Manipuladores y Mostesquieu
EDITORIAL “ COLOQUIOS EN LIBERTAD “
MANIPULADORES Y MUERTE A MONTESQUIEU
En las democracias parece que el pueblo hace lo que quiere; pero la libertad política no consiste en hacer lo que uno quiera. En una sociedad en la que hay leyes la libertad sólo puede consistir en poder hacer lo que se debe querer y en no estar obligado a hacer lo que no se debe querer. La libertad es el derecho, como dice Montesquieu, de hacer todo lo que las leyes permiten. Lo malo es cuando un Estado obliga a cumplir las leyes y él no las cumple.
Manipular equivale a manejar. El manipulador intenta modelar la mente, la voluntad y el sentimiento de personas y grupos para convertirlos en medios al servicio de sus fines. Lo malo es cuando estamos hablando del pueblo, de democracia, de magisterio, de academia, del poder judicial, etc. Jaspers, Kart decía que la libertad es la victoria aplicada sobre el arbitrio. La libertad coincide con la necesidad de la verdad. Cuando soy libre, no quiero tal cosa o la otra porque quiero, sino porque me he persuadido de que es justo.
Después de echar cal viva sobre la tumba de Mostesquieu, nos podemos preguntar, ¿Existe la democracia en España? No existe, pues el pueblo nunca gobierna, pero gracias a ella, los ciudadanos tienen la capacidad de expulsar del poder a un gobierno sin utilizar la violencia. Tampoco es democracia aquella que un diputado pueda decir lo que no hemos ganado en las urnas, lo ganaremos en la calle, Cada día lo podemos comprobar en nuestras calles, sobre en todo en Madrid que lo han hecho un manifestorro, y en algún “vocabulario”; por ejemplo un miembro de las juventudes de San Blas, decía “fascistas” os merecéis una buena paliza y luego un tiro en los huevos” Mi segundo Maestro Groucho Marx, perdón si les llamo caballeros, es que aún no los conozco bien.
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La manipulación de las instituciones, invadiéndolas y poniéndolas, ejemplo el CGPJ, al servicio de los gobiernos de turno o de los partidos de turno (ahora el PP, PSOE, IU, PNV, CiU se han “colocado” poniendo a sus “jueces) es el camino más directo para la construcción de aquel Estado-maquina política que describió Hobbes. La democracia por sí sola no garantiza la libertad individual.
Para poder nombrar a los “miembros” del CGPJ, se ha tenido que poner bueno Rubalcaba. O sea, si no se pone bueno no hay nombramientos? Es que Rubalcaba alguna vez se ha puesto bueno? La Justicia es la que no se va a recuperar de su lamentable estado mientras sus componentes del máximo órgano de gobierno de los jueces y de nuestros más altos tribunales sean designados, en su totalidad, por el Poder Legislativo. Una vez más se consolida el obsceno reparto de cromos que, desde 1985, y al gripo guerrista de “Montesquieu ha muerto”, vulnera la independencia judicial y hace del Judicial una mera correa de transmisión de los poderes Legislativo y Ejecutivo. Como dice Emilio Campmany es su artículo en Libertad Digital, “todo es un hediondo pasteleo que ya se hace a plena luz del día, con alevosía, y a los veinte que hoy se han prestado a la farsa, que les….” La regeneración democrática en España no se va a producir nunca mais porque quienes tendrían que liderar ese proceso en condiciones de normalidad no están dispuestos a hacerlo. A pesar de todo ¡VIVA LA DEMOCRACIA!
Agustín Villanueva
Director de “Coloquios en Libertad”
2013/11/21