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Agustín Villanueva

Economía

ESPAÑA, DESEMPLEO Y LO SOCIAL

                                          DESEMPLEO Y LO SOCIAL

 

    El presidente del Reino de España, ZP, nos da un gran aviso sobre cual es la única salida a la crisis, “será social o no será”. Presidente, me parece que va a ser que no, sobre todo pensando en los 5 millones de parados y la situación límite de nuestra economía. España, es el país avanzado peor preparado del mundo para afrontar la actual crisis, que como ustedes saben se desato en octubre de 2007; pero nosotros estábamos a elecciones, y ahora estamos en el puesto 39 de un total de 57 economías desarrolladas o en vías de desarrollo. No hay más política social que la que se preocupa por la dignidad humana, la que da a cada hombre, a cada mujer, la seguridad de que el poder de compra que recibe constituye la legítima recompensa por un papel útil desempeñado por él y por ella.

    La respuesta de nuestro gobierno, en los momentos actuales, a la crisis es aborto, laicismo, radicalismo y demagogia. Hayek manifiesta que es esencial que los defensores de un sistema de mercado comprendan por qué son tan difíciles de extinguir las esperanzas socialistas de una Nueva Jerusalén. Tres son las razones: Una,  el sueño de una utopía socialista utiliza dos impulsos humanos hondos y básicos. El primero es la búsqueda de la “justicia social” para una sociedad mejor, quizás más igualitaria pero ciertamente menos injusta que aquella en la que vivimos. La segunda es la esperanza, y en tiempos más optimistas o arrogantes la expectativa, de que con la razón, la planificación y una previsión adecuada, pueda construirse realmente una sociedad así. Teorizar sobre cómo debe ser la sociedad “justa” sin  haber tomado previamente la molestia de reflexionar cuidadosamente sobre las consecuencias económicas que comporta perseguir dicho ideal significa conculcar nuestra obligación de prestar en todo lo posible ayuda a nuestros semejantes. Los intelectuales socialistas han intentado trivializar las enseñanzas de la economía, pero cuando se han intentado ponerlas en práctica nunca han funcionado como sus líderes intelectuales pretendían.

    Un segundo problema es que hay tantas variantes socialistas como proyectos de utopías socialistas. Cada fracaso produce el convencimiento en el socialista comprometido, no de una quiebra en el socialismo, sino de que se ha utilizado el proyecto equivocado. Tres, el sueño de una utopía socialista tal vez nunca muera. El argumento de Hayek contra el socialismo son sus razones para demostrar que el sistema de mercado es un mecanismo capaz de descubrir, crear y coordinar el conocimiento.

    Veamos el papel que durante muchísimos años ha desempeñado la palabra “social” en el ámbito de los problemas políticos. Para muchos políticos, ZP es el paradigma, es la estrella que guía sus aspiraciones morales. Lo “social”, para Hayek expresa un ideal al que todos los hombres buenos deberían conformar su conducta. Lo “social” se ha convertido en un adjetivo que priva de todo significado preciso a cualquier expresión en que aparezca y la transforma en una expresión de elasticidad ilimitada, cuyas implicaciones, si son inaceptables, siempre pueden ser alteradas, y cuyo uso sirve, por regla general, simplemente para ocultar la falta de un acuerdo real, a pesar del recurso a la fórmula sobre la que aparentemente se supone que existe un acuerdo. En gran medida, expresiones como “economía social de mercado” y otras por el estilo deben su existencia a la capacidad de enmascarar eslóganes políticos, de tal modo que vayan bien para todos los gustos.

    En el debate de los números unos al Parlamento Europeo, el “opositor” del PSOE manifestaba que España es una referencia en lo social en Europa, y que España es en Europa un líder. Evidentemente hay personas que necesitan frases como tomar aire para respirar. Mayor Oreja le contestaba que España esta en la periferia en políticas sociales en Europa.  La social es que España tiene cuatro millones y medio de parados, lo social en que en 2010 tendremos un déficit de 120.000 millones  y un paro del 21,1%, lo social es que la economía caerá un 3,8%, lo social es que nuestra economía tiene “brotes secos”, lo social es que tenemos una sangría económica pero planteamos un nuevo modelo económico: “Andalucía Sostenible” ( con un paro dramático del 25 por ciento.), lo social es que el déficit público llegará este año al 9,2% y en 2010 al 11,5%; lo social es que la deuda pública se situará en el 52% y al 66,2% en 2010, etc. Lo social cari amici es que en la Comunidad valenciana hay que votar de forma masiva y hay que votar en clave económica, porque la crisis convierte las elecciones europeas en un examen a este gobierno “tan preocupado por lo social”.

    En la medida en que la palabra “social” no significa simplemente “referido a la comunidad”, como manifiesta Hayek , tampoco obviamente debería significar “en interés de la sociedad” o “de acuerdo con la voluntad de la sociedad”, es decir la mayoría, o a veces a caso “una obligación para con la sociedad” como tal frente a la relativamente menos afortunada minoría. La demanda de una distribución más justa o equitativa de los recursos mundiales se ha convertido hoy en las primeras exigencias “sociales”. En una sociedad libre es necesario remunerar a los individuos según el valor de los servicios que efectivamente prestan a sus semejantes, un valor que a menudo bien poco tiene que ver con el mérito subjetivo que han obtenido al prestarlos.

    Con frecuencia se apela al concepto de lo “social” tan sólo como un manto con el que cubrir la envidia, sentimiento que J. Stuart Mill calificó justamente como la más antisocial de todas las pasiones, debería ser claro aun cuando se presente bajo la embellecida forma de una exigencia ética, y es una de los peores consecuencias que debemos al uso inconsiderado de la palabra “social”. Nos vemos obligados a repudiar el ideal de lo “social” porque se ha convertido en el ideal de quienes por principio niegan la existencia de una verdadera sociedad y desean la construcción artificial y un control racional. ZP lo social se ha convertido en antisocial, sobre todo si Vd. Sigue gobernando a España.

 

 

 

 

                                                             Agustin Villanueva

                                                             Profesor de Deontología Periodística y Comunicación

 

                                                                          2010 /11/ 02

 

 

ECONOMIAS GOTICAS U CHURRIGUERESCAS

                               ECONOMÍAS GOTICAS O CHURRIGUERESCAS

 

    El profesor Frank Parish  de la London School of Economics, narra la siguiente parábola: imagínese que usted esta conduciendo un coche por una carretera recta pero ondulada. Las ondulaciones no son regulares: algunos de los montículos tienen una pendiente pronunciada, oteros tienen una pendiente suave; algunos son largos, otros son cortos. A usted le dan la instrucción que debe mantener el coche a una velocidad constante. Para conseguirlo, usted tendrá que acelerar subiendo los montículos y frenar al bajarlos. Sin embargo, hay un serio problema. El coche no es un coche normal. Tiene las siguientes características no habituales:

    El parabrisas delantero y las ventanillas laterales son negras, de modo que usted no puede ver hacia donde se dirige. Lo único que usted puede ver es el lugar por el que ya ha pasado cuando mira por el espejo retrovisor. Tanto el pedal de freno como el de acelerador funcionan con un retardo considerable e impredecible. La suspensión del coche es tan buena que usted no puede notar si está subiendo o bajando un montículo, sólo puede juzgar esto mirando por el retrovisor y viendo sí la carretera que está detrás de usted está más alta o más baja del lugar en el que usted se encuentra. Finalmente el coche tiene un sensor especial y un volante automático que lo mantiene en el carril adecuado.

    A medida que avanza, usted ve que la carretera por detrás suyo está más arriba y se da cuenta que se encuentra bajando. El coche va cada vez más de prisa. Usted frena, pero no sucede nada. En su intento de ralentizar la marcha, usted pisa el pedal del freno hasta el fondo. Cuando al final el freno acaba funcionando, lo hace de una manera muy brusca. Para ese momento el coche ya ha llegado a la zona más baja entre dos montículos. Sin embargo, usted todavía no se da cuenta de ello y continúa frenando. Ahora el coche está subiendo un nuevo montículo, pero el pedal del freno continua pisado. Al mirar el retrovisor, usted termina por darse cuenta de esto. Quita el pie del freno y comienza a acelerar. Pero los pedales no responden. El coche sigue reduciendo su velocidad y apenas puede usted alcanzar la cumbre del montículo. Entonces, a medida que usted comienza a bajar por el otro lado, los frenos acaban dejando de frenar y el acelerador empieza a acelerar.

    ¿Qué debería hacerse? Una alternativa obvia sería intentar reducir los retardos temporales y mejorar las técnicas de predicción. Pero como el presidente no quiere saber nada de datos económicos, pero si de datos demagógicos e ideológicos, lo única estrategia será la no de levantar el pie del acelerador ni pisarlo más fuerte; esta estrategia no evitará que el coche vaya más rápido cuesta abajo ni más lento cuesta arriba, pero al menor contribuirá a que la velocidad sea incluso más irregular.

    Si ya advertimos que los anteriores PGE , con crisis y recesión, eran increíbles, inadecuados e inoportunos y desfasados, los nuevos  lo son de la resignación, de más déficit, de más deuda, de mas recesión, de más paro, de menos consumo, de mayor caída de la actividad económica, y que no servirán para salir de la crisis. Una vez más podemos decir no sólo que este gobierno hace todo lo contrario de lo que dice sino que para los ciudadanos de este país, salvo no que están en el reparto del poder, el poder fiscal es la manifestación más conocida del poder de coacción del Estado. Este poder conlleva la facultad de imponer, eso si a los más débiles, gravámenes a los que solamente puede hacerse frente mediante una transferencia al Estado de recursos económicos, o de los derechos financieros sobre tales recursos que llevan consigo poderes efectivos de ejecución bajo la genuina definición del poder tributario. El poder “tributario” es sencillamente el poder de “apropiación”.

    El presidente pretende crear el cielo en la tierra, pero la utopía sólo consigue crear un infierno; un infierno como sólo el hombre es capaz de construir para sus semejantes. Tiene usted que volver al mundo real, o sea, al mundo que significa afirmar la libertad, los derechos fundamentales, la dignidad del ser humano, la democracia, la igualdad de oportunidades, la economía de mercado, la propiedad privada, el afán de lucro de los ciudadanos,  etc.

    Presidente era usted consciente que sus PGE contemplaban la mayor subida de impuestos de la democracia, cuando usted advirtió en el G-20 sobre el grave error que supondría una retirada prematura de estímulos fiscales. Para usted la clase media no existe, arremete contra los empresarios,  nos habla que el cambio climático es una de las causas de la recesión ( usted que desde 2007 nos dijo que éramos los mejores), nos hablaba del gasto social cuando solamente el 8% del dinero estatal llegaría a los parados, en  los PGE la deuda pública seria de 556.600 millones de euros, los pagos por intereses de la Deuda del Estado  en 2010 asciendan a 23.200 millones , las rentas de capital pagarán desde el 1 de enero el 19% por los primeros 6.000  obtenidos y el 21% a partir de esa cantidad, etc.

    Resultado de todo ello, que los PGE no han servido para nada. Bueno para algo han servido para estar en abril de 2010 con una situación de casi quiebra en el sistema, y un ejecutivo que no sabe por donde anda. En una jornada sobre empleo en San Vicente del Raspeig, organizada por la brillante concejala Carmen Escolano (¡que gran Ayuntamiento y que gran Alcaldesa!), nos decía Ramón Tamames que había que cambiar el modelo económico, y yo le conteste que aún más importante era cambiar el modelo político, ya que era la causa de todos nuestros males. El interés del Estado está en una elevada presión fiscal, el de la comunidad, en pagar tan pocos impuestos como permita la cobertura de los gastos que necesita un buen gobierno. That´s the way it is

 

                                                Agustin Villanueva

                                                Profesor Honorífico de Economía Aplicada de la UMH

                                                           2010 / 05 / 16

 

 

SOCIALISMO Y LA IGUALDAD

                                          SOCIALISMO Y LA IGUALDAD

 

    En una visita a Karl Vivary, lugar de recreo de los “jerarcas” del socialismo, me hice una mejor idea aún sobre como entendía el socialismo el concepto igualdad: los que mandaban vivían de maravilla y los que obedecían a la planificación y que el Estado pensaba y hablaba por ellos. El presidente del Reino de España entiende perfectamente lo que significa la igualdad, todo para Cataluña y el resto para las demás Comunidades Autónomas; no importa nada que Madrid y la Comunidad Valenciana sean la primera y la cuarta en aportar más a todas las demás Comunidades, como no tengo allí mi granero de votos, pues eso….. No hay igualdad verdadera si quien hace más que otro no es más que otro. Como manifestaba Lord Acton, la más sublime oportunidad que alguna vez tuvo el mundo se malogró porque la pasión por la igualdad hizo vana la esperanza de libertad.

    Querer la igualdad por su propio bien no es razón para querer una igualdad más que otra. Un hombre una paga y un hombre un voto no son reglas que proporcionen su propia justificación. Anthony de Jasay manifiesta que no todo el mundo tiene que apreciar la igualdad; si el Estado democrático necesita el consentimiento y obtiene alguno produciendo cierta igualdad, es función de la ideología liberal inculcar la creencia de que esto es una cosa buena. La igualdad es para un sistema de normas como la simetría para un diseño. La  esencia de la igualdad es la simetría. Es el supuesto básico, es lo que la gente visual o conceptualmente espera encontrar. Para la simetría como para la desigualdad, naturalmente buscan una razón suficiente y les perturba que no haya ninguna. Una de las preocupaciones centrales del igualitarismo, las relaciones de simetría u otras que predominan entre trabajadores, trabajo, paga y necesidad. Una posible relación es igual paga igual trabajo, una igualdad que puede extenderse a la proporcionalidad en cuanto a que más o mejor trabajo debería renumerarse con más paga. Si esta regla es buena, es razón suficiente para la desigualdad de las renumeraciones.

    Otra regla posible, que plantea de Jasay, es conservar la simetría no entre trabajo y paga sino entre el trabajo y la satisfacción de las necesidades de los trabajadores: mientras más hijos tenga un trabajador (que no se entere la miembra) o más lejos viva de su lugar de trabajo, más debería pagársele por un trabajo igual. Esta regla produciría una paga desigual por un trabajo igual. Igual paga por igual responsabilidad desplazará pues por regla general la igualdad entre dos cualesquiera de las restantes dimensiones características de la relación entre el trabajador, el trabajo, la paga y la necesidad. El mismo Engels nos dice: la idea de la sociedad socialista como el reino de la igualdad debería superarse ya, pues sólo produce confusión en la cabeza de la gente. Y no digamos nada cuando se crea un Ministerio de la Igualdad (porque no el Ministerio de la Verdad, el  de la  Anticorrupción etc.), y que hace la igualdad con los más débiles (los embriones o los que tienen defecto físico, etc.)¿Lo matamos?

    La igualdad de los preceptos legales generales y de las normas de conducta social es la única  clase de igualdad que conduce a la libertad y que cabe implantar sin destruir la propia libertad. La libertad, como expone Hayek, no solamente nada tiene que ver con cualquier clase de igualdad, sino que incluso produce desigualdades en muchos aspectos. Si el resultado de la libertad individual no demostrase que ciertas formas de vivir tienen más éxito que otras, muchas de las razones a favor de tal libertad se desvanecerían. Las razones a favor de la libertad no exigen que el gobernante trate a todos igualmente, porque se presuma que los hombres son de hecho iguales, ni tampoco porque se pretenda hacerlos iguales.

    No es cierto que todos los hombres han nacido iguales (lo dice una persona que es el pequeño de ocho hermanos, 25 sobrinos, 20 sobrinos nietos y catorce sobrinos-biznietos). De la circunstancia de ser en realidad los hombres muy diferentes se deduce, según manifiesta Hayek, ciertamente, que si los tratamos igualmente, el resultado será la desigualdad en sus posiciones efectivas, y que la única manera de situarlos en una posición igual es tratarlos de distinta forma. Si bien el Estado ha de tratar a todos igualmente, no debe emplearse la coacción en una sociedad libre con vistas a igualar más la condición de los gobernados. El Estado debe utilizar la coacción para otros fines. La pretensión de igualdad es el credo profesado por la mayoría de aquellos que desean imponer sobre la sociedad un preconcebido patrón de distribución. Lo malo son los patrones de distribución deliberadamente escogido, sea en un orden de igualdad o de desigualdad. La igualdad ante la ley conduce a la exigencia de que todos los hombres tengan también la misma participación en la confección de las leyes.

    No pueden los políticos auto llamados “progresistas” sacrificar la libertad en el altar de la desigualdad. No debe existir la igualdad mediante la ley. Miembra de sugiero que debe promover, ahora que estamos a Bolonia, un titulo de grado para gestores de la Igualdad

 

 

                                                                Agustin Villanueva

                                                                Profesor de Deontología Periodística y Comunicación

                                                                         2010 / 03 / 14

   

CRISIS ECONOMICAS Y ESTADISTICAS

    Se suele decir que en tiempos de crisis no hacer mudanzas, pero el en su momento liberal George Stigler nos propone a través de la Comisión Internacional para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social (con un titulo tan largo el PIB se puede marear) si las estadísticas nos están dando las señales correctas sobre qué hacer. Ya sabemos que lo que medimos afecta lo que hacemos. J.Stiglitz que presida la mencionada Comisión pretende dar solución a la no resuelta polémica sobre la práctica actual de utilizar el PIB como el indicador estadístico por excelencia para medir la riqueza y el progreso de un país.


    Stiglitz, antes liberal ahora parece que no, decía en 1983, que los consumidores, especialmente los modestos, no tienen nada que ganar con la reglamentación de la economía, que destruye la eficiencia. Su auténtico interés consiste en conseguir la producción máxima: el laissez faire es su credo.  También sostenía que el estado moderno es un Robin Hood miope: robando a casi todo el mundo pero dando a mucha gente, no sólo a los pobres, la fracción del botín que sobrevive a los sustanciales costes administrativos. Incluso Robin Hood debería interferir tan poco como fuera posible en la eficiencia productiva de la economía a la que explota, a fin de maximizar su base potencial de ingresos. Solo si la comunidad empresaria, decía Stiglitz, se persuade de que en conjunto saldrá ganando con un régimen más libre, podrá esperarse razonablemente que el resto de la sociedad se unirá al movimiento a favor de la liberalización. Quién te ha visto y quien te ve ahora, igual da asesorar a Sarkozy que a ZP.


    Si la definición del PIB es el valor de todos los bienes y servicios finales producidos durante un año, la medición del PIB podría agregar los precios multiplicados por las cantidades de cada producto individual. LeRoy Millar dice que esto representaría una tarea monumental, si no imposible, para los expertos en estadísticas del gobierno. Para calcular el PIB se ofrece un método que se llama enfoque de gastos para la medición del PIB, en el cual se suma  el valor en dinero de todos los bienes y servicios finales, y el enfoque de ingresos en el cual se suman los ingresos recibidos por todos los factores de producción.


    ¿Qué no mide el PIB? Lo que no sale al mercado. Por ejemplo, si una familia tiene una huerta y se autoabastece, esa producción no engrosa la cifra del PIB; las horas de trabajo doméstico no remunerado, el impacto medioambiental que tiene un atasco de tráfico, no resta, y en cambio el mayor consumo de gasolina suma, etc. Por eso el leitmotiv del informe de la Comisión es que la medición ponga mayor énfasis en el bienestar de la gente que en la producción económica. La Comisión hace una serie de recomendaciones: 1. Para evaluar el bienestar material, hay que atender a la venta y al consumo más que a la producción, la producción puede aumentar mientras que la renta decrece, o viceversa. 2. Hacer énfasis en la perspectiva de los hogares, la medida del hogar permite tener en cuenta factores como los impuestos pagados, los beneficios sociales recibidos del gobierno, los intereses pagados a los bancos por hipotecas…


    3. Considerar la renta y el consumo junto con la riqueza, lo que pasa a las generaciones futuras debe ser expresado en reservas de capital físico, natural, humano y social. 4. Hay que hacer mayos énfasis en la distribución de la renta, del consumo y de la riqueza. 5. Ampliar las medidas de renta de las actividades que no pasan por el mercado, consumir la misma cantidad de bienes y servicios, pero trabajando 1.500 horas anuales en vez de 2.000 implica un aumento en el nivel de vida de las personas. 6. Mejorar la medida de los factores que afecten a la calidad de vida, por ejemplo la salud y de la educación, seguridad personal y económica. 7. Los indicadores de la calidad de vida deberían tener en cuenta las desigualdades: personas de género, inmigración, entre sectores socioeconómicos y generaciones. 8. La medida de la sostenibilidad requiere un conjunto de indicadores bien identificados, que interpreten las variaciones en el stock de recursos: dos modos de enfocar la sostenibilidad, uno se fija en las variaciones de cada uno de los recursos separadamente y el segundo enfoque atribuye un valor monetario a cada uno de los recursos.


    Espero que George Stigler, como asesor de Zapatero, nos cambie los datos del IPC. Lo que no se si para recuperar los 500 mil parados que no aparecen o para contabilizarlos de otra manera. La recesión cada vez es más dura Pero caro amico, los parados, parados son.


                                                Agustin Villanueva
                                                Profesor Honorífico de Economía Aplicada UMH
                                                agustinvillanueva.blogia.com
                                                        2009 / 12 / 02

 

Presupuestos góticos o churriguerescos

    El profesor Frank Parish  de la London School of Economics, narra la siguiente parábola: imagínese que usted esta conduciendo un coche por una carretera recta pero ondulada. Las ondulaciones no son regulares: algunos de los montículos tienen una pendiente pronunciada, oteros tienen una pendiente suave; algunos son largos, otros son cortos. A usted le dan la instrucción que debe mantener el coche a una velocidad constante. Para conseguirlo, usted tendrá que acelerar subiendo los montículos y frenar al bajarlos. Sin embargo, hay un serio problema. El coche no es un coche normal. Tiene las siguientes características no habituales:

    El parabrisas delantero y las ventanillas laterales son negras, de modo que usted no puede ver hacia donde se dirige. Lo único que usted puede ver es el lugar por el que ya ha pasado cuando mira por el espejo retrovisor. Tanto el pedal de freno como el de acelerador funcionan con un retardo considerable e impredecible. La suspensión del coche es tan buena que usted no puede notar si está subiendo o bajando un montículo, sólo puede juzgar esto mirando por el retrovisor y viendo sí la carretera que está detrás de usted está más alta o más baja del lugar en el que usted se encuentra. Finalmente el coche tiene un sensor especial y un volante automático que lo mantiene en el carril adecuado.

    A medida que avanza, usted ve que la carretera por detrás suyo está más arriba y se da cuenta que se encuentra bajando. El coche va cada vez más de prisa. Usted frena, pero no sucede nada. En su intento de ralentizar la marcha, usted pisa el pedal del freno hasta el fondo. Cuando al final el freno acaba funcionando, lo hace de una manera muy brusca. Para ese momento el coche ya ha llegado a la zona más baja entre dos montículos. Sin embargo, usted todavía no se da cuenta de ello y continúa frenando. Ahora el coche está subiendo un nuevo montículo, pero el pedal del freno continua pisado. Al mirar el retrovisor, usted termina por darse cuenta de esto. Quita el pie del freno y comienza a acelerar. Pero los pedales no responden. El coche sigue reduciendo su velocidad y apenas puede usted alcanzar la cumbre del montículo. Entonces, a medida que usted comienza a bajar por el otro lado, los frenos acaban dejando de frenar y el acelerador empieza a acelerar.

    ¿Qué debería hacerse? Una alternativa obvia sería intentar reducir los retardos temporales y mejorar las técnicas de predicción. Pero como el presidente del Reino de España no quiere saber nada de datos económicos, pero si de datos demagógicos e ideológicos, lo única estrategia será la no de levantar el pie del acelerador ni pisarlo más fuerte; esta estrategia no evitará que el coche vaya más rápido cuesta abajo ni más lento cuesta arriba, pero al menor contribuirá a que la velocidad sea incluso más irregular.

    Si ya advertimos que los anteriores PGE , con crisis y recesión, eran increíbles, inadecuados e inoportunos y desfasados, los nuevos  lo son de la resignación, de más déficit, de más deuda, de mas recesión, de más paro, de menos consumo, de mayor caída de la actividad económica, y que no servirán para salir de la crisis. Una vez más podemos decir no sólo que este gobierno hace todo lo contrario de lo que dice sino que para los ciudadanos de este país, salvo no que están en el reparto del poder, el poder fiscal es la manifestación más conocida del poder de coacción del Estado. Este poder conlleva la facultad de imponer, eso si a los más débiles, gravámenes a los que solamente puede hacerse frente mediante una transferencia al Estado de recursos económicos, o de los derechos financieros sobre tales recursos que llevan consigo poderes efectivos de ejecución bajo la genuina definición del poder tributario. El poder “tributario” es sencillamente el poder de “apropiación”.

    El presidente de España pretende crear el cielo en la tierra, pero la utopía sólo consigue crear un infierno; un infierno como sólo el hombre es capaz de construir para sus semejantes. Tiene usted que volver al mundo real, o sea, al mundo que significa afirmar la libertad, los derechos fundamentales, la dignidad del ser humano, la democracia, la igualdad de oportunidades, la economía de mercado, la propiedad privada, el afán de lucro de los ciudadanos,  etc.

    Presidente es usted consciente que sus PGE contemplan la mayor subida de impuestos de la democracia, cuando usted advirtió en el G-20 sobre el grave error que supondría una retirada prematura de estímulos fiscales. Para usted la clase media no existe, arremete contra los empresarios,  nos habla que el cambio climático es una de las causas de la recesión ( usted que desde 2007 nos dijo que éramos los mejores), nos habla del gasto social cuando solamente el 8% del dinero estatal llegará a los parados, en  los PGE la deuda pública será de 556.600 millones de euros, los pagos por intereses de la Deuda del Estado  en 2010 asciendan a 23.200 millones , las rentas de capital pagarán desde el 1 de enero el 19% por los primeros 6.000  obtenidos y el 21% a partir de esa cantidad, etc. El interés del Estado está en una elevada presión fiscal, el de la comunidad, en pagar tan pocos impuestos como permita la cobertura de los gastos que necesita un buen gobierno. That´s the way it is

 

                                                Agustin Villanueva

                                                Profesor Honorífico de Economía Aplicada de la UMH

                                                           2009 / 10 / 03