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Agustín Villanueva

Bioética

LOS PROFESIONALES, LA ÉTICA Y LA FE

                LOS PROFESIONALES, LA ÉTICA Y LA FE

 

       Un joven se acerco a Jesús y le dijo, Maestro bueno, ¿qué ha de hacer para conseguir la vida eterna? Cumplir los mandamientos, tener fe, estos son los caminos. Y el joven se marcho. No entendió nada, dado que todo es posible para el que cree (omnia possibilia sunt credenti).

     Ante un panorama de hombres (no entiendo en estos casos la violencia de género) sin fe, sin esperanza, ante cerebros que se agitan de la angustia, buscando una razón de ser a la vida, espero que Vds., encuentren una meta. La fe nos hace a nuestra existencia una alegría nueva, les transformará, y les dará una inmensidad diaria de cosas hermosas que nos eran desconocidas y que muestra la gozosa amplitud de ese camino ancho que nos conduce a Dios, El cristianismo es un árbol que vive una perenne aurora, siempre es joven.

    Hablemos de Ética. Un armador se disponía a echar a la mar una barca de emigrantes. Sabía que el barco era viejo y que no había sido construido con gran esmero; que había visto muchos mares y climas y se había sometido a menudo a reparaciones. El armador se le planteo dudas si estaba en condiciones de navegar. Las dudas le reconcomían y le hacía sentirse infeliz, se decía que sería necesario repararlo, aunque le supusiera un gran gasto. Sin embargo, antes de que zarpara consiguió superar esas reflexiones melancólicas. Se dijo a sí mismo que el barco había soportado tantos viajes y resistido tantas tormentas que era ocioso suponer que no volvería a salvo a casa después de este viaje. Pondría su confianza en la Providencia, que difícilmente podría ignorar la protección de todas infelices que abandonaban su patria para buscar tiempos mejores en otra parte Alejaría de su mente toda sospecha poco generosa sobre la honestidad de los constructores y contratistas. De este modo adquirió una convicción sincera y reconfortante de que su nave era totalmente segura y estaba en condiciones de navegar: deseó éxitos para los exiliados en su nuevo hogar en el extranjero, y recibió el dinero del seguro cuando la nave se hundió en medio del océano y no se supo más. ¿Qué podemos decir de él? Desde luego, que era verdaderamente culpable de la muerte de esos hombres.

     La Ética profesional se puede definir como “la actividad personal puesta de una manera estable y honrada al servicio de los demás y en beneficio propio, a impulsos de la propia vocación y con la dignidad que corresponde a la persona humana. Quién elige de acuerdo a su propia vocación tiene garantizada ya la mitad de su éxito en su trabajo. La finalidad del trabajo profesional es el bien común. La capacitación que se requiere para ejercer ese trabajo está siempre orientada a un mejor rendimiento dentro de las actividades especializadas para el beneficio de la sociedad. Sin este horizonte y finalidad, una profesión se convierte en un medio de lucro o de honor, o simplemente, en el instrumento de la degradación moral del propio sujeto. Lo ideal es tomar en cuenta el agrado y utilidad de la profesión.

    No se puede tener en cuenta el provecho personal, gracias a la profesión. Un profesional debe ofrecer una preparación especial en dos sentidos: capacidad intelectual y capacidad moral. La capacidad intelectual consiste en el conjunto de conocimientos que dentro de su profesión, lo hacen apto para desarrollar sus labores. La capacidad moral es el valor del profesional como persona, lo cual da una dignidad, seriedad y nobleza de su trabajo, digna del aprecio de todo el que se encuentra. Debe buscar el profesional la construcción de una sociedad más justa, más social y equilibrada. Los profesionales deben caracterizarse por sus principios éticos y morales, por su honestidad a toda prueba, por su incorruptibilidad, por su disciplina, su espíritu colectivo y por su austeridad, modestia y estilo de vida sencillo.

    La ética profesional sería la expresión de las diversas y plurales éticas de máximos existentes  en todos y cada uno de los profesionales de especialidad mientras que la deontología expresaría la ética de mínimos que todas las anteriores comparten y están obligadas  a cumplir. La experiencia ética en el campo de la profesión se relaciona, fundamentalmente, con tres ideas: la idea del deber, la idea del bien y la idea del sentido.

    ¿Quién puede negar que hoy, personas individuales y poderes públicos violan impunemente los derechos de la persona humana, como  el derecho de nacer, a vivir una procreación responsable, al trabajo, a la paz, la libertad y justicia social, a participar en las decisiones que afectan a los pueblos? ¿Y qué cabría decir cuando vemos las varias formas de violencia colectiva, como la discriminación racial, el uso de la tortura física y psicológica perpetrada contra prisioneros o políticos que disienten? ¿Sobre qué y con qué bases se fundamentan estos derechos humanos? Indudablemente sobre la dignidad de la persona humana. Encíclicas de los papas y el preámbulo de la Declaración de los Derechos humanos así lo reconocen. El dinamismo de los derechos del hombre encuentran en la Iglesia un factor moral del primer orden. Quienes viven de fe tienen muchas posibilidades en su tarea de educadores.

    En la II Jornada de Ética Profesional, hay un documento que habla sobre “la responsabilidad ética de las profesionales”. Las profesiones han de entenderse desde el punto de vista ético, como instituciones que están al servicio de la sociedad de la que forma parte y en última instancia están al servicio de la humanidad Es necesario, por tanto, elevar la conciencia ética de la presente generación de profesionales, en un doble sentido: Por un lado, en el sentido habitual de que toda persona que accede al ejercicio de una profesión ha de hacerse cargo de los bienes internos, es decir de los fines que dan sentido a cada profesión, tratando de desempeñar su labor con el etnos de la excelencia, pero también por el otro lado en el sentido novedoso de que los profesionales de hoy en día deberían asumir el reto de mejorar la relación de la profesión con los colectivos relacionados con ella eliminando las relaciones de dominación. O sea, tenemos el doble reto de ser excelentes profesionales para ser buenos ciudadanos y de ser excelentes ciudadanos ser buenos profesionales. Los profesionales al principio. En sus orígenes históricos, eran unas actividades de muy alto rango. Son las de médico, que se ocupa del cuerpo; la de sacerdote, que se ocupa del cuidado del alma, y la de jurista o gobernante, que se ocupa del cuidado de la comunidad.

    El día 11 de octubre se ha iniciado el AÑO DE LA FE. Qué podemos hacer y que debemos preguntarnos: El año de la Fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor. Cuándo se inicia el 11 de octubre de 2012 y terminara el 24 de noviembre de 2013. Por qué esas fechas, el 11 de octubre coinciden dos aniversarios: el 50 aniversario del Concilio de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. Por qué se ha convocado este año, estamos padeciendo una crisis de fe que nos afecta a muchas personas; por ello, cada cristiano vea en la fe para que ponga la luz de siempre con mayor claridad la  alegría. Qué medios ha señalado el Papa: intensificar la celebración de la fe en la Eucarística, dar testimonio de la propia fe, y redescubrir los contenidos de la propia, y el catecismo. Donde debe tener lugar: en nuestras catedrales e iglesias, en nuestras casas con nuestras familias, parroquias Qué documentos puedo leer, el Motu proprio del Papa Porta Fidei, las indicaciones pastorales para el año de la Fe. El Catecismo de la Iglesia Católica y los resúmenes sobre la fe cristiana.

    La puerta de la fe, nos introduzca en la vida de la comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, que está siempre abierta para nosotros. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Este camino empieza en el bautismo y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna. La renovación de la Iglesia es tarea nuestra y pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes. Debemos tener un compromiso a favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de crecer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. La fe nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo. Los creyentes nos fortalecemos creyendo.

D. Tomás y Paquita, según sus hijos, nos trasmitían una fe que se traducía en alegría nada más cruzar el felpudo de la puerta de nuestra casa. Enseñaban a sus hijos la fe, pero sin agobiarlos, nos la trasmitían con el ejemplo. Eran unos pedagogos de la fe, y la explicaban en sus vidas y nos la contagiaban.

El prelado del Opus Dei, nos dice que el Año de la Fe se presenta como una nueva llamada a cada uno de los hijos de la Iglesia para que tomemos conciencia vida de la fe, nos esforcemos por conocerla mejor y ponerla fielmente en práctica y, al mismo tiempo, nos empeñemos en difundirla comunicando su contenido – con el testimonio del ejemplo y de la palabra- a las innumerables personas que no conocen a Jesucristo o que no le tratan. El año de la fe nos ofrece una ocasión magnifica para profundizar en el tesoro divino que hemos recibido y, con la gracia de

Dios, difundir esta virtud en ondas concéntricas que lleguen muy lejos se nos presenta una oportunidad inmejorable para dar un fuerte impulso a la nueva evangelización que necesita el mundo, comenzando por nuestra mejora diaria, con hechos, en el trato con las tres Personas de la Trinidad. Si deseamos mover a las almas para que se acerquen a Dios, hemos de hablarles, ante todo, con nuestra vida de cristianos. Tenemos que decir lo que pedían los Apóstoles: adáuge nobis fidem!, auméntanos la fe. Y debemos añadir, auméntanos la fe, la esperanza y la caridad. Debemos comunicar sobre la verdad para “comunicar” la Verdad. En el año de la fe nos supone otro acicate para todos; ha llegado el momento de apresurar la marcha, como proceden los corredores cuando se aproximan a la meta de una carrera. Vivir la fe es también transmitirla a los demás, y para lograrlo, hay que caminar con ellos.

    La nueva evangelización debería tratar de orientar la libertad de las personas, hombre y mujeres, hacia Dios, fuente de la verdad, de la bondad y de la belleza. La nueva evangelización recuerda a la Iglesia su finalidad originaria, o sea el anuncio de la fe a todos. El objetivo de la nueva evangelización es la transmisión de la. Pero como dicen los Hechos de los Apóstoles, no se puede transmitir lo que no se cree y no se vive. El mejor lugar para la transmisión de la fe es una comunidad nutrida y transformada por la vida litúrgica y por la oración. Existe una relación intrínseca entre fe y liturgia: “lex orandi, lex credenti”. Con el sostén de la fe, miramos con esperanza nuestro compromiso en el mundo, mientras esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia. La Nueva Evangelización significa dar razón de nuestra fe, comunicando el Logos de la esperanza al mundo que aspira a la salvación.

 

 

 

                                  AGUSTIN VILLANUEVA

                                  Profesor Honorífico con la Mención Especial de

                                   La Universidad Miguel Hernández

                                       2012 /10/ 20

 

                                                                                                                7

    NOTAS  a tener en cuenta en la conferencia:

    Se suele decir que estamos dejados de la mano de Dios, pero somos nosotros los que nos hemos soltado de su mano.

LICENCIA PARA MATAR

                                       LICENCIA  PARA  MATAR

 

    El inicio de la vida de un individuo se puede definir, y así lo hace la doctora Moratalla, como un proceso constitutivo, con un comienzo neto; el posterior desarrollo, como un proceso consecutivo de construcción con crecimiento, maduración y envejecimiento; y la muerte natural, como el final también neto del proceso. Los seres vivos surgen por generación de sus progenitores y son capaces de transmitir organización a sus descendientes. Desde el momento de la fecundación del óvulo, queda inaugurada una vida que no es ni de la madre ni del padre, sino de un nuevo ser  humano que se desarrolla por sí mismo. Sólo el respeto de la vida puede fundamentar y garantizar los bienes más preciosos y necesarios de la sociedad, como la democracia y la paz.  No puede hacer verdadera democracia si no se reconoce la dignidad de cada persona y se respetan sus derechos y no puede haber siquiera verdadera paz si no se defiende y promueve la vida.

    Se han cumplido veintidós años de la aprobación de la ley despenalizadora del aborto en España en tres supuestos: violación, malformación del feto y peligro para la salud física o psíquica de la gestante... Como manifiestan los diputados Azpíroz y Pintado el aborto no es una solución digna para un Estado que se autodenomina del bienestar. Del 13 al 17 de agosto se reunió en Buenos Aires la Conferencia Internacional de la Salud (¿) para el Desarrollo (¿) para fijar el cumplimiento de los Objetivos del Milenio para el desarrollo en el marco de la declaración de Alma Ata (1978). La convocatoria ha sido un premio al gobierno que en menos tiempo impuso la cultura de la muerte  en un país, Argentina; según Noticias Globales, “Kirchner puede ostentar ese título y su ministro de la salud ser distinguido como el “mejor ejecutor”. Entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto presenta características que lo hacen particularmente grave e ignominioso; el Concilio Vaticano II lo define, junto con el infanticidio, como “crímenes nefandos”.

    El aborto procurado, señalaba Juan Pablo II, es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento. La gravedad moral del aborto se manifiesta en toda su verdad si se reconoce que se trata de un homicidio y, en particular, si se consideran las circunstancias específicas que lo cualifican. Quien se elimina es un ser humano que comienza a vivir, es decir, lo más inocente en absoluto que se pueda imaginar: ¡jamás podrá ser considerado un agresor, y menos aún un agresor injusto! Se halla totalmente confiado a la protección y al cuidado de la mujer que lo lleva en su seno (del día primero al sexto de vida, en que pasa de 8 a 16 células a través de divisiones celulares asimétricas). Sin embargo, a veces, es precisamente ella, la madre, quien decide y pide su eliminación, e incluso la procura. Estamos ante lo que puede definirse como una “estructura de pecado” contra la vida humana aún no nacida. Supongamos que un médico intenta matar un feto, pero que por alguna razón no lo logra: el niño nace y “se desarrolla hasta convertirse en una persona”. ¿Puede esa persona acusar al médico de intento de homicidio? Los fetos abortados son también personas abortadas, o sea, son acusadores potenciales de quienes los han abortado, por más que se les haya impedido formular esa acusación.

    La tolerancia legal del aborto o de la eutanasia no puede de ningún modo invocar el respeto de la conciencia de los demás, porque la sociedad tiene el derecho y el deber de protegerse de los abusos que se puedan dar en nombre de la conciencia y bajo el pretexto de la libertad. La encíclica Evangelium Vitae propone una triple tesis: Los todavía no nacidos (homo sapiens en estado embrional y fetal) poseen un derecho a la vida, o sea, ámbito de los derechos fundamentales. Dichos individuos no nacidos son personas humanas, idóneas para ser titulares de tales derechos. Y el Estado tiene el deber, no sólo de respetar los derechos fundamentales de libertad, sino también de hacerlos respetar en el caso de injerencias de otros; en el caso en cuestión del aborto, de la injerencia de la madre (quizás bajo presión de otros) y del médico. La biología y la medicina contribuyen con sus aplicaciones al bien integral de la vida humana, cuando desde el momento en que acuden a la persona enferma respetan su dignidad de criatura de Dios. Pero ningún biólogo o médico puede pretender razonablemente decidir el origen y el destino de los hombres, en nombre de su competencia científica. El hijo tiene derecho a ser concebido, llevado en la entrañas, traído al mundo y educado en el matrimonio: sólo a través de la referencia conocida y segura a sus padres pueden los hijos descubrir la propia identidad y alcanzar la madurez humana.  Gloria cuando seas mayor ya darás gracias a tu madre, Victoria, no sólo por haberte traído al mundo, sino por lo mucho que  te quería en su seno, y porque nos hizo a todos quererte.

 

                                                 Agustin Villanueva

                                                 Profesor de Economía Aplicada de la UMH

                                                           2011 / 07/ 24

NASCITURUS O MORTITURUS

                                    NASCITURUS O MORTITURUS

 

 

    Ave, MIEMBRA, cui morituri te salutant. La ministra Aído ve “irresponsable” que no se haya reformado antes la ley del aborto. Ministra en que año fijamos “la irresponsabilidad de mantener durante tantos años una ley que establece claras inseguridades jurídicas, pocas garantías a mujeres y profesionales”, “la irresponsabilidad es dar la espalda a un problema evidente con una ley que ha presentado lagunas y problemas perfectamente conocidos y que son muchos”. Ponemos 35, 40… años, no sigamos a ver si nos toca. Es tal el desconocimiento de la miembra sobre lo que se trae entre manos, que ante una pregunta sobre el inicio de la vida humana responde: “No vamos a entrar en cuestiones religiosas”.

     La regla áurea y el sentido de la justicia es para el  profesor Martin Rhonheimer la siguiente: admitido que el no nacido es una persona humana con derecho a la vida, legalizar el aborto significa favorecer, con el apoyo de la autoridad estatal y de la entera sociedad, el debilitamiento del sentido de la justicia. Nos veremos obligados a considerar como no contraria al más elemental sentido de la justicia, la postura de violar el bien de los otros – aquel mismo bien que, si fuera nuestro, quisiéramos en cambio que fuese respetado por los otros- solamente porque de la otra parte no tenemos nada que temer: ni él, ni ningún otro perteneciente a la “clase” de los todavía no nacidos, podrá jamás hacernos pagar nuestra injusticia.  Ninguno de nosotros consideraría como benefactor a quien hubiese decidido truncar, en un determinado momento, nuestra vida naciente. Si llegásemos a saber de alguno que, en un determinado tiempo, hubiera perpetrado un intento semejante – en cualquier caso fallido- estaríamos más bien impulsados a acusarlo de homicidio frustrado ante un tribunal.

    La cultura de la muerte,  esta en marcha nuevamente y con nuevos plazos para aquellas personas que aún no han podido ver la luz, se caracteriza por una nueva combinación, sumamente peligrosa, entre la protección de la vida y la amenaza para la vida. “La cultura de la muerte”, no es una cultura de la muerte tanto porque se mate cuanto porque el hombre se erige en cierto modo en juez y señor sobre la vida y la muerte. Enmanuel y David Agustín, tranquilos que vuestra responsabilidad frente a la vida ha empezado hace cinco meses allí donde surge la vida humana, en la intimidad de la unión corporal entre Alfonso y Lili.

    La vida, cara amica, al mismo tiempo que es un don es una responsabilidad: recibida como un talento, hay que hacerla fructificar. Hagamos historia, en la Didaché se expresa del siguiente modo, no matarás con el aborto al fruto del seno y no harás perecer al niño ya nacido. Atenágoras hace notar que los cristianos consideran homicidas a las mujeres que toman medicinas para abortar; condena a quienes matan a los hijos, incluidos los que viven todavía en el seno de la madre. Tertuliano afirma que es un homicidio anticipado el impedir el nacimiento; poco importa que se suprima la vida ya nacida o que se haga desaparecer al nacer, es ya un hombre aquel que está en camino de serlo. Santo Tomás enseña que el aborto es un pecado grave, contrario a la ley natural. El martes día 17 de marzo 2009, una serie de profesores, investigadores, Académicos e intelectuales han firmado un manifiesto en defensa de la vida en su etapa inicial, embrionaria y fetal y rechazan su instrumentalización al servicio de lucrativos intereses económicos ó ideológicos.

    Tanto apelar a los derechos humanos supongo  cara amica, que el primer derecho de una persona es su vida. Por tanto no pertenece a la sociedad ni a la autoridad pública, sea cual fuere su forma, reconocer este derecho a uno y no reconocerlo a otros: toda discriminación es inicua, ya se funde sobre la raza, ya sobre el sexo, el color o la religión. No es el reconocimiento por parte de otros lo que constituye este derecho, es algo anterior; exige ser reconocido y es absolutamente injusto rechazarlo. El respeto a la vida humana, así se expone en la declaración sobre el aborto, se impone desde que comienza el proceso de la generación.

     Desde el momento de la fecundación, como le pasó usted ministra y a mi mismo, del óvulo, queda inaugurada una vida que no es ni la del padre ni de la madre, sino la de un nuevo ser humano (mis twuins, latían al día siguiente de la fecundación y tenían su ADN) que se desarrolla por sí mismo. No llegará a ser nunca humano si no lo es ya entonces. El feto no se va desarrollando hasta convertirse en hombre, sino que se desarrolla como hombre. Y, también, no se va desarrollando hasta convertirse en persona, sino que se desarrolla como persona. No se convierte en lo que “es”, como manifiesta Rhonheimer. Ser hombre y persona tiene que ser atribuido también al feto. Ser un individuo perteneciente a la especie Homo sapiens, implica ser persona y ser hombre. La ley humana puede renunciar al castigo, pero no puede declarar honesto lo que sea contrario al derecho natural, pues un tal oposición basta para que una ley no sea ley.

 

 

                                                 Agustín Villanueva

                                                 Profesor de Deontología Periodística y Comunicación UMH

                                                         2011 / 01 / 20

 

 

LA LUZ DEL MUNDO Y EL PROSTITUTO

LA LUZ DEL MUNDO Y EL PROSTITUTO

 

 

    Cuando habla el Papa y las “fuerzas” terrenas se disparan, me recuerdo siempre de cómo comienza el Salmo II: Su reinado es sempiterno; y todos los reyes le servirán y le acatarán. ¿Por qué se han amotinado las naciones, y los pueblos meditaron cosas vanas? Se han levantado los reyes de la tierra, y se han reunido los príncipes contra el Señor y contra cristo. Rompamos, dijeron, sus ataduras, y sacudamos lejos de nosotros su yugo…..

    El Papa, como siempre, nos invita en  el libro entrevista “ La Luz del Mundo” a pensar y nos habla de pederastia, abusos sexuales, dimisión, vejez y cansancio, burka, mezquitas en Europa, Islam y el discurso de Ratisbona, futuro del Cristianismo, errores, España, homosexualidad, el sida no se soluciona repartiendo preservativos, etc. El Papa lo que intenta es invitarnos a pensar, y es lo que le dijo David Cameron: Usted, Santidad, nos ha retado al país a sentarnos a pensar, y eso sólo puede ser bueno.

    En el pasaje sobre el preservativo el Papa dice que por si solo no es la solución del problema del sida: Ha surgido, justamente en el ámbito secular, la llamada teoría ABC, que significa: Abstinence- Be faithful - Condom, en la que no se entiende el preservativo solo como vía de escape cuando los otros dos puntos no resultan efectivos. O sea, la mera fijación en el preservativo supone trivializar la sexualidad, y esta trivialización es precisamente el origen de que tantas personas no encuentren ya en la sexualidad la expresión del amor, sino sólo una especie de droga, que se administran a sí mismas. Por eso, la lucha contra la trivialización de la sexualidad forma parte de la lucha por que la sexualidad sea valorada positivamente y pueda ejercer su acción positiva en la totalidad del ser humano.

    El preservativo podría ser un primer paso, dice el Papa, en el buen camino cuando se usa en un ámbito como el de la prostitución masculina en el que pueda ver casos aislados en que este justificado, por ejemplo, cuando un prostituto utiliza un preservativo, lo que puede ser un primer acto de moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia de que no todo esta permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el auténtico modo de abordar la infección por VIH; tal modo ha de consistir realmente en la humanización  de la sexualidad.

    Benedicto XVI en su entrevista nos da audazmente una aportación importante para iluminar y profundizar en una cuestión largamente debatida. Es una aportación original, porque por una parte se atiene con fidelidad a los principios morales y por otra lucidez al rebatir una salida ilusoria como la “confianza en el preservativo”, por otra manifiesta a la vez una mirada comprensiva y prudente, atenta a descubrir los pequeños pasos de una humanidad menudo espiritual y culturalmente muy pobre hacia un ejercicio más humano y responsable de la sexualidad. El columnista de El Levante, Pablo Cabellos señala que ser hombre es algo grande, un gran desafío, y que la banalidad de dejarse llevar no hace justicia al hombre.

    Ante la pregunta del autor de la entrevista, Peter Seewal, de que si la Iglesia no está por principio en contra de la utilización de preservativos, el Papa contesta, desde luego, la Iglesia no lo considera una solución auténtica y ética. Pero en algún caso pueden ser, en la intención de reducir la infección, un primer paso en un camino hacia otra manera, más humana, de vivir la sexualidad.

    Los del “póntelo, pónselo” transmiten el mensaje de que todo vale siempre que utilices el preservativo. Se desea así el efecto indeseado que los epidemiólogos llaman la “compensación de riesgos” al actuar como si el preservativo fuera la protección total, a menudo se pierden los beneficios asumiendo un riesgo mayor que si uno no lo usara. Así se ha comprobado en diversos países africanos, donde la distribución masiva de condones sin insistir en la reducción del número de parejas sexuales, ha llevado a un aumento de la promiscuidad y del contagio. Lo mismo puede decirse respecto a la escalada de la infección por sexo entre hombres en los países ricos, que según ONUSIDA, se ha convertido en el principal modo de transmisión en USA y en la Unión Europea.

 Kart Popper decía que aún con las mejores intenciones de crear el cielo en la tierra, la utopía sólo consigue crear un infierno; un infierno como sólo el hombre es capaz de construir para sus semejantes.

 

                                             Agustin Villanueva

                                             Profesor Honorífico de Economía Aplicada UMH

                                                       2010 / 11 / 29

 

NASCITURUS O MORTITURUS

                                    NASCITURUS O MORTITURUS

 

 

    Ave, MIEMBRA, cui morituri te salutant. La ministra Aído ve “irresponsable” que no se haya reformado antes la ley del aborto. Ministra en que año fijamos “la irresponsabilidad de mantener durante tantos años una ley que establece claras inseguridades jurídicas, pocas garantías a mujeres y profesionales”, “la irresponsabilidad es dar la espalda a un problema evidente con una ley que ha presentado lagunas y problemas perfectamente conocidos y que son muchos”. Ponemos 35, 40… años, no sigamos a ver si nos toca. Es tal el desconocimiento de la miembra sobre lo que se trae entre manos, que ante una pregunta sobre el inicio de la vida humana responde: “No vamos a entrar en cuestiones religiosas”.

     La regla áurea y el sentido de la justicia es para el  profesor Martin Rhonheimer la siguiente: admitido que el no nacido es una persona humana con derecho a la vida, legalizar el aborto significa favorecer, con el apoyo de la autoridad estatal y de la entera sociedad, el debilitamiento del sentido de la justicia. Nos veremos obligados a considerar como no contraria al más elemental sentido de la justicia, la postura de violar el bien de los otros – aquel mismo bien que, si fuera nuestro, quisiéramos en cambio que fuese respetado por los otros- solamente porque de la otra parte no tenemos nada que temer: ni él, ni ningún otro perteneciente a la “clase” de los todavía no nacidos, podrá jamás hacernos pagar nuestra injusticia.  Ninguno de nosotros consideraría como benefactor a quien hubiese decidido truncar, en un determinado momento, nuestra vida naciente. Si llegásemos a saber de alguno que, en un determinado tiempo, hubiera perpetrado un intento semejante – en cualquier caso fallido- estaríamos más bien impulsados a acusarlo de homicidio frustrado ante un tribunal.

    La cultura de la muerte,  esta en marcha nuevamente y con nuevos plazos para aquellas personas que aún no han podido ver la luz, se caracteriza por una nueva combinación, sumamente peligrosa, entre la protección de la vida y la amenaza para la vida. “La cultura de la muerte”, no es una cultura de la muerte tanto porque se mate cuanto porque el hombre se erige en cierto modo en juez y señor sobre la vida y la muerte. Enmanuel y David Agustín, tranquilos que vuestra responsabilidad frente a la vida ha empezado hace cinco meses allí donde surge la vida humana, en la intimidad de la unión corporal entre Alfonso y Lili.

    La vida, cara amica, al mismo tiempo que es un don es una responsabilidad: recibida como un talento, hay que hacerla fructificar. Hagamos historia, en la Didaché se expresa del siguiente modo, no matarás con el aborto al fruto del seno y no harás perecer al niño ya nacido. Atenágoras hace notar que los cristianos consideran homicidas a las mujeres que toman medicinas para abortar; condena a quienes matan a los hijos, incluidos los que viven todavía en el seno de la madre. Tertuliano afirma que es un homicidio anticipado el impedir el nacimiento; poco importa que se suprima la vida ya nacida o que se haga desaparecer al nacer, es ya un hombre aquel que está en camino de serlo. Santo Tomás enseña que el aborto es un pecado grave, contrario a la ley natural. El martes día 17 de marzo 2009, una serie de profesores, investigadores, Académicos e intelectuales han firmado un manifiesto en defensa de la vida en su etapa inicial, embrionaria y fetal y rechazan su instrumentalización al servicio de lucrativos intereses económicos ó ideológicos.

    Tanto apelar a los derechos humanos supongo  cara amica, que el primer derecho de una persona es su vida. Por tanto no pertenece a la sociedad ni a la autoridad pública, sea cual fuere su forma, reconocer este derecho a uno y no reconocerlo a otros: toda discriminación es inicua, ya se funde sobre la raza, ya sobre el sexo, el color o la religión. No es el reconocimiento por parte de otros lo que constituye este derecho, es algo anterior; exige ser reconocido y es absolutamente injusto rechazarlo. El respeto a la vida humana, así se expone en la declaración sobre el aborto, se impone desde que comienza el proceso de la generación.

     Desde el momento de la fecundación, como le pasó usted ministra y a mi mismo, del óvulo, queda inaugurada una vida que no es ni la del padre ni de la madre, sino la de un nuevo ser humano (mis twuins, latían al día siguiente de la fecundación y tenían su ADN) que se desarrolla por sí mismo. No llegará a ser nunca humano si no lo es ya entonces. El feto no se va desarrollando hasta convertirse en hombre, sino que se desarrolla como hombre. Y, también, no se va desarrollando hasta convertirse en persona, sino que se desarrolla como persona. No se convierte en lo que “es”, como manifiesta Rhonheimer. Ser hombre y persona tiene que ser atribuido también al feto. Ser un individuo perteneciente a la especie Homo sapiens, implica ser persona y ser hombre. La ley humana puede renunciar al castigo, pero no puede declarar honesto lo que sea contrario al derecho natural, pues un tal oposición basta para que una ley no sea ley.

 

 

                                                 Agustín Villanueva

                                                 Profesor de Deontología Periodística y Comunicación UMH

                                                         2010 / 10 / 20

 

 

DEFENSA LEGAL DE LA VIDA Y ESTADO DEMOCRATICO

                          DEFENSA LEGAL DE LA VIDA Y ESTADO DEMOCRATICO

 

    En un reciente articulo mío sobre la Defensa de los mas débiles” decía que en otro artículo hablaría sobre la dimensión estricta y la jurídico-política del aborto. En la reciente encíclica “Caritas in Veritate” se dice que la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica, en el sentido de que implica no sólo el modo mismo de concebir, sino también de manipular la vida, cada día más expuesta por la biotecnología a la intervención del hombre. La fecundación in Vitro, la investigación con embriones, la posibilidad de la clonación y de la hibridación humana nacen y se promueven en la cultura actual del desencanto total, que cree haber desvelado cualquier misterio, puesto que se ha llegado ya a la raíz de la vida. A la plaga difusa, trágica, del aborto, podría añadirse en el futuro una sistemática planificación eugenésica de los nacimientos. Es necesario transformar los corazones de piedra en corazones de carne, y hacer así la vida terrena más divina y, por tanto, más digna del hombre.

    La defensa de la vida humana en su integridad es, sin duda, responsabilidad tradicional del Estado. Pero, desde hace mucho tiempo esta obligación ha sido negada y más aún con el gobierno actual mucho más, en dos ámbitos concretos: en el principio y el fin de la vida. La Encíclica Centessimus agnus, y ahora la Caritas in Veritate, propone una concepción basada en las ideas maestras del constitucionalismo moderno, en la supremacía del derecho sobre el poder, en la división de poderes y en la tutela de una libertad individual respetuosa con los derechos fundamentales. Estos son los presupuestos  para una democracia que no quiera degenerar en una tiranía de la mayoría.

    El profesor  Rhonheimer en su libro Ética de la Procreación nos habla sobre la distinción entre el plano jurídico y el moral y manifiesta que el cometido de la ley civil, así los dice la Evangelium vitae, es diverso y de ámbito más limitado que el de la ley moral. En la ley civil existe un límite, y también una específica diversidad de cometidos. La ley moral y la ley civil no obedecen a la misma lógica práctica. La ley civil está impregnada de una racionalidad ético-práctica específica y en un ámbito también especifico. La ley moral – en cuanto ley natural- no es otra cosa que la luz del intelecto o de la razón práctica, que ordena los actos de cada uno de los hombres al fin de la vida humana: la felicidad. Contiene, la ley moral, los principios que orientan el obrar humano, libre y responsable, hacia el bien que perfecciona al agente, hacia la virtud moral; asegura que el hombre se haga una persona templada, fuerte, valiente, paciente, etc.

    La ley civil, es decir, el derecho positivo constitucional, civil penal, etc., regula las relaciones entre individuos, mirando al bien común. Esto no significa que la ley moral, y las acciones de los individuos reguladas por ella, no se oriente al bien de los demás. La ley civil no se propone hacer buenos a los hombres, si bien es cierto que la acción legislativa pública tiene una gran responsabilidad en promover y favorecer las condiciones y el ambiente donde sea posible vivir una vida buena, virtuosa y digna del hombre. No compete, por tanto, a la ley civil sancionar el orden moral con el poder coercitivo del estado. El estado no es el ejecutor de la ley moral. La ley civil, en el momento que se propone prohibir e incluso castigar una acción como la del aborto, no lo hará para impedir una acción moralmente mala, con el objeto de conducir a los hombres, a través de la autoridad del Estado, a practicar las virtudes, a hacerse buenos y alcanzar la felicidad. Lo hace sólo para proteger la vida de quien, mediante una acción tal, estaría amenazando su muerte, y por tanto privado de su derecho a la vida, y para proteger a la mujer de posibles presiones de su ambiente. La tutela de la vida humana mediante la ley civil es un deber político.

   La Evangelium vital declara que el derecho civil, y en particular las constituciones comprensivas de los derechos fundamentales de la persona, contiene una dimensión moralmente relevante, expresión de esa verdad sobre el hombre, que al final es también medida de legitimidad para cada decisión tomada democráticamente por mayoría. Por tanto, la argumentación de la Evangelium vital es estrictamente constitucionalista. Según el profesor Rohnheimer, se sitúa en un plano jurídico-político, pero con la peculiaridad de integrarlo, siguiendo la propia lógica “política”, en la esfera de la ética, es decir, la fuente de donde provienen los derechos humanos como producto secularizados de un ethos formado de la tradición judeo-cristiana, con el soporte de la filosofía griega. La tolerancia legal del aborto o de la eutanasia no puede de ningún modo invocar el respecto de la conciencia de los demás, porque la sociedad tiene el derecho y el deber de protegerse de los abusos que se puedan dar en nombre de la conciencia y bajo el pretexto de la libertad.

    Por lo tanto, los todavía no nacidos (homo sapiens en estado embrional y fetal) poseen un derecho a la vida. De esto se deriva que tales individuos no nacidos son personas humanas, idóneas para ser titulares de los derechos fundamentales. Y que el estado tiene el deber, no sólo de respetar tales derechos, sino también de hacerlos respetar en el caso de injerencia de otros (injerencia de la madre y del médico). El Presidente del Reino de España sabe proteger a sus hijas pero permite abortar sin decirlo a los padres

 

                                                              Agustin Villanueva

                                                  Profesor Honorífico de Economía Aplicada UMH

                                                        2009 /12 /12

 

MIEMBRA, DEMAGOGIA Y ABORTO

                                      

 

    Cuando escribí el articulo “La bomba del día después”, uno de los  lectores de mis artículos me decía lo siguiente: Sigo con atención  su cruzada contra las nuevas normas y sin entrar en el fondo de la cuestión, que en muchos aspectos no comparto, me permito con toda modestia sugerirle una propuesta que, por lo menos, puede tener valor para el periodismo irónico. Me atrevería a proponer la declaración como “especie protegida” de estos fetos “prehumanos”; lo digo en serio, porque si esto se consiguiera, su destrucción acarrearía las mismas consecuencias, incluso penales, que las previstas en nuestra legislación para quien destruye un nido de águilas o un huevo de algún otro animal en vías de extinción, que son en definitiva otros seres vivos a quienes protege la normativa penal. ¿No le parece al menos paradójico? Caro lector, no es que solamente me parezca paradójico sino que me parece demagógico.

    A nuestra “miembra”, especialista es flamenco, le podemos decir lo que en Georgías manifiesta Platón: el ignorante resultará, ante los ignorantes, más convincente que el conocedor… no hace ninguna falta que la retórica conozca cómo son las cosas mismas, sino haber encontrado una artimaña para persuadir de tal manera que el orador parezca a los no conocedores saber más y mejor que los conocedores. La artimaña es la demagogia, que consiste en utilizar procedimientos retóricos para persuadir a la masa ignorante de quien habla lo hace con conocimiento de causa aunque no lo tenga. Cuando se escuchan cosas como, “entra la píldora poscoital y la gripe A, estamos buenas”,  que “aznar defiende ahora la vida humana cuando nos metió en una guerra injusta e ilegal”, que una joven puede “ponerse tetas” sin que sus padres lo sepan, podemos decir que la Retórica es el instrumento elocutivo del discurso; la retórica puede ser un instrumento de la demagogia, pero también de la no demagogia, y de que quienes hablan, o yo creía que hablaban, en nombre del paraíso del proletariado acabaron hablando solamente para conservar su propio paraíso personal dentro de la miseria proletaria.

    Cara miembra, una definición clara y metafísicamente rigurosa es que ser humano es cualquier individuo de la especie homo sapiens sapiens. Y como dice el profesor de Metafísica Alejandro Llano, desde el momento de su concepción, el no nacido es siempre un ser humano, con tanta evidencia científica como metafísica. La batalla dialéctica del aborto ha sido definitivamente ganada por los defensores de la vida, y la postura oficial del gobierno de ZP no tiene nada que ver con la evidencia científica, que es pura ideología manipuladora que quiere eliminar resistencia institucional o social. Estamos en plena crisis totalitaria, y nos pretenden imponer que los padres no son nadie, que quien manda es el Estado. El deux ex machina en la persecución del ideal del hombre nuevo, es el Estado. Y el Estado soy yo, los demás sois masa proletaria, votante, sufridora y pagadora. Y res mes.

    La experta en flamenco nos dice que el feto no es un ser humano y que abortar es como ponerse tetas. Aido, Aido, me parece que va  a ser que no. Como manifiesta Dalmacio Negro en su libro “El Mito del hombre nuevo”, el mayor peligro al que se enfrenta la naturaleza humana no son los científicos sino los políticos. De ellos cabe esperar que hagan suyos los ideales y la retórica transhumanista cuando les parezcan útiles para sus fines de poder. Cara amica, desde el momento en que el óvulo, así ha sucedido con mis nipotines Emmanuel y David Agustin (que por fin ya han salido de la UCI, y han pasado a neonatos), es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano, si no lo ha sido desde entonces. La genética moderna muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese viviente: una persona, un individuo con sus características ya bien determinadas. Con la fecundación inicia la aventura de una vida humana, cuyas principales capacidades requieren un tiempo para desarrollarse y poder actuar. La sociedad actual y la política la vamos a cambiar la sociedad civil, en la Comunidad Valenciana ya hemos empezado con la Ley de Protección a la Maternidad, y es fruto de la colaboración entre los políticos y la sociedad civil.

    El primer derecho de una persona humana es su vida, por ello debe ser protegido más que ningún otro. La ley humana puede renunciar al castigo, pero no puede declarar honesto lo que sea contrario al derecho natural, pues una tal oposición basta para que una ley no sea ya ley. No se puede jamás aprobar el aborto, jamás, pero por encima de todo hay que combatir sus causas, y esto comporta una acción política, y ello constituirá en particular el campo de la ley. El aborto significa favorecer, con el apoyo de la autoridad estatal, el debilitamiento del sentido de la justicia. Hobbes sostenía la regla aúrea de la “Ley del Evangelio” allí contenida, no hagas a los demás aquello que no quisieras que hicieran contigo. Y Chesterton, con su genial ironía, decía que cuando se ha dejado de creer en Dios ya se puede creer en cualquier cosa. Con los ojos cerrados a la verdad, no es que falte la fe, es que se resquebraja el mismo fundamento de la sociedad.

 

                                                               

 

                                                            Agustin Villanueva

 

                                                            a.villanueva@umh.es

 

                                                               2009/ 12 / 09

 

 

 

HIP HOP Y EL POLITICO CIENTIFICO

 

                            

    Unos amigos, casi como hijos para nosotros, vinieron a casa para darnos una gran alegría. Nos traían unas ecografías de sus nuevos y primeros hijos. Vimos, a los dos meses de ser ya personas, como se movían en sus “sacos”y a uno de ellos, se le intuía sus dotes de jugador de baloncesto, por lo mucho que levantaba uno de sus brazos. Ante la “cultura de la muerte”, esta nueva familia para nosotros nos estaban aportando una “nueva cultura de la vida humana” Una nueva familia que también entienden que es el lugar de la formación de la conciencia, en el que es necesario experimentar y aprender el amor, el espíritu de servicio y las virtudes que llevan a aceptar la vida humana en todos sus estadios y estados como regalo y don, Bienvenidos los nuevos twings.

    Pero como la felicidad no es completa, nuestro científico-político o político-científico nos quiere erradicar, como dicen los medios de comunicación, los embarazos en adolescentes con hip hop, y frases como “tronco, yo no corono rollos con bombo. Y en las Cortes Generales, el desfile ante la subcomisión del Congreso para la reforma de la ley del aborto, se esta preparando una nueva ley del aborto hasta un plazo que se mueve entre las 14 y las 18 semanas, o eso parece. Pero resulta tan difícil explicar que la ciencia demuestra que desde el momento de la fecundación ya hay un ser humano, una persona. En el momento de la concepción, millones de espermatozoides se dirigen hacia el óvulo, pero solo unos centenares llegarán hasta la trompa de Falopio, y sólo uno fecundará al óvulo; el espermatozoide tiene una dura tarea: horadar la membrana protectora del óvulo. Al cabo de unas horas de ser fecundado, el óvulo se divide en un cigoto de dos cédulas, luego en uno de cada cuatro y así hasta llegar a un blastocito que consta de un centenar de cédulas: comienza la vida. En la semana cinco, ya se vislumbra el corazón, que ya late; comienzan a desarrollarse rudimentarios vasos sanguíneos; una banda en forma de cresta constituye el tubo neural, y éste recorre el embrión y formará la médula espinal y el cerebro. En la semana ocho, el embrión se convierte en feto, se desarrollan los dedos de las manos y los pies; los ojos son más visibles y aún están separados; empiezan a formarse los párpados, labio superior y la punta de la nariz, y los genitales empiezan a despuntar.

    La declaración ante la subcomisión del Congreso de una madre que había abortado fue desgarrador: “Me dejaron con mi hijo troceado”, “Hay falta de información, la información se da mal a conciencia”. La madre abortada tenía en su mano una cajita, cuyo titulo era Touch of life, que enseñaba a los diputados con los fetos desde la séptima semana a la undécima. Como ha escrito Robert Spaemann, en el pasado el aborto era un drama que se realizaba de modo clandestino, hoy no es así. El aborto se ha hecho muy asequible, en modo seguro y fácil, El gran problema de la “liberación” del aborto, convertido hasta en un servicio ordinario de los centros sanitarios, e incluso financiado por los seguros de enfermedad (en España todavía no), consiste en el hecho que, de esta manera, son la sociedad y el estado los que planifican con plena responsabilidad, el asesinato de seres humanos no nacidos: no se trata ya de proteger aquello que notoriamente es un mal, sino de convertirlo en una oferta accesible a cualquiera, con el apoyo del estado. Causar en modo directo la muerte de seres humamos inocente se convierte así, en un medio ordinario y protegido por la ley para resolver conflictos, tan antiguos como la sexualidad humana.

    El problema de la “cultura de la muerte”, científico-político, no es simplemente el de un “derrumbamiento moral” de la sociedad, sino sobre todo el efecto de la adquisición de un nuevo poder sobre la vida, entregado de manera accesible por la ciencia moderna. Sólo el respeto de la vida puede fundamentar y garantizar los bienes más preciosos y necesarios de la sociedad, como la democracia y la paz. En efecto, no puede haber verdadera democracia, si no se reconoce la dignidad de cada persona y no se respetan sus derechos. No puede haber siquiera verdadera paz, si no se defiende y promueve la vida.

   El no nacido es una persona  humana con derecho a la vida,  por ello legalizar el aborto significa favorecer, con el apoyo de la autoridad estatal y de la entera sociedad, el debilitamiento del sentido de la justicia. Nos veremos obligados a considerar como no contraria al más elemental sentido de la justicia, la postura de violar el bien de otros, solamente porque de la otra parte no tenemos nada que temer: ni él, ni ningún otro perteneciente a la “clase” de los todavía no nacidos, podrá jamás hacernos pagar nuestra injusticia.

    Mis queridos twings, podéis estar tranquilos en vuestras “bolsas” porque tenéis a unos padres que os van a proteger y querer siempre, y además ya tenéis a dos “tíos-abuelos” que os a defender con el cariño y la pluma. Vosotros, y todos los demás, sois seres humanos que debéis ser respetados y tratados como personas desde el instante de vuestra concepción, y el origen de vuestra vida humana tiene su auténtico contexto en el matrimonio y la familia, donde es generada por medio de un acto que expresa el amor recíproco entre el hombre y la mujer. Podéis estar muy felices que vuestros padres, Lili y Alfonso, os han querido desde el inicio de vuestras vidas.

 

 

                                                          Agustín Villanueva

                                                          Profesor de Deontología Periodística y Comunicación UMH

                                                                        2009 / 10 / 20