El tesón debe ser una de las primeras cualidades de un político. No abandone, nunca la obra que comenzó cerciorado de su pertinencia y utilidad. Si sus esfuerzos no logran éxito lisonjero, tiempo vendrá en que será reconocida su buena voluntad y en que todas las miradas se volverán a él en demanda de sus iniciativas.

    En los procesos de selección para los altos cargos políticos es muy probable que se tienda a escoger no a los mejores sino a los más ambiciosos. Señor Presidente, usted tenía que haber llevado a cabo “su reforma” el día 2 de enero, pero no sólo una reforma tímida como la que hizo, sino una reforma acorde con la suspensión de pagos que teníamos y tiene nuestro país. Y como dice usted, O NO. Y junto a las reformas, dado que tenía al PSOE contra las cuerdas, reunirse con el “líder” de la oposición y con la gran mayoría de escaños cambiar completamente a nuestro país. Nuestro problema no es solamente económico es realmente político. Todas las soberanías políticas han oprimido a sus pueblos con impuestos, y las épocas de opresión fiscal han sido también de decadencia económica.

 

                                        Agustin Villanueva

                                        Profesor Honorífico de la UMH

                                                 2012/07/06

El Poder Fiscal

                                      EL   PODER   FISCAL  II

 

    Buenos días y muchas gracias a los miembros de la Asamblea de los Casinos Culturales de España.

    El pasado 17 de mayo del año actual en profesor Enrique Rojas dio una conferencia en el Caso de Madrid sobre “Nuevos avances en en la depresión. Hablo  el profesor Rojas sobre las últimas  conquistas que se han producido en el campo de la psiquiatría, en una enfermedad tan importante como ésta que es la segunda causa de baja laboral en el mundo occidental. El profesor Villanueva, les puede decir que los políticos, en general, son la causa primera junto con el drama del paro.

    El Poder lo ejercen un puñado de hombres que controlan la “sala de máquinas” (yo como marino les puedo decir que incluso el puesto de mando). Este grupo constituye el Poder, y su relación con nosotros es una relación de mando.

    En esta conferencia la dividiré es dos partes: El Poder Fiscal y la Fiscalidad en los Casinos Culturales. Voy a tratar de no hablar de política, pero por “desgracia” el Poder Fiscal lo abarca todo o casi toda la acción de un Estado Total, como un Leviatán; y nos condiciona la forma que pueden gobernar a los ciudadanos. ¿Conocemos los ciudadanos nuestra responsabilidad de nuestro voto a la hora elegir a nuestros “representantes?

 

 

    El interés del estado está en una elevada presión fiscal; el de la comunidad en pagar tan pocos impuestos como permita la cobertura de los gastos que necesita un buen gobierno. J. S. Mill. Qué es un buen Gobierno: aquel en el cual los ciudadanos gobernamos y podemos elegir a los candidatos individualmente. El objetivo de nuestro interés normativo último son los contribuyentes o ciudadanos, todos aquellos que soportan las cargas de la imposición o que son sujetos pasivos potenciales de los poderes del Estado para exigir impuestos. ¿Qué restricciones o límites han de imponerse a la institución política? ¿Qué tipo de instituciones fiscales podríamos esperar que éste seleccionaría en la constitución? ¿Cuál es un “buen sistema impositivo?

    Intentamos ofrecer una apreciación distinta de la naturaleza y del proceso de la imposición, una “ventana” diferente a través de la cual pueden observarse los fenómenos fiscales. Uno de los aspectos característicos de la perspectiva concreta sobre la imposición que deseamos desarrollar es su orientación “constitucional”. Entendemos que “una constitución” es el conjunto de reglas o instituciones sociales dentro de la cual los individuos actúan y se interrelacionan unos con otros. ¿Permitirían los ciudadanos voluntariamente que el estado ejerciera su poder sin ninguna reserva? O más bien, ¿tratarían de imponer restricciones a la actuación del estado, restricciones que limiten su capacidad para realizar  acciones que de otro modo emprendería?

    Una vez aceptado la necesidad de limitar el poder del estado, surge automáticamente la cuestión sobre los tipos de restricciones o de reglas constitucionales de que dispone. Un gran número de constituciones incluyen limitaciones en lo que se refiere al ámbito de la actividad pública: se establecen unas reglas que especifican aquello que los Estados pueden y no pueden hacer. Un aspecto de tales reglas es la aplicación de restricciones sobre la posible malversación de fondos públicos por los propios funcionarios. La posibilidad de que los políticos (incluso los que fueron elegidos) puedan simplemente embolsarse ingresos impositivos es lo suficientemente importante como para merecer los amplios procesos contables y las explicitas normas de conducta que establecen la mayoría de las constituciones democráticas. Yendo más allá, de ordinario se imponen limitaciones a las actividades legítimas del Estado, relativas tanto a la naturaleza de los servicios que éste suministra como al tipo de leyes que los gobiernos pueden decretar. En algunos casos pueden también imponerse restricciones a la estructura del Estado mediante la asignación de funciones específicas a organismos concretos, como el caso de la descentralización del poder político evidenciado en una estructura política federal o autonómica.

    Una condición necesaria para garantizar al individuo que el estado nunca le originará o daños, a la vez que esta garantía incluye a todos los ciudadanos en igual manera, es el requisito de todas las decisiones del Estado se tomen medidas mediante la regla de la unanimidad. O sea, es necesario enfatizar que todas las acciones del estado representaran “mejoras” genuinas para todas las personas, tal y como indicaran las preferencias de los propios individuos. Únicamente a través de un acuerdo general pueden ponerse de manifiesto las preferencias de los ciudadanos; no existe otro camino para “sumar” las evaluaciones individuales; no existe otro medio que garantice siempre la “eficiencia” de la acción colectiva en el sentido en que los economistas del bienestar (keynesianos todos, por eso escribí una tesis en 1957 que la titulaba “E Ocaso del estado de Bienestar”) emplean la palabra. Ningún individuo puede ser coaccionado ni por cierta entidad llamada “estado” ni por ninguna coalición de otros individuos del electorado. Esto, según el enfoque wickselliano, se conoce como la teoría del intercambio voluntario en la economía pública. Por desgracia, en todos los casos de interés los Estados detenta el poder de coacción; ejercen un poder que es realmente discrecional, y se puede suponer, de manera tanto empíricamente razonable como analíticamente necesaria, que, dentro de ciertos límites, explotarán ese poder para sus propios intereses, cualesquiera que éstos sean. ¿Cómo hemos de entender las materias fiscales? ¿Qué es lo que conlleva el poder impositivo? ¿En qué formas pude limitarse ese poder?, etc.

    El Poder Fiscal para el ciudadano normal es la manifestación más conocida del poder de coacción del estado. Este poder fiscal conlleva la facultad de imponer – a los individuos y , más generalmente, a las instituciones privadas-, gravámenes a los que solamente puede hacerse frente mediante una transferencia al estado de recursos económicos, o de los derechos financieros sobre tales recursos – gravámenes- que llevan consigo poderes efectivos de ejecución bajo la genuina definición del poder tributario. El poder fiscal no implica por lógica la naturaleza del gasto. Visto de este modo, el poder “tributario” es sencillamente el poder de “apropiación” Si ha de mantenerse alguna distinción entre apropiación y exacción, la alternativa fiscal debe llevar consigo ciertos requisitos adicionales que no cumple la apropiación directa. Por ejemplo, si el poder fiscal se halla limitado por algunos requisitos de generalidad/uniformidad, tales como el que todos los individuos en circunstancias parecidas (con la misma riqueza agregada neta) paguen un impuesto idéntico, podría suceder que, mientras que la apropiación directa superase el escrutinio electoral, el impuesto, como alternativa, no consiguiera sobrepasarlo. En este caso el requisito de generalidad garantizada (o, mas exactamente, aumenta) la posibilidad de que los procesos electorales funcionarán dentro los límites tolerables: las restricciones fiscales complementan a las restricciones electorales. El papel que juegan las reglas fiscales es el de limitar y dirigir en forma apropiada el poder coercitivo del estado, tal y como se halla incorporado sobre todo en su poder fiscal. Un Estado limitado es una contradicción en sus propios términos; por su monopolio de la coacción, el estado es limitado por su naturaleza.

    Para Thomas Hobbes, un Estado ilimitado es la única alternativa al caos de la anarquía. Sostenía que todas las personas querrán someterse de buen grado a la voluntad sin restricciones de un soberano único, a cambio de la seguridad personal que ello les garantiza, y que, sin duda, concuerda con el interés del propio soberano. Todo el mundo prefiere el déspota de Hobbes a la jungla hobbesiana, donde para todos la vida tiende a ser pobre, mezquina, brutal y breve. Cada uno conoce por completo su propia situación económica, y el “juego” de la reforma impositiva es estrictamente de suma cero. La única posibilidad es acudir a unos principios externos que especifiquen lo que sería un sistema  impositivo “justo” (que carga impositiva “debería” corresponder a cada contribuyente).

    El verdadero principio de un gobierno constitucional exige que se presuma que se abusará del poder político para alcanzar los objetivos particulares de quien lo detenta, no porque siempre sea así, sino porque ésa es la tendencia natural de las cosas, y en la protección contra esto radica la utilidad específica de las instituciones libres.

    En  la “rebelión del contribuyente” que atrajo  amplia atención en 1978 con la aparición de la Propuesta 13 de California. La revuelta adopto la forma, no de una reducción impositiva y del gasto de una vez por todas, sino de controles constitucionales explícitos diseñados para ser operativos en un futuro indefinido. La intención proclamada era la limitar el tamaño del sector público por debajo del nivel que prevalecería bajo un proceso electoral normal. En la limitación, decía David Hume, de cualquier sistema de gobierno y en el establecimiento de las distintas garantías y controles sobre la constitución se debe suponer que todos los hombres son unos bellacos y que non tienen otra meta, en todas sus actuaciones que el propio interés. ¿Pero qué es el estado en sí mismo, sino el mayor de los reflejos de la naturaleza humana? Si los hombres fueran ángeles no seria necesario el estado. Si los ángeles tuvieran que gobernar a los hombres, no harán falta ni controles externos ni internos sobre el estado. En la formación de Un Estado que ha de ser administrado por unos hombres sobre otros hombres, la gran dificultad consiste en esto: primero hay que capacitar al gobierno para controlar a los gobernados, y a continuación obligarle a autocontrolarse. Sin lugar a dudas, el abuso, o el mal uso, del poder coercitivo representa un riesgo tan permanente que en la filosofías paganas, las cristianas y las anticristianas, existen fuertes tendencias hacia la limitación y la desconfianza del estado, incluso allí donde la práctica tiende a la exaltación.

    Veamos lo concerniente a la deuda pública consecuencias de la monetización de la deuda). Los Estados, así como los individuos, pueden tener la tendencia al endeudamiento y pueden, o no, tener reconocida la capacidad para hacerlo. ¿Cómo pueden complementar las limitaciones constitucionales, sobre los poderes de endeudamiento y de préstamo del Estado, las restricciones sobre el poder fiscal? O, más generalmente, ¿cómo pueden interrelacionarse con ellas? Un impuesto sobre la renta originada por un activo es equivalente a un impuesto sobre el valor de capitalización del mismo. Ricardo argumentaba, básicamente la misma lógica de “equivalencia” puede aplicarse para demostrar que el tema de la deuda pública es idéntico a cualquiera de los dos impuestos: una carga determinada del endeudamiento público que implique futuras obligaciones para cubrir el servicio de la deuda (intereses y cuotas de amortización) puede convertirse en un impuesto equivalente corriente, ya sea sobre el capital o sobre la renta.

    El poder de un gobierno para endeudarse (emitir deuda pública) es la facultad de crear activos corrientes que conllevan la obligación, sobre los gobiernos de los período futuros, de pagar a los tenedores de estos activos (bonos gubernamentales) determinadas sumas que, presumiblemente, habrá que financiar con los ingresos impositivos recaudados en períodos futuros. Un gobierno del que se observe o siquiera del que se espere un incumplimiento de sus pagos no podría colocar eficazmente sus instrumentos de deuda en el mercado. La cantidad total que un gobierno puede tomar prestada es, o puede ser, limitada de tres formas: por la capacidad del gobierno para servir y redimir la deuda, esto  es, la capacidad de ingresos futuros asignada al Estado. Dos, por las preferencias relativas de los individuos entre los bonos gubernamentales y otros activos. Tres, por el límite general hasta el que los individuos desean posponer su consumo corriente (y adquirir activos)

    El poder para emitir deuda es fútil, a menos que el gobierno tenga también facultades para establecer impuestos. Lo que el poder para endeudarse le permite al gobierno, dentro de los límites establecidos por otras restricciones, es la apropiación ahora del valor capitalizado de las corrientes de ingresos futuros. El poder de endeudamiento implica que el gobierno que el gobierno maximizador de los ingresos, con el poder en sus manos pero sin la previsión de la continuidad en él, puede, a través del endeudamiento, apropiarse del valor total de los ingresos impositivos de todos los períodos futuros, incluidos aquellos en los que tal Leviatán ya no este en funciones. En otras palabras, el poder para endeudarse transforma efectivamente al “Leviatán probalistico” en un “Leviatán perpetuo” desde el punto de vista del contribuyente potencial en la etapaza constitucional. El endeudamiento puede prohibirse por completo: la legitimación, bajo la rúbrica de “gasto ordinario” puede ser, sencillamente, demasiado peligrosa.

    ¿Cuánto puede pedir prestado el Leviatán? Aquí los límites son los establecidos por el valor total capitalizado de los ingresos impositivos de períodos futuros. El Leviatán gubernamental una vez en el poder, puede establecer impuestos maximizadores de los ingresos en el período corriente y además puede apropiarse del valor actual del total de los ingresos impositivos futuros. Por tanto, seria de esperar que las restricciones sobre el poder de endeudarse fueran particularmente severas. La deuda española con el BCE es de 263.500 millones de euros, el ESTADO PUEDE SUPERAR el 9,5 y los españoles tenemos que trabajar 124 días al año para el Estado.  Lo que un gobierno debe hacer constituye una incógnita aguda y misteriosa, a la que habrá quien responda que conoce su significado; pero lo que deben hacer los demás es un asunto que no representa misterio alguno. El asunto no consiste en determinar por qué el león no debería comerse a la oveja, sino por qué los hombres habrían de comerse a sus propios corderos, si pueden. Es mejor mantener al lobo lejos del redil que confiar en llevarse sus dientes y garras una vez haya entrado.

    Decía Adam Smith que no hay duda de que el establecimiento de un impuesto exorbitante, la recaudación en tiempo de paz de cantidades tan grandes, como en los años de la guerra, o la exacción de la mitad de la riqueza de la nación e incluso de la quinta parte de ella, como cualquier otro abuso exagerado de poder, justifica la oposición del pueblo. La llamada “revolución de los contribuyentes” del final de los años setenta, popularizada por la Proposición 13 de California. De junio de 1978, ha sido populista y constitucional, en vez de elitista y legalista en sus orígenes. Hayek propone una reforma diferente y más estructural de los procesos políticos que se relacionan directamente con el poder fiscal. Propone que la estructura de la imposición, la distribución de las participaciones impositivas relativas entre las personas y los grupos sea adoptada mediante las deliberaciones de una asamblea nueva, elegida de forma diferente y con una organización distinta, una cámara alta cuya única función se limita a la promulgación de leyes o normas generales que, una vez aprobadas, permanecerían vigentes a lo largo de períodos de tiempo.

    La República de Florencia, que durante doscientos años había vivido en un régimen de libertad bajo en imperio de la ley, como se conocía en la antigua Atenas y Roma, quedó sometida en el siglo XV al dominio de la familia Médicis que apoyándose en las masa, instauro un despotismo creciente. Uno de los instrumentos de que se sirvieron para afirmar su poder consistió en implantar un sistema fiscal de carácter progresivo.

    Asegurar que el aumento del gasto público se va a convertir directamente en un aumento de renta es una falacia (ejemplo tenemos los españoles, que estamos en quiebra), ya que ese aumento se detrae del sector privado a través de los impuestos, por lo cual el resultado final será una nueva composición del gasto total pero sin variación en el volumen del gasto. Por otra parte si el déficit presupuestario se financia por medio de la emisión de créditos, la subida consiguiente de los tipos de interés neutralizará el efecto final. Y en segundo lugar, la pretensión de equilibrar el tipo de interés a través de la creación de dinero se basa en un error técnico. La actual crisis tiene una causa muy bien determinadas: el excesivo intervencionismo (no quiero hablar de la “herencia recibida” estatal en el sector financiero, materializado en toda una serie de privilegios hacia la banca. Es del todo ilusorio, como dice Juan R. Rallo, pensar que brutales incrementos del gasto público puede sacarnos de la crisis, pues lo que se consigue con ello es dilapidar todavía más capital y agravar la situación del sector privado. Cuanto más sostenemos artificialmente el dañino y pauperizador endeudamiento público, más cebamos nuestra deuda y más capital dilapidamos. Nada hay más peligroso que caer en “la fatal arrogancia” de creerse omnisciente o al menos tan sabio y poderoso como para ser capaz de ajustar en cada momento la política monetaria más conveniente. Lo más probable es que el BCE más que suavizar los movimientos más agudos del ciclo económico, sea el principal responsable de su génesis y agravamiento. Las expansiones artificiales del crédito y del dinero siempre son, como mucho, pan para hoy y hambre para mañana.

    El acontecimiento fiscal más significativo fue la aprobación de la Proposición 13. En un referéndum de ámbito estatal, los votantes, por un margen de dos a uno, aprobaron una limitación constitucional para restringir el impuesto sobre la propiedad inmobiliaria al 1 por ciento de su valor de mercado. La Proposición 13, en una de sus cláusulas menos conocidas, exige una mayoría de dos tercios de la cámara del estado para la aprobación de nuevos impuestos. El equilibrio presupuestario era un parte de la constitución fiscal de los Estados Unidos vigente antes de la revolución keynesiana (era un hombre que era muy conocido por sus cambios de opinión, lo malo que sus seguidores no quisieron darse cuenta que en gloria este), en la teoría de la política económica.

    Decía un profesor de la UA en su artículo “Hacia la anorexia fiscal”, y que le conteste con otro artículo “Menos Impuestos sin Anorexia”, que mostraba su inquietud sobre la posible bajada de impuestos y si se esta jugando con fuego. Le dije que es verdad que en la vida hay dos palabras que nunca fallan: la muerte y los impuestos, pero también es verdad que todas las soberanías políticas han oprimido a sus pueblos con impuestos, y las épocas de opresión fiscal han sido también de decadencia económica. Solo se consigue en una sociedad libre, y una condición estricta para la pervivencia de una sociedad libre, es la libertad económica. Si somos capaces de impedir que los gobiernos derrochen el fruto del trabajo de los ciudadanos, con el pretexto de velar por ellos, los ciudadanos serán felices. Los impuestos son insostenibles tanto desde el punto de vista moral, no robaras, como utilitario; ninguna camarilla funcionarial puede conocer las preferencias valorativas de millones de ciudadanos. Parece ser que el estado, en su particular impostura, no ha conseguido entender que el robo tributario, los impuestos, aparte inmorales, son ineficientes. En una cena el economista Laffer, el de la famosa curva, dibujo en una servilleta que los ingresos del gobierno aumentan al reducir los impuestos, porque se intensifica la actividad la actividad económica y por tanto la recaudación. Sin embargo los llamados “progresistas” manifestaban que las bajadas de impuestos daban origen a la desigualdad, favorecían a los ricos y perjudicaban a los más pobres. Pero lo que realmente sucede es que cuanto mayor sea el margen de libertad que tengan los ciudadanos para manejar su propio dinero, y menor la capacidad del gobierno, o sea de meterse en nuestros bolsillos, más crecerá la economía. Pedimos, disciplina, recortar gastos y reducir puestos y empresas en la administración. El presidente Reagan en su programa incluyo la reducción de impuestos. Se puede crecer: ¡Si! Con un gobierno, no un Leviatán, que gaste poco y que consiga que los ciudadanos ahorren para poder invertir. Los gobiernos nos invaden con impuestos

   Poner diapositivas acerca de la Fiscalidad en los casinos culturales

 

   Muchas gracias al Tesorero del casino de Elche, a mi buen alumno Joaquin López, a los representantes de los Casinos culturales de toda España, a todos los ilicitanos y al Misteri, gracias a la UMH, porque me hizo conocer mejor a esta gran ciudad. Y por supuesto a todos los que han querido oírme. Quiero decirles también que Vds., tienen, aquí en Elche, a buenos políticos muy contados pero buenas personas, bueno, eso nos gustaría creerlo.  Había amado la libertad, creo yo, en cualquier época, pero en los tiempos en que vivimos me siento inclinado a adorarla.

Como he dicho en 2011, felicidades en estas Navidades y Dios nos coja confesados para el 2012.

 

Bibliografía: La Filosofía de la Escuela Austriaca de Raimondo Cubeddu

                      Nuevos Estudios de Economía Política de Jesús Huerta de Soto

                      Contra Keynes y Cambrige de F.A. Hayek

                                                              Agustín Villanueva

                                                              Profesor Honorífico de la UMH

                                                                 2012 / 06/ 01

 

                        MENOS IMPUESTOS SIN ANOREXIA

 

 

    Corría el año 2007 cuando el profesor de Economía Aplicada de la UA, Francisco Poveda, magnifica persona pero Keynesiano, escribió un artículo bajo el titulo “Hacia la anorexia fiscal” en la que mostraba su “inquietud” sobre la posible bajada de impuestos y si se esta jugando con fuego. Dado mi gran estima por el mencionado profesor, creo que una cosa es explicar una materia y otra es ver la vida con el prisma tributario. Es verdad que en la vida hay dos palabras que nunca fallan, la muerte y los impuestos, pero también es verdad que todas las soberanías políticas han oprimido a sus pueblos con impuestos, y las épocas de opresión fiscal  han sido también de decadencia económica. La prosperidad de las personas, familias y pueblos, como manifestaba L.Erhard, sólo se consigue en una sociedad libre y una condición estricta para la pervivencia de una sociedad libre es la libertad económica. Ya T.Jefferson decía que si somos capaces de impedir que el gobierno derroche el fruto del trabajo de los ciudadanos, con el pretexto de velar por ellos, los ciudadanos serán felices. Hay que pedir a la política, a los políticos, de que es importante estar a favor de la reducción de impuestos en cualquier circunstancia, con cualquier excusa, por cualquier motivo, en cualquier momento. Los impuestos son insostenibles tanto desde un punto de vista moral (no robarás) como utilitario (ninguna camarilla funcionarial puede conocer las preferencias valorativas de millones de ciudadanos). Tengo la impresión que el profesor esta de acuerdo con el actual gobierno, ¿o no? Lo que hay que hacer es menos impuestos y reducir los enormes gastos que tiene nuestro país.

    En “La décima scalata” de Guicciardini, en un interesante estudio sobre el sistema tributario a escala progresiva que se llevó a cabo en el siglo XVI, se dice que la República de Florencia, que durante doscientas años había vivido en un régimen de libertad bajo el imperio de la ley, como no se conocía desde la antigua Atenas y Roma, quedó sometida en el siglo XV al dominio de la familia Médicis, que apoyándose en las masas, instauró un despotismo creciente. Uno de los instrumentos de que se sirvieron para afirmar su poder consistió en implantar un sistema de carácter progresivo, en la siguiente forma: Es bien conocida la manera cómo la nobleza y los ricos fueron oprimidos por Cosme y, andando el tiempo, por lo impuestos. La causa de tal estado de cosas, aunque los Médicis nunca lo admitieran, radicaba en que el mecanismo tributario les facilitaba los medios de aniquilar por procedimientos aparentemente legales a cualquiera al disponer de omnímodo poder para hundir y golpear arbitrariamente según su capricho.

    Como las elecciones ya ha pasado, la clase política empieza a enviarnos mensajes sobre lo que pueden de momento hacer dado la QUIEBRA que tenemos actualmente en España; o sea, como se dice en Alicante: “prometer hasta….” Pero en materia fiscal nos están exponiendo unas “subastas fiscales”. ¡Quién da más!  Y ¿por qué no? Veamos lo que nos dicen en los medios:” Rajoy se apunta a la reforma de los impuestos ante las el, “Zapatero suprimió el Impuesto del Patrimonio y desoyó a Solbes y al ala izquierda del PSOE”. Rajoy hará “la mayor reforma fiscal de la democracia” si ganaba las elecciones, las gano: Más dinero en los bolsillos”. La reforma fiscal busca ayudar a “todas las familias que lo están pasando mal, los trabajadores y pensionistas que ganen menos de 16.000 euros. El Banco Mundial y la agencia PriceWaterhouseCoopers ha elaborado un informe sobre la fiscalidad a las empresas de 178 países, con un criterio que comprende todas las cargas que tiene que soportar las compañías, que ha llamado Tipo Total de Impuestos y que España ocupa el cuarto lugar de la UE por la cola y puesto 149 del mundo, y que la fiscalidad que recae sobre las empresas sumado Sociedades, Seguridad Social, IVA y Patrimonio supone, aproximadamente, el 62 por ciento de los beneficios.

    Para el ciudadano normal, el poder fiscal es la manifestación más conocida del poder de coacción del Estado. Este poder, y así lo manifiestan los profesores Brennan y Buchanan, conlleva la facultad de imponer – a los individuos y, más generalmente, a las instituciones privadas-, gravámenes a los que solamente puede hacerse frente mediante una transferencia al Estado de recursos económicos, o de los derechos financieros sobre tales recursos – gravámenes- que llevan consigo poderes efectivos de ejecución bajo la genuina definición del poder tributario. Evidentemente el poder “tributario” es sencillamente el poder de “apropiación”. Una gran fase, lo lamento por recordarle, de Reagan decía que la visión que el Gobierno tiene de la economía puede resumirse en unas cuantas frases: si se mueve, fríelo a impuestos; si sigue moviéndose, lo regulas, y si deja de moverse, lo subvencionas.

    En vez de ampliar el gasto del Estado para aumentar la demanda, como preconizaba las ideas de Keynes, lo que había que hacer para promover el crecimiento económico era reducir los impuestos y dejar  a la gente que decidiera libremente sus necesidades y, en consecuencia, en qué gastaba su dinero. En una cena en un restaurante de Washington, hace unos cuantos años, el economista Laffer dibujo en una servilleta la curva que le haría célebre, según la cual los ingresos del Gobierno aumentan al reducir los impuestos porque se intensifica la actividad económica y por tanto la recaudación. Hace ya tiempo los llamados “progresistas” manifestaban que las bajadas de impuestos daban origen a la desigualdad, favorecían a los ricos y perjudicaban a los más pobres. Pero lo que realmente sucede es que cuanto mayor sea el margen de libertad que tenga los ciudadanos para manejar su propio dinero, y menor la capacidad del Gobierno, o sea de meterse en nuestros bolsillos, más crecerá la economía. Cuando los gobiernos son austeros, las sociedades son prósperas.

 

                                                 AGUSTÍN Villanueva

                                                 Profesor Honorífico de la UMH

                                                       21 /03/2012

   

   

 

CHEQUE ESCOLAR

                               LIBERTAD DE ENSEÑANZA, CHEQUE ESCOLAR

                  

                          AGUSTIN VILLANUEVA PAZOS, PROFESOR DE

                          ECONOMIA APLICADA. UNIVERSIDAD MIGUEL

                          HERNANDEZ

 

 

 

........... Cuando el gobierno hizo su debut en la educación. El año 1833... fue como si hubiera saltado a la silla de un caballo ya lanzado al galope. E.G. West en Education and State.

 

 

 

    La Declaración de Independencia escrita por Thomas Jefferson para expresar el sentimiento general de sus compatriotas, proclamó una nueva nación, la primera en la historia regida por el principio de que cada persona tenía derecho a perseguir sus propios intereses: “Consideramos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres han sido creados iguales, que su creador les ha dotado de ciertos derechos inalienables; que entre éstos se encuentra la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Casi cien años más tarde de forma absoluta y más extremada, John Stuart Mill decía que el único fin por el cual es justificable que la humanidad, individual o colectivamente, se entremeta en la libertad de acción de uno cualquiera de sus miembros, es la propia protección; la única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es evitar que perjudique a los demás. La única parte de la conducta de cada uno por la que él es responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás; en la parte de que le concierne meramente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre si mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano.

    La libertad económica es un requisito esencial de la libertad política. Al permitir que las personas cooperen entre sí sin la coacción del Estado, la libertad económica reduce el área sobre la que se ejerce el poder político. Al descentralizar el poder económico, el sistema de mercado compensa cualquier concentración de poder político que pudiera producirse. La combinación de poder político y económico en las mismas manos es una fórmula segura para llegar a la tiranía.

    ¿Es el Estado el único que puede proporcionar la escolarización para todos? Así lo cree la mentalidad socialista y los partidos intervensionistas. ¿nunca podrá el 93 por ciento   restante elegir sus centros. La respuesta es: “No”. El profesor West acusó a los políticos de querer montar en”caballos lanzados a galope”, con el consiguiente riesgo de caerse. Desde 1870, momento a partir del cual los impuestos indirectos aumentaron sin pausa a lo largo de los cien años siguientes, disminuyó el número de familias que podían pagar las escuelas privadas que ellas mismas habían creado, y fueron también menos los padres que consideraban la escolarización como un servicio que les atañía directamente, dado que ahora lo proporcionaban  políticos bien intencionados(que necesitaban sus votos) y burócratas incorruptibles(que obtenían ganancias en sus nuevos puestos. El profesor Marc Blaug (“Education in classical political economy, 1975) ha llegado a la conclusión de que hacia 1850 la asistencia escolar y los índices de albafetización, en escuelas básicamente financiadas por los padres, tenían en Inglaterra valores más altos que los que se registraban en 1950, un siglo más tarde, en el mundo en su totalidad, es decir, incluidos los países del Tercer Mundo.

    La visión idílica de las intervenciones estatales ya no es admisible.El sector educativo es demasiado importante, en la vida política, como para que los gobernantes, parlamentarios y funcionarios sean los únicos titulares, están también los padres. ¿Quién se beneficia de todo esto? ¿Dónde está el centro de poder en el sistema educativo? Blaug nos responde: en los maestros, profesores, administradores y funcionarios. Y ellos no están dispuestos a dejar que se les quite, para que lo ejerzan los que deberían hacerlo: las familias. Y esto es lo que se conseguiría con el cheque o bono escolar, como veremos más adelante. El bono escolar es la mejor garantía de que el gasto en educación va a crecer; los padres deben ser los beneficiarios últimos del bono, porque son los que pagan y son los titulares del derecho. ¿Qué conviene hacer? En primer lugar, hablar de la educación, de su libertad, de la elección escolar y de su financiación; en segundo lugar, es necesario preparar un plan de puesta en práctica del bono escolar: una reforma de la financiación y aun de la misma organización de la educación en España. No se trata de despreciar derechos o crear nuevas injusticias, sino de poner las cosas en su lugar, con serenidad y ponderación.

    Por su interés hacemos un resumen de un magnifico estudio llevado a cabo por la Caixa acerca de la elección de la educación escolar: En la mayoría de los países avanzados, el estado ha ido asumiendo cada vez una mayor responsabilidad en la regulación, financiación y provisión de la enseñanza formal, en un proceso que en algunos lugares empezó hace dos siglos. Si históricamente la educación formal había una actividad desempeñada en su mayor parte por las iglesias, a partir del siglo XIX se hace presente la idea de que la educación era responsabilidad principal del estado moderno. Este estado moderno nacional y burocrático ha ido estableciendo sistemas públicos de enseñanza, que en mayor o menor medida han sustituido la educación que proporcionaban las instituciones religiosas, y han ido absorbiendo las empresas educativas de otras asociaciones no religiosas, o subordinadas a él. Dicho proceso de estatalización ha venido acompañado por una constante extensión de la enseñanza a sectores cada vez más amplios de la población, de manera que puede afirmarse que la constitución de los sistemas educativos del sector público de la enseñanza o, en todo caso, a la financiación pública de la enseñanza, sea ésta pública o privada, por razón de carácter de los educadores mismos.

    Por elección escolar, el estudio de La Caixa, entiende la capacidad real de las familias de escoger la escuela que consideren más adecuada para sus hijos, es decir, el establecimiento de mecanismos que aumenten la oferta educativa que se presenta a las familias, para que éstas puedan seleccionar entre opciones auténticamente distintas. Hay formas muy diferentes de establecer dichos mecanismos de elección: unas adoptan un enfoque tradicional, puesto que plantean ampliar los subsidios directos a determinadas escuelas privadas; otras proponen la idea de escoger libremente entre la escuela pública o privada mediante un bono escolar, y otras se limitan a favorecer la elección entre centros públicos.

    Escuela pública y enseñanza concertada, y elección dentro de la escuela pública. El subsidio directo a las escuelas ha sido la forma tradicional de financiar con dinero público la enseñanza privada en los países en los que se han establecido ayudas públicas al sector no estatal. En Holanda (Bélgica es un caso similar) las escuelas privadas, dos tercios de las escuelas son confesionales, reciben subvenciones en los mismos términos que las escuelas privadas: se las financian en función de su profesorado, sus instalaciones y otros gastos necesarios para la enseñanza. A cambio, las escuelas privadas no pueden cobrar matrículas a sus estudiantes (salvo para actividades extraescolares) y deben seguir las mismas regulaciones que las públicas en cuanto a su administración y su currículo. La única diferencia de gestión que se les reconoce a las privadas es una cierta capacidad para rechazar a potenciales estudiantes en determinadas condiciones (OCDE, 1994: 64-68).

    Otro país con una larga tradición de políticas de concertación de la enseñanza privada, aunque con rasgos distintos, es Dinamarca. En este país se han mantenido desde el siglo pasado la posibilidad de que las escuelas privadas organizadas por cooperativas de padres sean financiadas por el estado. El origen de esta política está e un movimiento liberal que surgió en el siglo XIX como reacción al conservadurismo imperante en la escuela danesa de entonces (Christensen, 1995).

    Por lo que se refiere a España, la financiación de la enseñanza privada se realiza a través de un sistema de conciertos entre las escuelas y la administración educativa (en la actualidad las comunidades autónomas), mediante el cual las escuelas reciben una subvención por aula a cambio de cumplir unos determinados requisitos en materia de organización y selección de alumnos. Los conciertos que se firman entre las autoridades educativas y las escuelas  suelen referirse sólo a una parte del alumnado de cada centro, los que cursan las enseñanzas obligatorias: el estado cubre los costes de las aulas de dichos alumnos, pero no las de aquellos otros que cursan bachillerato También es frecuente que las administraciones decidan concertar los niveles no obligatorios de  la enseñanza, es decir, financien aulas de educación infantil en muchos centros e, incluso, como ocurre en el País Vasco y Navarra, también concierten con la mayoría de las escuelas las enseñanzas de secundaria no obligatorias.

    Las subvenciones públicas a la enseñanza privada, según el estudio de la Caixa, comenzaron a adquirir gran importancia a mediados de los años setenta, tras la aprobación de la Ley General de Educación (LGE), que las había regulado por primera vez con carácter general. Al igual que iba a hacer la LODE en 1985, la LGE de 1970 establecía que sólo los centros que establecieran la gratuidad de los estudios podrían establecer conciertos para recibir las subvenciones, medida con la que se pretendía garantizar que las ayudas se destinasen a centros en los que se podría escolarizar cualquier alumno, independientemente de su origen social, y así evitar la financiación de los colegios de élite. En todo caso, el número de centros bajo el régimen de conciertos creció de manera espectacular en esa década, como muestra el hecho de que, medido en pesetas constantes de 1973, el montante total de las subvenciones a la enseñanza privada pasara de 750 millones en 1973 a 13.000 millones en 1977 y a 16.800 millones en 1982, es decir, se multiplicó por 22 en nueve años, dentro de los cuales cabe incluir la fase de la transición democrática y de los gobiernos de centro-derecha de la Unión del Centro Democrático (Calero y Bonal 1999:71).

    ¿Por qué se comenzó a financiar la enseñanza privada con fondos públicos a partir de aquel momento? Se pregunta el informe de la Caixa: la razón que suele aducirse paradójicamente, en que la educación pública había comenzado a experimentar un fuerte impulso ya desde mediados de los años sesenta, lo que significaba que una mayor proporción de los estudiantes se estaba canalizando hacia los centros estatales, especialmente en secundaria, donde el déficit de centros públicos era mayor. Aunque la matrícula de los centros privados no se resintió durante los setenta, debido a que el gran aumento de la demanda total compensó la caída relativa, la percepción de los titulares de los centros privados era que se estaba perdiendo terreno frente a la escuela pública, de modo que la petición de ayuda estatal podía interpretarse como una estrategia defensiva en momentos de incertidumbre. Además, el aumento de los costes de la enseñanza, debido al incremento de los salarios de los profesores (aumento iniciado en la pública y que la privada tenía que seguir), hizo empeorar la situación financiera de muchos colegios privados, quienes vieron en la financiación pública la mejor garantía de la continuidad de sus escuelas.

    Según la encuesta ASP 00.030, el 86% de los alumnos que acuden a un colegio privado lo hace a uno concertado, y el 72% de los que van a colegios privados, van a colegios religiosos, que son el 91% de los concertados (basta recordar que la enseñanza, y la consiguiente libertad o prohibición de la enseñanza por las órdenes religiosas, fue objeto de uno de los conflictos mayores y más enconados entre las derechas y las izquierdas durante la II República española). El sistema actual de conciertos fue configurado por la LODE en 1985, aunque comenzó a ponerse en marcha dos años más tarde, debido a la controversia inicial y a las dificultades de su puesta en marcha...

 

 

 

 

 

 

 

EL BONO ESCOLAR: Un nuevo método para financiar la enseñanza

 

    La Constitución puede quedar en letra muerta si el derecho a la educación que asiste a todos se limitará al derecho a pagar para que otros decidan todo. Los padres tienen que tomar la iniciativa sobre todo pensando en el principio de “el que paga manda”, pero no si paga el Fisco. Lo importante es el que paga administre su dinero, y eso es el bono escolar. El profesor Mark Blaug en su trabajo sobre “El Bono Escolar” puede servirnos para sugerir como debate porque se trata  de una síntesis muy lograda de los hechos y de un estudio detallado, no de una postura ideológica previa. Habrá que imponer condiciones a las escuelas para que puedan recibir el bono: unos mínimos educativos amplios y la exigencia de que se respete la Constitución. Los padres deben ser los beneficiarios últimos del bono escolar; son los árbitros naturales del conflicto que se avecina, son los que pagan y son los titulares del derecho. Pero están indefensos ante los grupos de intereses. El Bono escolar admite muchas variantes, como el profesor Blaug nos señala a continuación.

    El grueso de los gastos educativos se financia en todas las partes del mundo por medio de los impuestos generales, de modo que para la mayor parte de las familias hay poca relación entre los impuestos que pagan para sufragar los gastos públicos y la educación que reciben sus hijos. La idea de que se debería dar a todos los padres un bono o cheque escolar de determinado valor para que lo empleen en cualquier escuela a su  elección, restableciendo así  un vínculo directo entre tributación y elección de enseñanza, ha sido defendida por algunos economistas de forma especial en Estados Unidos y en Gran Bretaña. El inventor de la idea es Milton Friedman( aun cuando se dice que la idea se remonta a Thomas Paine en el siglo XVIII y que fue debatida como proyecto en el parlamento francés en la década de 1870); pero  el primer esquema práctico fue ideado por Christopher Jenks (Education Vouchers: A Report on Financing Elementary Education by Grants to Parents, Center gor Study of Public Policy, Cambridge) y llevado a cabo en el Norte de California en un proyecto piloto, el llamado “experimento de Alum Rock”

    Mucha gente cree que únicamente se pueden preservar los niveles educativos apropiados, un conjunto de valores comunes compartidos y la igualdad de oportunidades educativas si el Estado posee y administra la mayor parte de, si no todas, las escuelas y universidades. Sin embargo, los defensores de los bonos escolares arguyen que esos objetivos pueden alcanzarse con el mismo éxito con un sistema de bonos, bajo el cual el Estado proporciona la financiación proveniente de los ingresos de impuestos, incitando al mismo tiempo a las escuelas privadas a competir con las estatales. Más aún, los defensores del bono sostienen que también proporciona mayor libertad de elección, una mas alta calidad de los medios educativos, una mayor eficiencia de las escuelas en funcionamiento, un nivel superior del gasto total en educación, y mayor igualdad de resultados escolares.

    Dice Mark Blaug, imaginemos un país desarrollado de Europa o América con, por ejemplo, diez años de educación obligatoria y un sistema mixto de escuelas públicas y privadas. La educación estatal se financia por medio de impuestos, pero los padres pueden renunciar al sistema estatal enviando a sus hijos a escuelas privadas, pagando de esta manera dos veces la enseñanza. Ahora introducimos el sistema de bonos escolares, es decir, damos a todos los padres con hijos en edad escolar un “cupón” cuyo valor es suficiente por término medio para “comprar” una plaza en una escuela  apropiada. Si hemos hecho nuestras cuentas correctamente y si los padres no cambian repentinamente de las escuelas públicas a las privadas a causa de la emisión de los bonos, la factura de impuestos para la enseñanza será exactamente la misma que antes.

    Los padres no cambiarán de modo súbito del sector público al privado limitando nuestros bonos a las escuelas estatales, y llamaremos a tales bonos “bonos limitados”.En este caso los bonos tienen un efecto reducido porque solo suponen una ruptura de la demarcación por zonas de las escuelas, es decir, la eliminación de la disposición de la legislación educativa de muchos países que da a los padres el derecho de enviar a sus hijos a escuelas estatales, pero sólo en el área limitada en que ellos residen.

    Supongamos que esos bonos se convirtiesen en “ilimitados”, permitiendo a los padres emplearlos en cualquier escuela pública o privada. Dado que la mayor parte de las escuelas privadas cobran cuotas que superan a las de las escuelas públicas (coste de capital más gastos corrientes por plaza), sería preciso autorizar a los padres que optasen por la educación privada a pagar la diferencia de su bolsillo. Llamaremos a esos bonos “bonos suplementarios” en contraste con los “bonos de valor fijo”. Así un sistema de “bonos ilimitados” tendría que incluir el concepto de “bonos suplementarios”.

    Supongamos que permitimos a las escuelas estatales, dentro de un sistema  de bonos ilimitados y suplementarios, cobrar el precio que cubra gastos en vez de uniformar los costos. El valor  del bono es suficiente, o más que suficiente, para pagar una plaza en una escuela estatal barata, pero los padres   pueden complementar el bono el bono y escoger así escuelas caras  tanto públicas como privadas. Nosotros denominamos a este sistema de “bonos que cubren el coste”, dando por supuesto que tales bonos son también ilimitados y suplementarios...

Para garantizar un sistema de bonos ilimitados, suplementarios y que cubran el costo, debemos incluir el costo de del transporte (hasta cierto limite) en su valor. A estos bonos les llamaríamos “bonos con transporte incluido”

    En relación a la cuestión de la equidad podemos decir que en cuanto a los padres ricos que pueden permitirse pagar a sus hijos una educación más cara que los pobres, y un sistema de bonos ilimitados, suplementarios y con transporte incluido simplemente amplifica su posición privilegiada. Con un sistema de bonos es fácil solucionar este problema: sencillamente, se hace disminuir el valor del bono en función de los ingresos familiares. O sea, se convierte el valor del bono en parte de los ingresos sujetos a imposición; la existencia de un impuesto progresivo sobre los ingresos garantizará de este modo que el bono valga menos para los padres ricos que para los padres menos ricos o pobres. En otras palabras, se reduce el valor de un bono en relación con los ingresos en la medida que queramos. Por otra parte, si no todos los padres con hijos en edad escolar  superan el mínimo exento de declaración, podemos reducir el valor del bono en proporción directa a los ingresos declarados. Cualquiera que sea la formula adaptada, llamaremos a tales bonos “bonos de valor relativo a los ingresos”.

    Se da por supuesto, dice Blaug, que el estado establece unas normas educativas mínimas, que se deben observar en todas las escuelas públicas y privadas. Por ejemplo, ninguna escuela que reciba los bonos se le debe permitir negar el acceso a alumnos a causa de factores étnicos, raciales o religiosos. Las escuelas que reciban bonos deben ser obligadas a practicar una política de puertas abiertas y admitir a todos los estudiantes que lo soliciten, sin tener en cuenta sus notas. Sea como fuere, llamaremos a los bonos que rechazan la admisión a causa de factores diferentes de los estrictamente educativos “bonos restringidos”, y a los bonos que dejan libertad a las escuelas para excluir a los potenciales estudiantes por cualquier causa, “bonos no restringidos”. En resumen, el esquema de los bonos posibles, desde la versión más modesta del concepto a las más ambiciosa.

 

 

 

                                                   Limitado

                                                           Valor fijo

                                                     Tarifas uniformes

 

 

                                               Ilimitado – suplementario

                                                      Tarifas uniformes

 

 

                                   Ilimitado—suplementario – que cubre el coste

                                                      Con transporte incluido

 

 

                     Ilimitado—suplementario—que cubre el coste—con transporte

                           Incluido—de valor relativo a los ingresos—restringido

 

           

                

                Ilimitado—suplementario—que cubre el coste—con transporte

                          Incluido—de valor relativo a los ingresos—no restringido

 

 

    El modelo de bono que originalmente propuso Milton Friedman es en nuestra terminología un bono ilimitado, suplementario, que cubre el coste y no restringido, cuyo valor varía a tenor de los ingresos. El bono de Jencks fue un bono ilimitado, de valor fijo, de tarifas uniformes, con transporte incluido y restringido, con la característica de ser relativo a los ingresos en la modalidad de un bono “compensatorio” repartido a las familias de bajos ingresos. Peculiaridades relativas a los ingresos se dan también en los llamados “bonos-esfuerzo”, en los que  las tarifas cobradas por las escuelas se escalonan en sentido inverso a los ingresos en vez de hacerlo el valor de los bonos. Peacock y Wiseman (Education for Democrats, Institute of Economic Affairs, Londres 1964) proponen para Gran Bretaña el equivalente a nuestro modelo más ambicioso, el ilimitado, suplementario, que cubre el coste, con transporte incluido, de valor relativo a los ingresos y no restringido.

    Descartado el bono limitado de valor fijo, por ser de escaso interés, desde el momento en que un bono se transforme en ilimitado, el costo fiscal total del sistema puede sobrepasar a los gastos públicos  del actual sistema educativo debido a los bonos distribuidos a familias con hijos en escuelas privadas. El efecto a largo plazo de un bono ilimitado  en el gasto total en educación es difícil de predecir. Algunas familias pueden pasar del sector público al privado, incrementando así el gasto privado en educación. Los padres con hijos en escuelas privadas tienen pocas razones, dentro del actual sistema, para presionar a favor de un crecimiento del gasto público en educación, puesto que ellos comparten la carga del incremento impositivo, pero no reciben ninguno de sus beneficios.

    Una vez que permitamos que las escuelas estatales cobren diferentes tarifas de acuerdo con sus diferentes estructuras de costos (un bono ilimitado, suplementario, que cubre el costo), esperamos conseguir los resultados de eficiencia esgrimidos tan a menudo por los defensores de los bonos educativos: los bonos serían la principal fuente de ingresos de las escuelas, las cuales por esta razón, habrían de competir por una clientela; y en el curso de tal competencia las menos activas y más dispendiosas serán eliminadas. La competencia generaría una diversidad mucho mayor de servicios educativos porque los padres tienen   gustos radicalmente diferentes en cuanto a los programas escolares. Algunas escuelas se especializarían en tipo de educación cara y académica; otras, en un tipo barato y vocacional. Algunas ofrecerían un programa reducido y cuidadosamente escogido; otras, un programa global y extenso. Algunas invertirían mucho en instalaciones; otras, en cambio, dedicarían sus recursos a profesores y ayudantes especializados. En cualquier caso cada escuela se vería forzada a proveer el mejor servicio posible al más bajo coste; la competencia generaría también el incentivo para investigar y experimentar nuevos métodos de enseñanza. Los bonos ciertamente harían más eficaces a las escuelas en relación con su coste, y más dispuestas a demostrarlo. Decimos “eficaces” en relación con su coste, y no “eficientes”, porque la noción de eficiencia tiene poco sentido si nos referimos a instituciones que no intentan maximizar sus beneficios.

    Experimento práctico con bonos escolares se han hecho en Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia, España (Valencia y Albacete). El experimento de Alum Rock, en California, se basaba en el “bono regulado compensatorio”, según el modelo de Jencks y sus colegas. Este bono trataba de dar a los padres un abanico de elección más amplio en alternativas escolares, sin permitir un aumento de la discriminación a causa de los origines étnicos o raciales, de la clase social o del grado de preparación, mientras que al mismo tiempo proporcionaba a las familias de bajo poder adquisitivo unos recursos adicionales en el área educativa. Sus principales características son:

    l.- La creación de un Departamento del Bono Escolar que recibe todos los fondos públicos y los reembolsa a las escuelas a cambio de los bonos.

    2.- La entrega de un bono básico a cada familia con un niño en edad escolar entre los 6 y 14 años de igual valor al promedio del coste de escolarización en la zona; éste no puede ser suplementado, pero las familias con ingresos bajos reciben un segundo bono “compensatorio” cuyo valor varía en proporción inversa a los ingresos.

    3.- Cualquier escuela pública o privada es elegible para recibir el bono siempre que su coata sea igual al valor nominal del bono y acepte a todos los estudiantes que soliciten ocupar las plazas vacantes.

    4.- Se exige a todas las escuelas acepten el sistema de bonos que cubran sus propios gastos con los ingresos de los bonos, que mantengan un sistema de contabilidad adecuado, que faciliten a los padres una información tipificada acerca de ellas, que se ajusten a un plan de estudios y a unas normas sobre el personal de tipo bastante general y que sometan sus anuncios publicitarios al Departamento del Bono escolar.

    5.- Transporte gratis a los niños matriculados en escuelas alejadas de sus casas dentro de toda la zona de jurisdicción de la junta directiva escolar local

         FUNDACIÓN LA CAIXA: ENCUESTA  ASP 00.30

    En la encuesta ASP 00.030, se observa una fomulación general en la línea de los primeros que propusieron cheques escolares, Friedman y Hayek, que incluyera a cualquier tipo de familia, de manera que el entrevistado pudiera ponerse en la situación de poder optar entre colegios diversos tipos gracias a contar con un cheque escolar. En la encuesta ASP se plantea la alternativa de ser una elección ex – novo entre un centro público y uno privado, se preguntaba el parecer del entrevistado acerca de un tipo especial de cheque escolar: el estado otorgaría a los padres, por cada hijo, una cantidad, igual para todos, para pagar su educación, y los padres decidirían libremente donde gastarla, en un colegio público o en uno privado. El julio de 1998, la opinión del conjunto de la población era algo favorable a esta idea, y la de los alumnos era bastante favorable. En el año 2000, la opinión de los padres lo era incluso más como podemos observar en el siguiente cuadro:

 

Hay gente que piensa que convendría establecer una especie de cheque escolar. Es decir, por cada niño, el estado otorgaría a los padres una cantidad, igual para todos, para pagar la educación de ese niño, y los padres decidirían libremente dónde gastarla, en un colegio público o en uno privado. ¿Qué le parecería algo así?

 

                                                        Mayo – julio 2000                          Julio 1998

                                                        ----------------------    -------------------------------------------

                                                              Padres de             Padres con   Resto po_       Total

(porcentajes verticales)                  estudiantes de            con hijos es_blación

                                                       Primaria o de ESO    tudiando en     adulta

                                                                                         Colegio o

                                                                                         Instituto

 

Muy bien                                                 35                           25                   14                17

Bastante bien                                           19                           23                   22                23

Regular o simplemente bien                    18                           23                  27                 26

Bastante mal                                              9                           17                  13                 14

Muy mal                                                  10                             8                  10                 10

NS/NC                                                       9                             5                  13                 11

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------N                                                             300                        310                 890            1.200

Fuente: Mayo –julio de 2000 en ASP 00.030; julio de 1998 en ASP 98.013

 

    Esta opinión muestra una variación significativa según el status (junto con la educación y los ingresos familiares) del entrevistado. Y son los de status alto quienes más se oponen a la aplicación de los cheques escolares. Cabe apuntar dos razones de esa mayor oposición, por una parte, pueden pensar que el dinero para esos cheques ha de salir de algún sitio, eso es, de impuestos, y ellos no están dispuestos a pagar más. Por otra, pueden pensar que esa posibilidad abriría los colegios privados más selectos, a los que envían a sus hijos, apersonas de otra extracción social, acabando con la exclusividad de esa tipo de centros. Veamos:

 

Hay gente que piensa que convendría establecer una especie de cheque escolar. Es decir, por cada niño, el estado otorgaría a los padres una cantidad, igual para todos, para pagar la educación de ese niño, y los padres decidirían dónde gastarla, en un colegio público o en uno privado. ¿Qué le parecería algo así?

                                                             

                                                                        Status socioeconómico

                                                    -----------------------------------------------------------------------

(Porcentajes verticales)                 Alto    Medio alto   Medio   Medio bajo y bajo    Total

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------Muy bien                                         28             32             37                 34                     35

Bastante bien                                   13             12             21                 22                     19

Regular                                            14             27             17                 13                     18

Bastante mal                                    14             14               7                 10                       9

Muy mal                                          27                6            10                   9                      10

NS/NC                                               5                9              8                  12                       9

N                                                      29               56         148                  67                    300

 

    Esa mayoría, sin embargo, no es muy sólida. Se resquebraja con relativa facilidad al tener en cuenta alguna de las consecuencias posibles de la implantación de un cheque escolar. Cuando a los encuestados se les recuerda que la aplicación de esa medida podría traducirse en un aumento de ingresos para los centros mejores y una disminución para los peores, una amplia mayoría (54%)  lo consideraría muy (29%) o bastante (25%) mal, frente a un escaso 24% que lo consideraría muy (12%) o bastante (12%) bien(veáse el siguiente cuadro). Cuando se plantean las consecuencias más drásticas, el cierre de los colegios en dificultades económicas que no corrigen sus defectos, el juicio negativo aumenta hasta el 63% y el positivo cae al 19%. 

 

SI SE PUSIERA EN PRÁCTICA EL CHEQUE ESCOLAR

(PORCENTAJES VERTICALES)

                                                        En una situación así, es    En una situación así, es

                                                     probable que los buenos     posible que los colegios con 

                                                     colegios e institutos tuvie_ con dificultades económicas

                                                    ran mucha demanda y, por si no corrigen sus defectos,

                                                    tanto, más ingresos, pero              tuvieran que cerrar.

                                                    Que los malos tuvieran po_

                                                    ca demanda y, por tanto, menos

                                                    ingresos. ¿Estas consecuencias        ¿Eso le parecería

                                                    les parecerían muy bien, bas_        muy bien, bastante

                                                   tante bien, bastante mal o muy       bien, bastante mal o

                                                   mal?                                                    muy mal?

Muy bien                                                              12                                            11

Bastante bien                                                       12                                              8

Regular o simplemente bien                               14                                            12

Bastante mal                                                        25                                            23

Muy mal                                                               29                                            40

NS/NC                                                                    9                                              6

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------N                                                                          300                                          300

Fuente: Encuesta ASP 00.030

 

    En definitiva, una vez que se hacen explícitas las consecuencias derivadas de la introducción de mecanismos de mercado en la enseñanza pública de la competencia entre centros por atraer alumnos y recursos económicos, el apoyo a medidas como el cheque escolar cae notablemente. Tendríamos casi una tercera parte de apoyo bastante sólido (el 31& al que le parece bien el cheque escolar y bien o regular  sus consecuencias menos drásticas), una quinta parte de apoyo débil, condicionado a las consecuencias (el 23% al que le parece bien el cheque pero mal las consecuencias), y la ya conocida parte (20%) contraria al cheque; el resto ocuparía una posición poco definida.

    Teniendo en cuenta la valoración tan negativa de las consecuencias de introducir un sistema de cheque escolar, que se añade a la escasa inclinación que muestran los encuestados a la experimentación o a salir de las “cercanías” del hogar, no extralña que la predisposición a hacer uso de una posibilidad tal no sea muy elevada: sólo un 11% de los padres haría uso del cheque y cambiaria de centro escolar, como podremos observar en el siguiente cuadro:

 

Ud., en particular, si tuviera la posibilidad    Padres de alumnos en escuelas públicas

de que le dieran ese cheque escolar ahora     en EE:UU. Si tuviera la oportunidad de

 

mismo, ¿seguiría llevando a su hijo al co_     usar un cheque escolar para enviar a su

legio/instituto en el que está o cambiaría      hijo a una escuela privada, ¿lo haría Ud?

de centro?

-----------------------------------------------------    ------------------------------------------------------

Seguiría   en el mismo                        83             Definitivamente no                                9

                                                                             Probablemente no                                18

Cambiaría de centro                            11            Lo  consideraría seriamente                  47

 - lo llevaría a un centro público           3            Definitivamente sí                                23

 - lo llevaría a un centro privado           7

 - ns donde lo llevaría                            1

 

NS/NC                                                   6            NS                                                           3

-------------------------------------------------         ------------------------------------------------------N                                                         300           N                                                          329

 

 

    De todas formas, el dato general encubre dos variaciones interesantes, como puede verse en el cuadro que señalamos a continuación. Los padres que llevan a sus hijos a centros públicos son más proclives a cambiar que los que los llevan a centros privados. Por otra parte, entre los padres de niños que han suspendido tres asignaturas en la última evaluación, los proclives al cambio son la cuarta parte; están dispuestos más que ningún otro a explorar  la opción del cambio de centro(a uno privado, supuestamente de mayor calidad) para solucionar los problemas de rendimiento escolar de aquéllos.

 

Ud., en particular, si tuviera la posibilidad de que le dieran ese cheque escolar ahora mismo, ¿seguiría llevando a su hijo/a al colegio/instituto en el que esta o cambiaría de centro?

                                                                 

                                                          Tipo de centro                    Asignaturas no aprobadas

.                                                                                                    en última evaluación

                                               Total   ------------------------------------  ----------------------------------------------- 

                                                          Público Concertado  Privado     Ninguna     l     2   3   Más  de 3

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Seguiría en el mismo                83       78              91             90              87        78  80  58      82

Cambiaría de centro                  11       14                6               9                8        13  13  24      16

  - lo llevaría a uno público         3         3                3               0                2          0     1   6        6

  - lo llevaría uno privado            7       10                1               9                4         11  11  18       8

  - ns donde lo llevaría                 1         1                2               0                2           1    0    0       2

NS/NC                                         6         9                2               1                5           9    8   18      2

N                                               300     190             92             17             183        34  22  24      36

Fuente: Encuesta ASP 00.030

 

 

    Como sucede tantas otras veces en que se inquiere de una muestra de población un juicio acerca del comportamiento de los demás, éste resulta bastante distorsionado. Sabemos que sólo un 11% de la población de padres de niños en enseñanza primaria y secundaria estaría dispuesto a hacer uso pronto de un cheque escolar, de haberlo. Preguntados esos mismos padres por cuánta gente creían que, si tuvieran la posibilidad del cheque escolar, sacaría a su hijo del colegio público al que va y lo llevaría a uno privado, un 47% respondió que creía que había mucha (20%) o bastante (27%) y sólo un 22% que había poca (17%) o ninguna (5%), como verse en el siguiente cuadro:

 

¿Cree que hay mucha, bastante, poca o ninguna gente que si tuviera la posibilidad del cheque escolar sacaría a su hijo del colegio público al que va y lo llevaría a uno privado?

 

Mucha                                                                                                                                          20

Bastante                                                                                                                                        27

Ni mucha ni poca                                                                                                                           7

Poca                                                                                                                                              17

Ninguna                                                                                                                                          5

NS/NC                                                                                                                                          23

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------N                                                                                                                                                  300

 

Fuente: Encuesta ASP 00.030

 

    Detrás de esta percepción de lo que harán los otros está, en parte, lo que haría uno mismo, pero, además, puede estar la sensación de que muchos padres huirán en desbandada de la escuela pública a la privada, sabedores de que la segunda es mejor. De esta manera, la escuela pública moriría por inanición, por falta de fondos; este es el  temor  que hay tras las respuestas acerca de las consecuencias de la competencia entre centros.

 

CASO DEL CHEQUE ESCOLAR PROGRESIVO

 

    En las últimas elecciones presidenciales de EE.UU. George  W. Bus fue partidario de conceder el cheque escolar a los niños de familias pobres para que puedan frecuentar buenas escuelas. Al Gore, abogaba por gastar más dinero para mejorar las escuelas. Robert B. Reich, antiguo ministro de Trabajo, con Clinton planteó una idea que podría  satisfacer los criterios de ambas partes: el cheque escolar progresivo, según las rentas de las familias.

    Reich reconoce que el cheque escolar favorece el rendimiento de los alumnos que los utilizan. Cita un nuevo estudio, realizado por académicos de Harvard, Georgentown y de la Universidad de Wisconsin, que demuestra que, después de dos años, el rendimiento medio de estudiantes negros que se han cambiado a una escuela privada es un 6% más alto que el de los estudiantes que permanecieron  en las escuelas públicas. Entonces, se pregunta Reich, ¿no sería mejor que toda la financiación de las escuelas fuera a través del cheque escolar y que los padres pudieran elegir lo que consideran la mejor educación? Después de todo, esto es lo que hacen las familias más acomodadas, enviando a sus hijos a escuelas privadas o comprándose a alto precio una casa en barrios donde se sabe que las escuelas públicas funcionan (en estos casos, el “cheque” escolar a unido a la casa). Los que defienden el cheque escolar, incluido un creciente número de padres negros, argumentan que los niños pobres deberían tener las mismas ventajas.

    El mayor problema del cheque escolar es la división de las escuelas en buenas y malas. Lo más probable es que los chicos más indisciplinados, cuyos padres no se preocupan de ellos o están desbordados por otros problemas, se concentrarían todos en las malas escuelas, que acabarían siendo peores de lo que son.

    El estudio confirma la importancia del ambiente escolar en los resultados de los alumnos. Los padres de los alumnos que se beneficiaron del cheque declaran que en las escuelas privadas que ahora frecuentan hay menos actos de violencia, vandalismo o conflictos raciales que en las públicas que abandonaron. ¿Por qué hay menos problemas de disciplina en las escuelas privadas?, se pregunta Reich. Por una parte, las escuelas públicas tienen que proporcionar educación a todo tipo de alumnos, mientras que las escuelas privadas pueden excluir a los que tienen graves problemas de disciplina. Según el citado estudio, un 20% de los alumnos que se beneficiaron del cheque  no completaron los dos años de estudios, y es de suponer que parte de ellos fueron expulsados. Por otra parte, las escuelas privadas atraerán probablemente a alumnos con mejor conducta que los que permanecen en las públicas, o que tienen familias más preocupadas por sus estudios. Por eso, advierte Reich, el cheque escolar por sí solo no solucionaría el problema de los chicos pobres en las malas escuelas, sino que concentraría más el problema. Las mejores escuelas atraerían a los mejores alumnos y en las malas permanecerían los peores. Robert B. Reich indica que el problema de la polarización ya existe en EE.UU., porque se da realmente una segregación residencial por renta. En los barrios con mayores rentas la calidad de la enseñanza es alta, mientras que en los barrios pobres las escuelas cuentan con menos recursos.

    El único camino, dice Reich, para no confinar a los niños pobres en las malas escuelas es darles unos recursos adicionales, mediante un cheque escolar que permita a los padres decidir donde gastarlo. Según los datos que recoge Reich, la media  de gasto público se encuentra entre 6.000 y 7.000 dólares al año (algunos Estados gastan 9.000, mientras que otros están en 4.000 dólares). Su propuesta es dar un cheque escolar “progresivo” según la renta. El cheque de los niños que pertenecieran al 20% de familias más pobres podría ser por valor de 10.000 a 12.000 dólares; el siguiente 20% entre 8.000 y 10.000. Los cheques podrían usarse en cualquier escuela que cumpliera los requisitos establecidos con independencia de que fueran públicas, privadas o autónomas, esquivando así el problema de sí la Constitución permite gastar dinero público en escuelas religiosas.

    Reich cree que con ese sistema las escuelas tendrían un estímulo para mejorar y se evitaría la polarización en buenas y malas. Las escuelas que están en áreas con muchos alumnos pobres recibirían una infusión inmediata de recursos financieros. Pero también tendrían que competir con tras escuelas cercanas para atraerse a los titulares de los cheques. También las escuelas de buenos barrios podrían estar interesadas en atraerse a los alumnos beneficiarios del cheque escolar. Aunque la competencia se centraría sobre todo en  los alumnos con mejor conducta cuyos padres estuvieran más interesados en buscar escuelas, los altos cheques podrían estimular a las escuelas a reclutar y a mantener también a los alumnos más difíciles.

    Para terminar, Reich señala que las escuelas más ricas harían grandes esfuerzos para competir por los estudiantes de familias pobres si el cheque escolar “progresivo” se extendiera por todo el recorrido de la escala de rentas. Si los hijos de las familias en el 20% más alto de renta recibieran un cheque de, digamos, 2.000 a 4.000 dólares, las escuelas situadas en las zonas más ricas buscarían estudiantes en su ámbito con cheques escolares de 10.000 a 12.000 dólares para poder hacer frente a sus presupuestos.

 

VALES EDUCATIVOS: EL CASO DE VALENCIA

 

    En España se han llevado a cabo experiencias de financiación de la educación infantil, concretamente en algunos ayuntamientos de Valencia (Granell y Fuenmayor, 1996) y más recientemente en Albacete. Las iniciativas de Valencia y Albacete han consistido en ofrecer una suma de dinero variable (en función de la renta) a familias de bajos ingresos para que pudieran llevar a sus hijos a la escuela infantil de su elección. Ha sido una experiencia bien valorada por los padres, pero que se ha encontrado con una oposición por parte de los partidos de izquierda y sindicatos de la enseñanza, que lo consideran un método ilegítimo de financiar a la enseñanza privada en detrimento de la pública. En la enseñanza siempre nos encontramos con la fuerte resistencia de los educadores y administradores de la educación a entregar el poder de la educación a los padres, que por otro lado, son los que pagan.

    Veamos a continuación los vales educativos del caso de Valencia:

 

 

CONTR KEYNES Y CAMBRIDGE

                                    CONTRA KEYNES Y CAMBRIDGE

 

    Hace unos días leí un artículo cuyo titulo, muy escueto por cierto, era “Keynes”. Su autor Pastor Pomares, sostenía, aparte de hablar de la “espantá” de su compañera Etel (me imagino que sería Etelvina), que por cierto no se a que venia esa referencia, pedía a ZP que acudiera a Keynes; que el Estado puede y debe recurrir a aumento del gasto sin subir la presión fiscal, aún a costa de provocar déficit en las cuestas públicas pues estas se equilibrarán cuando volvamos a un nuevo ciclo expansivo. Siempre el socialismo trata de acudir a Keynes; ni con  el mayor ciclo económico que jamás se ha dado en el mundo se dejaba de suspirar por él. Se llego a escribir en plena expansión económica otro artículo que se llamaba “La hora de Keynes”.  No me extraña que se pida a Zapatero que acuda a Keynes, así ya no nos llamara antipatriotas y catastrofistas; pero nos tendra que llamar otra cosa, yo que se: liberales, liberales conservadores, liberales a lo Burque, neo liberales, liberales malgre lui,…. Es verdad que Keynes que le gustaba aparecer como la Casandra cuyas desagradables predicciones nadie atiende, realmente estaba absolutamente convencido de su capacidad de persuasión, y creía poder manejar la opinión pública con la facilidad con que un artista virtuoso toca su instrumento. Tanto por don natural como por temperamento, Keynes era más  artista y político que académico o estudioso.

    En su libro “Contra Keynes y Cambridge”, Hayek manifiesta que la gran influencia de Keynes excedió con mucho a las esperanzas que su obra técnica despertó de un pleno empleo sostenido; se había ganado la atención de los pensadores “avanzados” (hoy diríamos “progresistas”) mucho antes y contribuyó enormemente a impulsar una tendencia que entraba en conflicto son sus propios comienzos dentro del liberalismo clásico. La época en que se convirtió en ídolo de los intelectuales de izquierdas fue en realidad en 1933, cuando dejo atónitos a muchos de sus anteriores admiradores con su ensayo sobre “Nacional Self- Sufficiency”. En el ensayo proclamaba que “el decadente capitalismo internacional en cuyas manos nos hemos encontrado tras la guerra no es un modo alguno un éxito. No es inteligente, no es bello, no es justo, no es virtuoso y, sobre todo, no proporciona bienes” En resumen, nos desagrada y estamos empezando a despreciarlo”. Habiéndole preguntado Hayek si no estaba preocupado por el uso que algunos de sus discípulos hacían de sus teorías, su respuesta fue que éstas habían sido necesarias en los años treinta y que si alguna vez llegaran a ser perniciosas, podía estar seguro de que él induciría un cambio en la opinión pública.

    No es de extrañar que sus discípulos se quedaran de piedra cuando, mucho después de su muerte, se supo que menos de una década más tarde había dicho del libro de Hayek, “Camino de servidumbre”, en una carta personal. Que “desde consideraciones morales y filosóficas me encuentro personalmente de acuerdo con todo; y no sólo de acuerdo, sino en un acuerdo profundamente condicionado”. Los genios inspirados y con gran poder de convicción no constituyen necesariamente una bendición para la sociedad en la que surgen.

    Caro amico, como propone usted, a estas alturas, a Zapatero ¡aumentar el gasto sin aumentar los impuestos! La respuesta es no hipotecar más a este país; si hay una política que se ha mostrado realmente eficaz a lo largo de estos últimos años, el ciclo más largo de la historia, ha sido la del rigor presupuestario. Con unas cuentas saneadas se ha permitido a España generar confianza entre los inversores y en los mercados internacionales. Para que el Estado de Bienestar (por cierto hoy los socialistas ya no nos habla del Estado de Bienestar, bueno, ni de la productividad) sea sostenible es necesario que la economía funcione. El gobierno de Zapatero no debe estar tapando agujeros a base de gasto, dado que el final las cuestan estarán todas en tinta roja (bueno, a lo mejor les gusta el color). Como se dice en un editorial de Expansión, generar déficit público puede reportar algún pequeño éxito muy a corto plazo por el empuje de la demanda, pero sus efectos sobre la capacidad de crecimiento sostenido acaban siendo contraproducentes. Casanova en el siglo XVIII manifestaba que cuando los curandero trataban la sífilis con mercurio la enfermedad desaparecería, pero el enfermo acababa muriendo. El reloj keynesiano se paró hace tiempo, la tentación de crear déficit para combatir esta crisis (no desaceleración), no conseguirá ningún resultado positivo, y sí complicar la salida de la crisis. Keynes, caro amico Pomares, sigue muerto.

    El propio Friedman decía que dondequiera que encontremos que hay libertad individual y que los ciudadanos gozan en general de ciertas comodidades materiales, así como que existe la esperanza generalizada de un progreso mayor en el futuro, encontramos también que la actividad económica está organizada principalmente a través del mercado libre. Dondequiera que el Estado se encargue de controlar detalladamente las actividades económicas de sus ciudadanos, es decir, dondequiera que reine la planificación económica central, los ciudadanos ordinarios padecen trabas políticas, tienen un bajo nivel de vida para controlar su propio destino. Asegurar que el aumento del gasto público se va a convertir directamente en un aumento de renta es una falacia, ya que este aumento se detrae del sector privado a través de impuestos, por lo que el resultado final será una nueva composición del gasto total pero sin variación en el volumen del gasto. Si el déficit presupuestario se financia por medio de la emisión de créditos, la subida consiguiente de los tipos de interés neutralizará el efecto final. Y la pretensión de equilibrar el tipo de interés a través de la creación de dinero (menos más que esto ya no lo podemos hacer, es la ventaja de tener el BCE, bueno, supongo) se basa en un error técnico consistente en no diferenciar los términos reales de los nominales, que provoca ignorar el fenómeno del overshooting. Libertad política y libertad económica esa en una de las grandes recetas.

    Bertolt Brecha nos decía, ¨al leer mi periódico veo que el gobierno de Alemania Oriental ha perdido la confianza del pueblo y que procedan a la elección de otro¨. Como decía un banquero de Frankfurt, casi ninguno de los asesores económicos de Merkel ¨han leído a Keynes. Y hasta cierto punto tienen derecho a no haberlo hecho: tienen la economía más prospera de Europa”

    Auri sacra fames, decía Virgilio. El rey tracio, cuando las riquezas de los troyanos se desmoronaron y la fortuna se retiró, fue partidario de Agamenón  y de sus armas victoriosas y rompió todos sus juramentos. Mata a Polidoro y se apodera del oro por la fuerza. ¡Oh hambre sagrada de oro! ¿Qué no harás que los corazones humanos no llevan a cabo por tu culpa?

 

 

                                                      Agustín Villanueva

                                                      Profesor Honorífico de Análisis y Evaluación Política UMH

                                                                2011 / 12 / 14

 

Las Balanzas Fiscales

AGUSTIN VILLANUEVA PAZOS

Profesor de Economía Aplicada de la UMH

 

                                                  LAS BALANZAS  FISCALES

 

    El Estado surgido de la Constitución de 1978 es una Estado descentralizado en el que se opera una amplía redistribución territorial del poder político. La soberanía pertenece al Estado de forma indivisa e irrenunciable, aunque se produce en su seno una amplía descentralización de competencias, incluidas las legislativas. El profesor Garcia de Enterría dice que las Comunidades Autónomas no son simples entes administrativos de gestión de intereses subalterno, sino que poseen una verdadera sustancia política por su misma posición constitucional y, paralelamente, cuentan con un elenco de funciones y de poderes que igualmente tienen naturaleza política, como revela, de manera especial, la circunstancia de que cuentan para la gestión de tales funciones con el poder político por excelencia, que es el poder legislativo, el poder de hacer leyes formales y, por tanto, de configurar políticas propias con la máxima amplitud, en cuanto que ordenadas directamente de la Constitución. Los principios de unidad, autonomía, competencia, igualdad y solidaridad, son los principios jurídico-políticos sobre los que se asienta el modelo desarrollado por el Titulo VIII de nuestra constitución.

    En un estudio de Utrilla, Sastre y Urbanos se trata de dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿cómo contribuye cada autonomía al funcionamiento de las Administraciones Públicas? ¿qué recibe cada una de ellas de las Administraciones Públicas?. El profesor Ezequiel Utiel se formula así mismo otras preguntas: ¿Cómo imputar regionalmente los ingresos de la Administración Pública Central? Y ¿Cómo imputar regionalmente sus gastos? A partir de dichas respuestas se obtienen los saldos de las balanzas fiscales. Las Balanzas Fiscales son por tanto necesarias para conocer la contribución que cada comunidad autónoma realiza a la solidaridad interrritorial, pero no se deben utilizar para proyectar las reivindicaciones políticas de un determinado territorio. Hay que tener muy claro que el estado Autonómico ha sido y es algo positivo, pero se puede convertir en una pelea entre familias, sobre todo si los políticos de las autonomías más prósperas utilizan un discurso demagógico.

    En un informe del profesor Alberto Recarte (el cual me referiré en este artículo) sobre “El engendro de las balanzas fiscales autonómicas” manifiesta que últimamente se suceden los estudios, en un próximo artículo escribiremos sobre el informe de la Fundación BBVA, que valoran las balanzas fiscales de las distintas autonomías y que, en líneas generales, han valorado en torno a 12.000 millones de euros la aportación neta de Madrid y de 10.000 millones de euros la de Cataluña. En su opinión las bases del estudio del BBVA no son muy sólidas porque primero identifican  ingresos en caja en las delegaciones de Hacienda de las distintas autonomías, como distribución de las mismas. Para cuantificar los gastos, utilizan la documentación oficial, la cual, a su vez, como reconoce el propio Ministerio de Hacienda, tiene problemas de adscripción, sobre todo en el caso de las inversiones, hasta el punto de que cerca del 40 % de todas las inversiones públicas se consideran no regionalizables. El profesor Recarte a continuación explica su escepticismo respecto a los cálculos y sobre el error que significa no tener en cuenta las balanzas fiscales históricas, las obligaciones de la seguridad social, la deuda pública de la administración central y, sobre todo, el efecto de las políticas económicas generales.

La UE transfiere a España actualmente alrededor de 6.400 millones de euros, lo que supone el 0,8 % nuestro PIB; la mayor parte de esta contribución es de Alemania, teniendo en cuenta que Alemania soporta un altísimo déficit público. El objetivo es aumentar la renta per capita de nuestras regiones más atrasadas. La ayuda de la UE se produce no sólo por generosidad, sino como una forma de compensar la apertura del mercado español a las empresas más competitivas de los países de la Unión.  Los impuestos y las personas, los impuestos no lo pagan las autonomías, sino las personas y, en este sentido, toda la información disponible indica que quien paga es la clase media. La unidad nacional, España es una unidad en la que los ingresos, y los gastos, deben estar determinados por los intereses de la nación en su conjunto, lo que debería llevar a modificaciones en la política de gasto en función de las necesidades de la economía nacional; en la actualidad, la extensión del AVE para gran parte de España y el plan hidrológico nacional, son políticas nacionales que ayudan a la vertebración del territorio, a hacer de España un mercado único en el que todos tengan las mismas oportunidades, y la competencia sea efectiva. ¿A quién beneficia esas inversiones? ¿Hay alguien capaz de distribuir entre las distintas autonomías esos gastos y, a continuación, defender que los intereses de cada autonomía van a mejorar en proporción a lo que haya invertido – físicamente- en ellas?

    Veamos los ingresos públicos por los principales impuestos. Es evidente, como señala en su informe Alberto Recarte, que en relación con los impuestos generales de ámbito nacional, los españoles pagan los mismos impuestos en todas partes: IVA, sociedades y cotizaciones sociales – con algunas salvedades- y en impuestos especiales, y, también, con mayores matices, en el caso del IRPF, donaciones y patrimonio. Cada español para cantidades diferentes por cada impuesto, pues esos pagos, son proporcionales a los ingresos declarados por renta y patrimonio, por la nómina declarada y por el gasto, en el caso del IVA. En la medida en que los españoles  que viven en Madrid, Cataluña y Baleares tienen una renta mayor que la media, pagan más y, como gastan más, también pagan más por IVA e impuestos especiales. Este tipo de impuestos, fijos y no progresivos, a nivel personal, discriminan negativamente, de hecho, a las personas que tienen menor nivel de renta y, por tanto, lo mismo, se podría decir de las autonomías, más pobres, aunque mejor sería siempre hablar de personas.  La razón de esta discriminación es que las rentas recibidas por todos los conceptos por los habitantes de una autonomía, una vez pagados todos los impuestos, se convierten en los que se denomina “renta disponible”, que se puede gastar libremente en lo que se quiera. El resultado es que la renda disponible de las personas con renta más bajas que viven mayoritariamente en las autonomías más pobres, se reducen lo mismo proporcionalmente que las de las más prósperas, pero lo que les resta, tras hacer frente a los gastos más elementales es mínimo.

    Sucesiones, donaciones y patrimonio. Las autonomías más ricas entre las de régimen común, Madrid, Cataluña y Baleares, son las que más ingresan por esos conceptos., alrededor de 600 millones de euros anuales cada uno.

    En cuanto el IRPF y dado el nivel de renta medio de las autonomías más ricas, se puede considerar que el impuesto adicional que significa la progresividad es lo que pagan, de más, las autonomías en las que viven personas que tienen mayores rentas declaradas. Es decir, si la renta media en esas tres autonomías es superior en un 30% a las del resto de las autonomías de régimen fiscal común, el carácter progresivo del impuesto se traduce en un pago por IRPF más que proporcional. Si como parece el tipo medio de IRPF en las autonomías más pobres es del 25%, el de las más ricas, Cataluña, Madrid y Baleares, posiblemente es del 35% sobre lo declarado. Los datos de FUNCAS para 2002 son que los ingresos públicos por el concepto de impuestos directos sobre las familias fueron de 11.352 millones de euros en Cataluña, 11.997 en Madrid y 1.178 millones en Baleares; en conjunto 24.500 millones de euros frente a una recaudación nacional de 51.646 millones.

    Sobre las cotizaciones socales, que podemos también considerar como impuesto progresivos, existe un pago mayor en las autonomías donde están dadas de alta personas que declaran mayor renta, pero el límite máximo de cotización se alcanza muy rápidamente, por lo que no puede considerarse que exista un sobrepago por este concepto.

    Acerca del impuesto sobre sociedades, podemos decir que es otro impuesto que confunde a los políticos de las autonomías más ricas. ¿Dónde se genera el beneficio de una sociedad que paga sus impuestos en una determinada autonomía? ¿en la propia autonomía? ¿En el resto de España? ¿cómo se asigna una actividad a una región u otra? ¿en función de las ventas? ¿de los precios de venta de cada autonomía? ¿de los márgenes netos comerciales logrados en cada autonomía? ¿Qué ocurre con los beneficios regionalizados, una vez descontadas las actividades de promoción? ¿Y qué ocurre con los beneficios derivados de las ventas al exterior, ya que se exporta el 31% del PIB? ¿y con los beneficios de las importaciones? ¿Y como distribuir los pagos por este impuesto entre autonomías en el caso de las multinacionales, y que tienen precios internos de transferencias y que siempre tratan de ajustarlos para pagar lo menos posible? ¿cómo discriminar entre sociedades que sólo tienen el domicilio fiscal en una autonomía, y en ella se contabiliza el impuesto de sociedades y dónde se genera realmente el beneficio? En el caso de Madrid y Barcelona se domicilian miles de empresas que tienen su actividad principal en otros ámbitos territoriales, pero a las que la capitalidad o el significado económico de Barcelona, impulsan a darse de alta fiscalmente en ellas. ¿Dónde residen los accionistas?, pregunta casi imposible de contestar.

    En cuanto al IVA, dado que es un impuesto de tipo único en toda España, podemos decir lo mismo que con lo que hemos dicho sobre el impuesto de sociedades, y por tanto tampoco se puede regionalizarse los ingresos que se producen por este concepto. Por ello el IVA no puede distribuirse con carácter autonómico.

    Veamos el reparto del gasto público. El criterio para asignar el gasto presupuestario es el poblacional, y se ha complementado con el de la superficie, la densidad de población y la insularidad, además de otros diferentes para los gastos sanitarios, como la edad, Respecto a la inversión, el criterio ha sido el de gastar un mayor porcentaje en las autonomías con menor nivel de renta, igualando el criterio que nos aplica la UE para los proyectos que se financian a través de los fondos estructurales y fondos de cohesión. El Fondo de Compensación Interterritorial está dotado con 1.011 millones de euros para 2004.  El Fondo de Suficiencia es algo más de 25.000 millones de euros; solo dos autonomías, Madrid y Baleares tienen recursos más que suficientes, que devuelven al presupuesto del estado por un total de 320 millones de euros. El acuerdo unánime alcanzado en 2001 entre todas las comunidades autónomas y el estado establecía que el gasto público se produciría en un 94% en función de la población, un 4,2% en función de la superficie, un 1,2% en función de la dispersión de la población y el 0,6% restante se destinaba al pago por insularidad. Con excepción a este criterio de reparto del gasto, el 75% del gasto sanitario total se distribuía en base a la población, el 24,5 en función de los mayores de 65 años, y el restante 0,5% se asignaba a las islas.

    En el caso de nuestra Comunidad Autónoma Valenciana en el período 2001-2005 fue la cuarta región con saldo negativo (por detrás de Madrid, Cataluña y Baleares); pero nuestra Comunidad en la novena de las más ricas, por ello La Rioja, Aragón y Cantabria que tienen mayor PIB, reciben ayudas de los ciudadanos valencianos. Nuestra Comunidad debe exigir un nuevo modelo de financiación que tenga en cuenta el incremento poblacional (estamos rozando los cinco millones de habitantes)

    La dificultad de cómo imputar el reparto de las inversiones públicas (por ejemplo AVE, AENA, la deuda de la administración central, las obligaciones de la seguridad social, etc.) es la mejor demostración de que toda la discusión sobre balanzas y transferencias fiscales entre autonomías es un disparate. Sobre todo pensando en España como nación y que los sucesivos gobiernos nacionales se han tomado con criterios nacionales, aun a sabiendas que a veces se estaba beneficiando a algunas regiones sobre otras pero siempre sobre la base de intereses generales a largo plazo. Por tanto, y según criterio de Recarte, nadie tiene argumentos suficientes y probados para decir que el actual sistema fiscal perjudica a unas autonomías y beneficia a otras, o que una autonomía transfiere fondos a las otras. Nuestro sistema fiscal y económico no está pensado en estos términos, sino en clave nacional. Lo que importa son las personas, no los territorios, del carácter que sean.

 

 

                                         AGUSTIN VILLANUEVA

                                                 2011 /05/ 08