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Agustín Villanueva

                            LIBERTAD  DE  INFORMAR

 

  En el Día Internacional de la Libertad de Prensa podemos decir que escribir es llorar. Informar, en general, se puede convertir en un delito. Hoy en día si lees cinco periódicos al día, a parte de los de Internet, ves la televisión, escuchas la radio, evidentemente es para meterse debajo de la cama (aunque ahora con las nuevas camas ya resulta imposible esconderse), Pero, podemos decir lo mismo cuando hablamos algo de los políticos y los sindicatos, y sobre todo cuando afirmamos que no dan la talla. ¿Pero si  no los hemos fichado de fuera de nuestro país? Es que la España actual es así, aún que yo me niego a que sea así. No podemos seguir diciendo que se fastidie el capitán, hoy no como rancho; evidentemente no se come rancho, porque nuestros políticos nos han arruinado.

     La democracia concebida como una manera de ser contraria a las dictaduras y a la anarquía, no consiste en la mezcla de verdades y mentiras, de ideales y demagogias, de salud moral y podredumbre, de la franca convivencia social y la hipocresía de una burguesía ya momificada de libertad y desorden, de pacifismo y violencia, de civismo ciudadano y luchas de clases, sino en sincero respeto a la persona y a sus derechos, a la libertad individual y asociativa, y a la vida digna. Es por tanto completa y esencialmente distinta la libertad individual de expresión de la libertad de dañar o esclavizar a los demás. La primera es un derecho, la otra un delito. Lo que unifica a las sociedades libres no es una ideología común o un  conjunto de intereses comunes, sino un método de resolver legal y pacíficamente las pugnas de intereses. Esa pugna pertenece a la propaganda, y ese método al periodismo. En eso consiste la diferencia manifiesta y evidente.

   Para motivar tanto una presencia constructiva como una percepción de los medios en la sociedad son necesarios tres pasos para el mejor servicio que deben prestar al bien común: formación, participación y diálogo. La formación en el uso responsable critico de los medios, ayuda a las personas a utilizarlos de manera inteligente y apropiada ; a través de los medios debe impulsarse el deseo de formar y servir, de ese modo se protege en vez de erosionar el tejido de la sociedad civil, tan valiosos para la persona. La participación en los medios surge de su naturaleza, son un bien destinado a toda persona. Como servicio público, la comunicación  social requiere de un espíritu de cooperación y corresponsabilidad con escrupulosa atención en el uso de los recursos públicos y el desempeño de los cargos públicos, incluyendo el recurso a marcos normativos y a otras medidas o estructuras diseñadas para lograr este objetivo. Los medios de comunicación, por último, deben aprovechas y ejercer las grandes oportunidades que le brindan la promoción del dialogo, el intercambio de conocimientos, la expresión de la solidaridad y los vínculos de la paz.

    El primer Aerópago, como decía Luka Brajnovic, del tiempo moderno es el mundo de la comunicación, que esta unificando a la humanidad y trasformándola en una aldea global. Los medios de comunicación han alcanzado tan importancia que para muchas personas son el principal instrumento informativo y formativo de orientación e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales. Las Asociaciones de Periodistas siempre han manifestado su firme compromiso en la defensa de la libertad de expresión e información como máxima garantía del estado de Derecho, ante los continuos ataques que sufre el ejercicio libre del periodismo. Es el debate político el que hace cada día más difícil el trabajo de los periodistas (yo que lo llevo ejerciendo hace 46 años he visto de todo) Es por ello responsabilidad de los partidos que sepan especialmente ser escrupulosos en la defensa del derecho a la libertad de expresión e información. Los políticos sin escrúpulos distorsionan y anulan la verdad por la propaganda, incluso de ciertos periódicos, y de planteamientos falsamente tranquilizadores. No seamos, los periodistas, transmisores de sus noticias.

    La verdad ante todo, el gradual aumento de libertad y de elementos secundarios en distintas formas periodísticas, no debe nunca oscurecer la verdad, la realidad de los hechos y los acontecimientos. ¿En que consiste la gama de la verdad en relación con las distintas formas periodísticas? En que la exactitud próxima o idéntica a la objetivad real y la limpia intención del periodista de no falsear la información se enriquecen con los elementos secundarios que proporcionan a esta verdad esencial una mayor viveza, un mayor interés, un mejor gusto y una más expresiva argumentación y enjuiciamiento. Los medios de comunicación y el informador sirven a la verdad haciendo puente sólido y fidedigno entre un hecho o suceso noticiable y el público. Una cosa es informar y otra opinar. La médula de cualquier forma periodística sigue siendo la noticia. La mentira, la calumnia, la injuria o la información inventada son intrínsicamente inmorales, sea cual sea su ropaje.

    Una sentencia del Tribunal Constitucional de 22 de mayo del 2007, ampara a un periodista porque su empresa vulneró el derecho a la libertad de expresión, al negarle la posibilidad de participar como tertuliano televisivo. Mijail Bakunin, decía que la libertad, la moralidad y la dignidad humana del individuo consisten precisamente en que haga el bien no porque está forzado a hacerlo, sino porque libremente lo conciba, lo quiera y los ame. ¡VIVA LA LIBERTAD!

 

 

                                            Agustin Villanueva

                                            Profesor Honorífico de la UMH

                                                 2012/04/30

 

                               

 

                                 EL LIBERALISMO SOCIALISTA

 

    El que fue asesor de ZP, espero que se reponga pronto, Miguel Sebastián, sostenía que el PSOE representa mejor que el PP (que manía con  el PP , bueno que se lo digan a Rubalcaba y su brazo derecho, con la guerra de Irak, con el Prestigie, con el Gal, con Filesa, el Faisan, ….) los valores del liberalismo. Que el PSOE representa una visión liberal de la sociedad y de la economía. Dime algo Tocqueville, dime algo Hayek, dime algo Vargas Llosa, dime algo Rodríguez Braun,... por favor que me he quedado sin aliento. En la Verdad de Aquiles, Alfonso Reyes dice: Más si preguntas lo que yo aborrezco en una sola frase te lo ofrezco que recogí en los labios del Pelida: pensar y hablar dos cosas diferentes. Mira, Sebastián preocúpate de tu enfermedad, ya hemos tenido a Solbes, a mi paisana  Elena Salgado, que eran unos fenómenos mintiendo, y no digamos a Rubalcaba, que el hombre se lo carga todo y eso que no ha estado nunca en los Gobiernos del PSOE.Olvídaros del liberalismo, sobre todo cuando gobernanaisteis, y gobernais, con la izquierda más radical y con los nacionalistas. Ahora no tenéis en frente a un gobierno liberal, sino un gobierno democratacristiano y socialdemocra, ¡vaya número!.

    Todos somos liberales (hasta en Orihuela hay un grupo que se dicen de centro-liberal, y no son ni de centro ni liberales). La palabra de moda, en buena parte del mundo, es liberal, o su pariente pobre neoliberal; como dice Vargas Llosa, pasa con el liberalismo lo mismo que en los sesenta, con las palabras socialista y social, a los que todos se arrimaban, pues lejos de ellas, se sentían dinosaurios ideológicos. El resultado fue que como todos eran socialistas o, por lo menos, sociales – social demócratas, social cristianos, social progresistas- , aquellas palabras se cargaron de imprecisión  Hoy se llama liberal hasta la política de China, y ,como dicen algunos, hasta el PSOE de ZP se decía liberal. Todos somos liberales, pues. Lo que equivale a decir, nadie es liberal. La libre elección, dice Vargas Llosa, está en la raíz del pensamiento liberal como manifestación de su liberalismo, de su cerrado rechazo del colectivismo (Rubalcaba., colectivismo)

    De la defensa que se hace, frente a la pretensión ideológica de convertir a lo social en una instancia moral o política superior a la de los hombres y mujeres particulares, del individuo singular y de su soberanía – ese espacio autónomo para decidir sus actos y creencias- contra los abusos que pueda sufrir de parte de otros individuos o del Estado, monstruo abstracto al que el liberalismo identificó de manera premonitoria, desde el siglo XVIII como el gran enemigo potencial de la libertad humana al que era imperioso limitar para que no se convirtiera en un Moloch devorador de las energías del ciudadano. Indicaba Margaret Thacher que la sociedad no existe, existen hombres y mujeres individuales y existen también familias.

    En opinión de la Izquierda, el liberalismo, en un sentido más moderno, (debe ser la mala interpretación del libro de Pettit)  enlaza con el republicanismo (cari amici, ¿la habéis tomado con la rex pública, con la república) no sólo es el poder y derechos de los ciudadanos, sino también de la sociedad, que ejerce un control democrático de España. Pero amico, ¿España es una monarquía o una república? Y el remate final es cuando Sebastián aseguraba que Montilla era el ministro de industria más liberal que había existido. No me hagáis reír, que tengo el labio partido. Verdaderamente las cabezas no andan bien. Hayek, perdona, he interpretado mal tus libros, no me he enterado de nada. Vuelve Hayek, estoy echo un lió. Uno de Orihuela, esa vendita tierra, te diría, pero esto que é.

    El liberalismo es una forma dogmática de pensamiento y la filosofía liberal es pluralista y cambiante, un sistema flexible que se perfecciona al compás de lo descubierto y lo vivido. Liberalismo quiere decir capitalismo y mercado y nada más; En verdad, quiere decir conciencia de la interdependencia entre política y economía, en el sentido de que no puede haber libertad política sin libertad económica. Hayek se ha referido a la trinidad inseparable de la civilización: la legalidad, la libertad. y la propiedad. Esos son los tres pilares que sostienen la filosofía liberal. La opción liberal es moderada en sus métodos y radical en sus metas. Como la propuesta liberal está en contra el colectivismo (no coletivismo, no conflito, no atitud, no “corruto” (bien Campeón), no reto,... y el estatismo, se le tilda de derechista. La opción liberal no es conservadora; como decía Revel en continentes modelados, a lo largo de decenios y tal vez siglos, por el estatismo, el dirigismo, el socialismo y el corporativismo, los liberales son reformadores y renovadores de los hábitos establecidos y las ideas recibidas y deberían ser llamados revolucionarios. El liberalismo se halla tan lejos del intervencionismo de marchamo progresista como del conservadurismo. El primero reprocha al liberalismo clásico ser una filosofía política conservadora en cuanto se opone a una filosofía de la historia que considera al estado como el realizador de la idea de progreso; el segundo reprocha al liberalismo, especialmente sus posiciones individualistas y antiestatalistas, el haber fomentado el proceso de decadencia y disolución de la comunidad política llamado Estado.

    Lo que distingue al liberalismo de la tradición intelectual que se denomina republicanismo es su convicción de que el mejor régimen político no es el producto originado en un proceso comunitario de educación en la virtud, sino el resultado de un aumento de las posibilidades de opción individuales. En los curso.  Jurgen B.Donges calificó la política de muchos gobiernos no solo de intervencionista, sino también de miope; cree que se están anteponiendo los intereses políticos al libre intercambio de capitales.

 

 

                                                 Agustin Villanueva

                                                 Profesor de Honorífico de la UMH

                                                            20012 / 04 / 27

   

                                 EL LIBERALISMO SOCIALISTA

 

    El que fue asesor de ZP, espero que se reponga pronto, Miguel Sebastián, sostenía que el PSOE representa mejor que el PP (que manía con  el PP , bueno que se lo digan a Rubalcaba y su brazo derecho, con la guerra de Irak, con el Prestigie, con el Gal, con Filesa, el Faisan, ….) los valores del liberalismo. Que el PSOE representa una visión liberal de la sociedad y de la economía. Dime algo Tocqueville, dime algo Hayek, dime algo Vargas Llosa, dime algo Rodríguez Braun,... por favor que me he quedado sin aliento. En la Verdad de Aquiles, Alfonso Reyes dice: Más si preguntas lo que yo aborrezco en una sola frase te lo ofrezco que recogí en los labios del Pelida: pensar y hablar dos cosas diferentes. Mira, Sebastián preocúpate de tu enfermedad, ya hemos tenido a Solbes, a mi paisana  Elena Salgado, que eran unos fenómenos mintiendo, y no digamos a Rubalcaba, que el hombre se lo carga todo y eso que no ha estado nunca en los Gobiernos del PSOE.Olvídaros del liberalismo, sobre todo cuando gobernanaisteis, y gobernais, con la izquierda más radical y con los nacionalistas. Ahora no tenéis en frente a un gobierno liberal, sino un gobierno democratacristiano y socialdemocra, ¡vaya número!.

    Todos somos liberales (hasta en Orihuela hay un grupo que se dicen de centro-liberal, y no son ni de centro ni liberales). La palabra de moda, en buena parte del mundo, es liberal, o su pariente pobre neoliberal; como dice Vargas Llosa, pasa con el liberalismo lo mismo que en los sesenta, con las palabras socialista y social, a los que todos se arrimaban, pues lejos de ellas, se sentían dinosaurios ideológicos. El resultado fue que como todos eran socialistas o, por lo menos, sociales – social demócratas, social cristianos, social progresistas- , aquellas palabras se cargaron de imprecisión  Hoy se llama liberal hasta la política de China, y ,como dicen algunos, hasta el PSOE de ZP se decía liberal. Todos somos liberales, pues. Lo que equivale a decir, nadie es liberal. La libre elección, dice Vargas Llosa, está en la raíz del pensamiento liberal como manifestación de su liberalismo, de su cerrado rechazo del colectivismo (Rubalcaba., colectivismo)

    De la defensa que se hace, frente a la pretensión ideológica de convertir a lo social en una instancia moral o política superior a la de los hombres y mujeres particulares, del individuo singular y de su soberanía – ese espacio autónomo para decidir sus actos y creencias- contra los abusos que pueda sufrir de parte de otros individuos o del Estado, monstruo abstracto al que el liberalismo identificó de manera premonitoria, desde el siglo XVIII como el gran enemigo potencial de la libertad humana al que era imperioso limitar para que no se convirtiera en un Moloch devorador de las energías del ciudadano. Indicaba Margaret Thacher que la sociedad no existe, existen hombres y mujeres individuales y existen también familias.

    En opinión de la Izquierda, el liberalismo, en un sentido más moderno, (debe ser la mala interpretación del libro de Pettit)  enlaza con el republicanismo (cari amici, ¿la habéis tomado con la rex pública, con la república) no sólo es el poder y derechos de los ciudadanos, sino también de la sociedad, que ejerce un control democrático de España. Pero amico, ¿España es una monarquía o una república? Y el remate final es cuando Sebastián aseguraba que Montilla era el ministro de industria más liberal que había existido. No me hagáis reír, que tengo el labio partido. Verdaderamente las cabezas no andan bien. Hayek, perdona, he interpretado mal tus libros, no me he enterado de nada. Vuelve Hayek, estoy echo un lió. Uno de Orihuela, esa vendita tierra, te diría, pero esto que é.

    El liberalismo es una forma dogmática de pensamiento y la filosofía liberal es pluralista y cambiante, un sistema flexible que se perfecciona al compás de lo descubierto y lo vivido. Liberalismo quiere decir capitalismo y mercado y nada más; En verdad, quiere decir conciencia de la interdependencia entre política y economía, en el sentido de que no puede haber libertad política sin libertad económica. Hayek se ha referido a la trinidad inseparable de la civilización: la legalidad, la libertad. y la propiedad. Esos son los tres pilares que sostienen la filosofía liberal. La opción liberal es moderada en sus métodos y radical en sus metas. Como la propuesta liberal está en contra el colectivismo (no coletivismo, no conflito, no atitud, no “corruto” (bien Campeón), no reto,... y el estatismo, se le tilda de derechista. La opción liberal no es conservadora; como decía Revel en continentes modelados, a lo largo de decenios y tal vez siglos, por el estatismo, el dirigismo, el socialismo y el corporativismo, los liberales son reformadores y renovadores de los hábitos establecidos y las ideas recibidas y deberían ser llamados revolucionarios. El liberalismo se halla tan lejos del intervencionismo de marchamo progresista como del conservadurismo. El primero reprocha al liberalismo clásico ser una filosofía política conservadora en cuanto se opone a una filosofía de la historia que considera al estado como el realizador de la idea de progreso; el segundo reprocha al liberalismo, especialmente sus posiciones individualistas y antiestatalistas, el haber fomentado el proceso de decadencia y disolución de la comunidad política llamado Estado.

    Lo que distingue al liberalismo de la tradición intelectual que se denomina republicanismo es su convicción de que el mejor régimen político no es el producto originado en un proceso comunitario de educación en la virtud, sino el resultado de un aumento de las posibilidades de opción individuales. En los curso.  Jurgen B.Donges calificó la política de muchos gobiernos no solo de intervencionista, sino también de miope; cree que se están anteponiendo los intereses políticos al libre intercambio de capitales.

 

 

                                                 Agustin Villanueva

                                                 Profesor de Honorífico de la UMH

                                                            20012 / 04 / 27

   

A PO ELLOS

                                        A   POR   ELLOS

 

    En este país los acontecimientos corren tan a prisa que cuando quería escribir un artículo sobre las noticias acerca de la Iglesia y los Obispos (a quien puso el Espíritu Santo para gobernar la Iglesia de Dios), han surgido un sin fin de noticias que me lleva a escribir de casi todas ellas, pero relacionados con la “leña a los Obispos”.  Creo que ha sido que las plumas se han soltado al viento, se han “amotinado” y “leña al mono” que es de trapo, cari amici no son de trapo. En una entrevista, se hicieron unas preguntas a un Obispo, este respondió y punto; pues no, ha seguir la trama. Cuando una persona se presta a una entrevista debe saber lo que el periodista quiere preguntar, lo que más le interesa, y el que contesta debe responder a lo que más le conviene y punto. Lo malo son lo que quieren interpretar y llevar a su terreno ideológico, sin preocuparles el Obispo como persona, ni lo que representa, y casi lo que  realmente quiere decir. Bien caro amici, es la libertad de expresión, sea ella interesada o no, para eso esta el lector que tiene que saber elegir, que es su mejor y mayor derecho a la libertad.

   Cari amici, ustedes se han leído el documento de los Obispos sobre “Orientaciones Morales ante la situación de España” de 2008, el de 1996, el de 2004 (que por cierto el PSOE de entonces estaba “feliz” con el documento), y el documento “Ante las elecciones generales 2008 y de 2012”, me da la impresión que no muchos.  Hace cuatro años algunos dirigentes socialistas se ufanaban de su laicismo pero aplaudían a rabiar cuando el Vaticano mostraba su oposición a la guerra del Irak (que por cierto nosotros no estábamos  cuando la guerra, si después). Bueno me da la impresión que mi paisano Pepiño el “perfeto” si que se lo ha leído, pues nos dice: “los dos llevan la R de retrogrado y los dos perdieron las elecciones”. Bravo paisano, eso de la R parece que me suena.

    Pero que dice el documento de los Obispos. Para empezar el documento de los obispos nunca han dicho que se deba votar a un partido determinado; no es un texto coyuntural atento a supuestos intereses electorales. Los obispos si tienen la obligación de facilitar los criterios morales acordes con la fe católica que han de ponerse en juego a la hora del acto político de votar; los obispos no desean dar recetas a o consignas políticas.  Respetamos a quienes ven las cosas de otra manera, sólo pedimos libertad y respeto para proponer libremente nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás. No todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública. Los católicos y los ciudadanos han de valorar las distintas ofertas políticas; la calidad y exigencia moral de los ciudadanos en ejercicio de su voto es el mejor medio para mantener el vigor y la autenticidad de las instituciones democráticas.  

   Es preciso afrontar, señale el Papa, con determinación y claridad de propósitos, el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social.

    No es justo, dice la Nota, tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente, sin culto a Dios, ni aspiración ninguna a la vida eterna. Es necesario promover un gran pacto de Estado sobre la base de la libertad de enseñanza y la educación de calidad para todos. El terrorismo es una práctica intrínsicamente perversa, de todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable; una sociedad que quiera ser libre y justa no pude reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político. La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la configuración política de la unidad de España; es necesario tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria y superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros del separatismo con una actitud honrada de amor al bien común de la propia nación y comportamientos de solidaridad renovada por parte de todos. Es necesario tener en cuenta a los parados, a los jóvenes, etc.  Las mujeres humilladas y amenazadas por la violencia doméstica, lo niños objeto de abusos, es necesario superar las injustas distancias y diferencias entre las personas y las comunidades autónomas para superar las injustas distancias y diferencias entre las personas y las comunidades autónomas.

    La Conferencia Episcopal reivindica su derecho a criticar las leyes injustas, aunque las haya aprobado el Parlamento. No se puede construir artificialmente una sociedad sin referentes religiosos. Una cosa es verdad, yo que votaba o no “de aquella manera” me han obligado a votar de verdad y no por correo. ¿Por quién doblan las campanas?

 

                                                       Agustin Villanueva

                                                       Profesor Honorífico de la UMH

                                                                2012/ 04 / 18

   

   

  

EL FUEGO NO HABLA GALLEGO

EL FUEGO NO HABLA GALLEGO

 

        En mi tierra hemos pasado del Prestigie o Desprestigie, al Lume non, y a la necesidad de saber gallego (en los dos niveles, según las categorías administrativas) para trabajar en la lucha contra los incendios. Vamos alcanzando las altas cotas del desprestigio, y como diría mi querido Groucho Marx, la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Verdaderamente es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente. Como soy de Marín y se hablar gallego no académico, no de colegio, sino el de la calle, o sea, cuando iba a vender (y vigilar) a los doce años   pescado en la lonja de mi pueblo, allí fue donde aprendí mi otra lengua (ahora ya son cuatro, incluyendo mi querido valenciano). Bueno, como casi todo el pueblo gallego, con excepción de los más jóvenes que ya lo estudian por obligación en los colegios y luego hablan castellano. Como curiosidad quiero contarles que en esto del gallego se dan cosas curiosas, por ejemplo: un amigo de mis hermanas (más o menos de mi edad, o sea, que estamos más para allá que para acá), que debió aprender el gallego en Brasil, cuando habla con mis hermanas se dirige en gallego, sabiendo que mis hermanas, mayores que yo, no tienen ni idea del gallego. Realmente es maravilloso. Pero cuando yo voy a la tierra y me encuentro con el amigo de mis hermanas, hombre del BNG, le hablo en gallego. He aquí lo curioso, él me contesta en castellano; siendo su razonamiento que yo si le hablo en gallego es para tomarle el pelo, debe ignorar que de lo que se mama no se olvida nunca. Una vez más y con  amigo Groucho, podemos decir: puede parecer y actuar como un idiota, pero no se engañe, es realmente idiota.

    Desde bien pequeño recuerdo que siempre, o casi siempre, los montes de mi tierra por desgracia se han quemado, pero eso sí, siempre en verano o cuando se necesite. Pero siempre no se tomaran las medidas correctas para evitarlos, se decían como motivos de la quema del monte lo siguiente: contrabando de tabaco; los árboles quemados servían para pasta de papel y a mejor precio, contrabando de droga, tener pastos para el ganado (había demasiado monte), desertizando Galicia y Cataluña se haría un desierto del centro de España( esto me pareció irreal, que se lo digan a las otras Autonomias o Autonosuyas. Queremos saber la verdad. Lo que he vivido hace más de setenta años sigue lo mismo. Por el años 1968 fui a mi terriña con un coche amarillo, cuando regrese a Madrid el techo estaba lleno de pavesas Existe ahora una gran diferencia, se conoce que es una definición de la nueva izquierda radical, ahora se habla de “terrorismo del fuego”, y que “lo más importante es averiguar quién y por qué se quema el monte”. Si escucháramos, tiempo hace, a la Ministra de Medio Ambiente, los que queman el monte son los “despechados por no haber sido contratados este año en las brigadas forestales”. Cristina locuta, causa finita. Menos mal que el actual Presidente de mi tierra galaica dijo hace un año que había la necesidad de modernizar Galicia. La modernidad debe ser anteponer el gallego a la eficacia. La Ministra tenia claro un tema: poco agua y mucho fuego; lo del fuego dígaselo a los “despechados” (menos mal que no ha dicho pechado, que en gallego es cerrado, de seguir así lo conseguiria, y lo del agua, en mi otra tierra de adopción, lo tenemos claro: de ser el diez por ciento en todo las cifras de nuestro país, al secano puro y duro, y a la quiebra. Pero eso si, de la bronca no nos libra nadie.

    Fuegos de siempre, Urquiola 1976, Mar Egeo 1992, Prestigie y la guerra del desprestigie, mas fuego y política de terra queimada. Decía Núñez Feijoo que estamos ante la peor campaña contra incendios de los últimos quince años y lo que funciona bien había que mejorarlo pero no desmantelarlo. Vidal-Quadras indicaba que todo el mundo sabe que a la hora de vaciar el agua sucia de la bañera conviene estar atento a que no se vaya el niño por el desagüe. En esta tragedia, que mi familia y mis paisanos están padeciendo de forma tremenda: perdiendo sus montes, sus casas, su trabajo...., Echo de menos en mi Terra Chá a las siguientes instituciones: corresponsales entrevistando a los que lo están perdiendo todo; a los artistas expertos en tragedias; los políticos  haciendo “verdaderas” declaraciones y pura demagogia; a los del “Nunca maís”, pidiendo la dimisión de todo el mundo,  que pueden tener un buen lema : “Veu e non viu”, vino y no vio; “los amantes” de la naturaleza,  llorando la fauna quemada, etc. Esquí onde os lobos morren á beira das estradas e laguen os pausa nas gabias. Un dibujante gallego, Quesada, relataba, cuando el Prestigie, el siguiente relato entre un comensal y un camarero: camareiro, hay unha pelotilla de chapapote na sopa; el camarero le responde: e por dous euros que quería ¿un pelotazo?

    En fin, debemos estar tranquilos, después de más de unos cuantos días el presidente Feijoo asegura que la situación “esta controlada”, los que no están controlados son los políticos, y la población gallega recurre a cubos y tractores para seguir evitando la tragedia. Hay algún muerto, las llamas aislaron zonas únicas. Galicia clama en el desierto, nunca mejor dicho; adiós al pulmón verde, pero hombre si sólo son unas cuentas hectáreas. Señores pasajeros, dice el comandante de la nave, quiero comunicarles        que no hay ningún problema, pero abrochasen los cinturones y el que sepa rezar, dispóngase a ello.

    En el diccionario de los políticos de Juan Rico, y  en la voz responsabilidad ministerial se dice, “una de las más hermosas mentiras de los gobiernos representativos”. Al observar en ocasiones la conducta de algunos ministros, y al escuchar la palabra responsabilidad, repite la nación aquellos versos celebres de Argensola: lastima grande, que no sea verdad tanta belleza. Del Desprestige a la Santa Compaña. Nunca mais, solamente hasta el verano. QUITATE TÚ QUE ME PONGO YO. Para cuando un huelga de los ciudadanos. En el lenguaje ministerial significa la responsabilidad freno de seda, que en nada mortifica al caballo. ¡Oh tiempos felices aquellos de Rodrigo Calderón y Álvaro de Luna, en que al menor tirón de responsabilidad se llenaban de sangre las bocas de los caballos!”

  

 

                                                Agustín Villanueva

                                                Profesor Honorífico de la UMH

                                                     2012 / o4 / 05

                        MENOS IMPUESTOS SIN ANOREXIA

 

 

    Corría el año 2007 cuando el profesor de Economía Aplicada de la UA, Francisco Poveda, magnifica persona pero Keynesiano, escribió un artículo bajo el titulo “Hacia la anorexia fiscal” en la que mostraba su “inquietud” sobre la posible bajada de impuestos y si se esta jugando con fuego. Dado mi gran estima por el mencionado profesor, creo que una cosa es explicar una materia y otra es ver la vida con el prisma tributario. Es verdad que en la vida hay dos palabras que nunca fallan, la muerte y los impuestos, pero también es verdad que todas las soberanías políticas han oprimido a sus pueblos con impuestos, y las épocas de opresión fiscal  han sido también de decadencia económica. La prosperidad de las personas, familias y pueblos, como manifestaba L.Erhard, sólo se consigue en una sociedad libre y una condición estricta para la pervivencia de una sociedad libre es la libertad económica. Ya T.Jefferson decía que si somos capaces de impedir que el gobierno derroche el fruto del trabajo de los ciudadanos, con el pretexto de velar por ellos, los ciudadanos serán felices. Hay que pedir a la política, a los políticos, de que es importante estar a favor de la reducción de impuestos en cualquier circunstancia, con cualquier excusa, por cualquier motivo, en cualquier momento. Los impuestos son insostenibles tanto desde un punto de vista moral (no robarás) como utilitario (ninguna camarilla funcionarial puede conocer las preferencias valorativas de millones de ciudadanos). Tengo la impresión que el profesor esta de acuerdo con el actual gobierno, ¿o no? Lo que hay que hacer es menos impuestos y reducir los enormes gastos que tiene nuestro país.

    En “La décima scalata” de Guicciardini, en un interesante estudio sobre el sistema tributario a escala progresiva que se llevó a cabo en el siglo XVI, se dice que la República de Florencia, que durante doscientas años había vivido en un régimen de libertad bajo el imperio de la ley, como no se conocía desde la antigua Atenas y Roma, quedó sometida en el siglo XV al dominio de la familia Médicis, que apoyándose en las masas, instauró un despotismo creciente. Uno de los instrumentos de que se sirvieron para afirmar su poder consistió en implantar un sistema de carácter progresivo, en la siguiente forma: Es bien conocida la manera cómo la nobleza y los ricos fueron oprimidos por Cosme y, andando el tiempo, por lo impuestos. La causa de tal estado de cosas, aunque los Médicis nunca lo admitieran, radicaba en que el mecanismo tributario les facilitaba los medios de aniquilar por procedimientos aparentemente legales a cualquiera al disponer de omnímodo poder para hundir y golpear arbitrariamente según su capricho.

    Como las elecciones ya ha pasado, la clase política empieza a enviarnos mensajes sobre lo que pueden de momento hacer dado la QUIEBRA que tenemos actualmente en España; o sea, como se dice en Alicante: “prometer hasta….” Pero en materia fiscal nos están exponiendo unas “subastas fiscales”. ¡Quién da más!  Y ¿por qué no? Veamos lo que nos dicen en los medios:” Rajoy se apunta a la reforma de los impuestos ante las el, “Zapatero suprimió el Impuesto del Patrimonio y desoyó a Solbes y al ala izquierda del PSOE”. Rajoy hará “la mayor reforma fiscal de la democracia” si ganaba las elecciones, las gano: Más dinero en los bolsillos”. La reforma fiscal busca ayudar a “todas las familias que lo están pasando mal, los trabajadores y pensionistas que ganen menos de 16.000 euros. El Banco Mundial y la agencia PriceWaterhouseCoopers ha elaborado un informe sobre la fiscalidad a las empresas de 178 países, con un criterio que comprende todas las cargas que tiene que soportar las compañías, que ha llamado Tipo Total de Impuestos y que España ocupa el cuarto lugar de la UE por la cola y puesto 149 del mundo, y que la fiscalidad que recae sobre las empresas sumado Sociedades, Seguridad Social, IVA y Patrimonio supone, aproximadamente, el 62 por ciento de los beneficios.

    Para el ciudadano normal, el poder fiscal es la manifestación más conocida del poder de coacción del Estado. Este poder, y así lo manifiestan los profesores Brennan y Buchanan, conlleva la facultad de imponer – a los individuos y, más generalmente, a las instituciones privadas-, gravámenes a los que solamente puede hacerse frente mediante una transferencia al Estado de recursos económicos, o de los derechos financieros sobre tales recursos – gravámenes- que llevan consigo poderes efectivos de ejecución bajo la genuina definición del poder tributario. Evidentemente el poder “tributario” es sencillamente el poder de “apropiación”. Una gran fase, lo lamento por recordarle, de Reagan decía que la visión que el Gobierno tiene de la economía puede resumirse en unas cuantas frases: si se mueve, fríelo a impuestos; si sigue moviéndose, lo regulas, y si deja de moverse, lo subvencionas.

    En vez de ampliar el gasto del Estado para aumentar la demanda, como preconizaba las ideas de Keynes, lo que había que hacer para promover el crecimiento económico era reducir los impuestos y dejar  a la gente que decidiera libremente sus necesidades y, en consecuencia, en qué gastaba su dinero. En una cena en un restaurante de Washington, hace unos cuantos años, el economista Laffer dibujo en una servilleta la curva que le haría célebre, según la cual los ingresos del Gobierno aumentan al reducir los impuestos porque se intensifica la actividad económica y por tanto la recaudación. Hace ya tiempo los llamados “progresistas” manifestaban que las bajadas de impuestos daban origen a la desigualdad, favorecían a los ricos y perjudicaban a los más pobres. Pero lo que realmente sucede es que cuanto mayor sea el margen de libertad que tenga los ciudadanos para manejar su propio dinero, y menor la capacidad del Gobierno, o sea de meterse en nuestros bolsillos, más crecerá la economía. Cuando los gobiernos son austeros, las sociedades son prósperas.

 

                                                 AGUSTÍN Villanueva

                                                 Profesor Honorífico de la UMH

                                                       21 /03/2012

   

   

 

UN NUEVO LIBERALISMO

                                         UN NUEVO LIBERALISMO

 

    La exVicepresidenta del Reino de España, hace unos días, ha sentado cátedra en Latinoamérica, a través de importantes parlamentos en distintos países. Después de las “ordenes” que había dado a la justicia, ahora nos deleita sobre un nuevo concepto del liberalismo, mejor que no cite al “estatalista” Rubalcaba, hoy me he levantado “sano”. En la “maravillosa” capital Brasilia, construida después de arrasar todo lo que se encontraba de por medio, nos dice que la culpa del cambio climático la tiene la concepción “depredadora” del neoliberalismo económico imperante durante las últimas décadas, “una base construida sobre el individualismo extremo (debe ser mucho mejor el colectivismo extremo), el egoísmo y la irresponsabilidad elevadas a la categoría de virtudes sociales económicas; el liberalismo para la exVice tiene “una mirada insaciable a la que el planeta le parece insignificante”. Creo que por esas ideas se ha cambiado su “rostro”

    Liberalismo, cara exministra del Reino de España (como dice el anuncio: mi casa es la republica independiente) quiere decir capitalismo y mercado y nada más. Liberalismo quiere decir libertad económica y política, propiedad privada e imperio de la ley. Como manifiesta Hayek, hay una trinidad inseparable de la civilización: la legalidad, la libertad y la propiedad; y esos son los pilares que sostienen la filosofía liberal. El expresidente del Reino de España, ZP, al principio de su mandato también hablaba de liberalismo, por suerte para los españoles ya no esta en el gobierno, pero tampoco en los Tribunales y nos dejo a Rubalcaba. Por eso Vargas Llosa decía que hoy todos somos liberales, lo que equivale a: nadie es liberal. A lo mejor la exVice nos quiso hablar de un liberalismo aristocrático, de un liberalismo extremo, de un liberalismo de caviar o de un liberalismo malgré lui. La liberad es toda ausencia de coacción (hasta con los 400 euros y la corrupcion, utilizan la coacción) arbitraria o de obstáculos para la acción que permite gozar pacíficamente de la independencia privada; ningún poder humano dictará la conducta de un hombre libre No me hablen de “ayudas” (5 millones de parados), hábleme de crear trabajo; eso es lo social. Espero que Rajoy deje de ser socialdemócrata. Más mercado y menos impuestos. Para amar la libertad y la tolerancia no es preciso destruir la verdad.

    Un autor liberal diría  que el liberalismo se halla tan lejos del intervencionismo de marchamo progresista como del conservadurismo. El primero reprocha al liberalismo clásico ser una filosofía política conservadora en cuanto se opone a una filosofía de la historia que considera al Estado como el realizador de la idea de progreso. El segundo reprocha al liberalismo, especialmente a sus posiciones individualistas y antiestatalistas, el haber fomentado el proceso de decadencia y disolución de la comunidad política llamada Estado. El fin del orden político es la libertad: para el verdadero liberal, la libertad es siempre un fin, nunca  un medio. La política es filosofía en acción. La conducta ética exige coherencia con los propios principios. No se puede tener un gobierno, como bien decía en un brillante artículo el profesor Asencio, en que pretende prohibirlo todo. Eso si, hasta quiere prohibir la creación de empleo. El mejor criterio para juzgar si un país es realmente libre es el grado de seguridad de que gozan las minorías.

    El profesor Ralf Dahrendorf manifestaba que la democracia es una forma de vida, y que hay dos condiciones fundamentales de la misma y que forman parte del núcleo más propio del orden liberal: la sociedad civil (¿Dónde está, donde se encuentra?) y el imperio de la ley. La sociedad civil es la sociedad de las asociaciones, de las agrupaciones libres de personas. Los vínculos creados por las asociaciones constituyen el mundo de la vida; su existencia hace que el estado, la política, no sea lo único realmente importantes; si la democracia carece de la sociedad civil, o no tiene raigambre o se le exige demasiadas cosas.

    El imperio de la ley, es otro de los presupuestos del orden liberal, y su complejidad no es menor que la de la sociedad civil. Donde falla la democracia, la rule of law representa una retaguardia absolutamente indispensable. El Estado nacional y la democracia parlamentaria de corte clásico sigue siendo la columna vertebral del orden de la libertad. Si no hay confianza, el mejor sistema jurídico no sirve de nada; pero el mundo anómico no fomenta precisamente la confianza.  El profesor Neira, nos decía que España no ha tenido nunca una democracia real, sino un régimen parlamentario, que es muy distinto. Polibio advertía: el nombre más bello de todos es la  libertad y democracia, pero la denominación de la realidad será lo peor, la demagogia.

    En volver al mundo real significa afirmar la libertad, los derechos fundamentales, la dignidad del ser humano, la democracia, la igualdad de oportunidades. Pero también significa aceptar y afirmar la autoridad, la seguridad, la ley y el orden, el individualismo, la economía de mercado, la propiedad privada, la gestión de los intereses, el egoísmo, el afán de lucro, un cierto grado de desigualdad. Durante 8 años hemos vivido la “tentación” estatal. Es nada bueno creerse que uno es el centro del mundo y que todo sucede por indicación suya. Ya decía Dante, no hay mayor dolor que recordar el tiempo feliz en la miseria.

 

                                                     Agustin Villanueva

                                                     Profesor Honorífico de Economía Aplicada UMH

                                                     

                                                               2012 / 03 / 08

                                                            

 

 

 

 

 

ESTADO  CONTRA  MERCADO

 

 

    Ya lo decía Santa Teresa en tiempo revueltos no hagamos mudanza. En esta confusión originada por la gran crisis, todos quieren cambiar los términos: refundar el capitalismo, fuera los neoliberales, Estado contra Mercado, Keynes por la puerta grande (Jordi Sevilla dixit), ultraliberalismo, neoestatismo, etc. En definitiva, que las cabezas no andan bien, sobre todo la de los políticos, que no sabiendo gobernar se dedican a especular, y a los mejor creen que pueden acertar; lo que de verdad deberían pensar que a los que hay que ir a no más sino mejor Estado, y no menos, sino mejor mercado. Ya no vale decir a los críticos que el mercado es cruel; que el capitalismo es salvaje; el mercado es la selva. Como dice el profesor Rodriguez Braun, que sin salir del salón de tu casa, basta con ver documentales por televisión, en la selva no hay capitalismo.

    En un libro di  Tremonti, ministro de economía italiano, que ha hecho escuela: el mito del siglo XXI, el mito de la economía que lo es todo, que lo sabe todo, que lo hace todo; el mito de la economía dominador absoluto de nuestra existencia, matriz exclusiva de todo los saberes y de todo los valores; el mito en el que, sobre todo en Europa, muchos han creído en estos últimos años, que en realidad nos han hurtado un trozo de vida y de historia, y después ha fallado en el plano innovador y progresivo de ingeniería social global convertido en el motor principal de las finanzas. Tremonti intenta la  sustancial equitación entre globalización y aquello que él llama “mercatismo”. El “mercatismo” en rigor deberá representar la ideología del mercado, una especie de férrea jaula en la cual las unicas variables significativas serían los precios y la cantidad demandada y la oferta. No existen los valores, no existe la política, no existe la práctica de la virtud. Por tanto no existe el hombre, sino su caricatura, el homo economicus. Un mercado así concebido sería no solo inhumado, simplemente no sería.

    El mercado es siempre un medio, nunca un fin. La economía social de mercado se estructura en tres puntos: impedir al poder político ser fuente arbitraria de poder; suprimir toda estructura monopolística; y hacer prevalecer en todo caso la libertad y la libre concurrencia. En la encíclica de Centesimus Annus se encuentra las condiciones de un sistema político y económico, en su párrafo 42 se dice: si por “capitalismo” se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de  producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta es ciertamente positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de “economía de empresa”, “economía de mercado”, o simplemente de “economía libre”. Pero si por “capitalismo” se entiende un sistema en el cual la libertad, en el ámbito económico, no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral y la considere como una particular dimensión de la misma, cuyo centro es ético y religiosos, entonces la respuesta es absolutamente negativa.

    Se dice que no fue posible prever los riesgos de las finanzas globales y sus consecuencias, es verdad, sin embargo que las previsiones de estos riesgos tienen una explicación de carácter moral; las finanzas han querido imponer su autonomía moral con los resultados por todos conocidos. Era imposible, y así lo indica Ettore Gotti, que ya hace treinta años que era prevista la imposibilidad de asegurar el desarrollo económico sostenible con un  crecimiento demográfico igual a cero; se decía que era lógico y ético proponer la ilusión de un desarrollo fundado solamente en el crecimiento individual de los consumidores; se decía que era lógico y ético transformar a un pueblo de ahorradores en un pueblo de consumidores endeudados; se aceptaba como muy ético, aunque no muy lógico, permitir a todos de tener una casa, aunque no fuese posible permitírselo económicamente. Este modelo es un clásico ejemplo de un fin bueno: la casa para todos, pero perseguido con medios malos, o sea, con una estructura financiera insostenible. ¿Cuál será el costo de este déficit ético? Consumiremos menos y ahorraremos menos; en realidad viviremos más pobres,  aceptaremos más estatismo y se nos dirá: “El Estado, al rescate del capitalismo”. El modelo de capitalismo inconsistente de los últimos años ha dado vida a una utopía económica que, a su vez, ha causado graves degeneraciones. El valor del individuo ha sido valorado sobre cuanto pudiese ganar, gastar y consumir. Para curar a la economía y generar nueva confianza es necesaria antes que otra cosa superar el déficit de lógica y de ética que ha faltado estos últimos años.

    Los mercados, como manifiesta el profesor Rodriguez Braun, florecen donde lo que impera es la libertad, la justicia, la seguridad personal, la protección de los derechos y la garantía del cumplimiento de los contratos. No es casualidad que allí donde reina la libertad económica suele reinar también la política, y donde los poderosos eliminaron la libertad de mercado también suprimieron las demás libertades. Para Lenin, el Estado era una cocina con cucaracha y ratones; para Niestzche, el Estado es el monstruo más frío de todos los monstruos fríos y mienten fríamente; para los anarquistas, el Estado envilece, asusta, mata; para los liberales, el estado es el bolsillo roto del pueblo. Para amar la libertad y la tolerancia no es preciso destruir la verdad. No hay mercado sin un orden, el del Estado de Derecho.

 

                                                      Agustín Villanueva

 

                                                     Profesor de Deontología Periodística y Comunicación

 

                                                              2008 / 12 / 19